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Relatos y Experiencias

Voy en el taxi y miro por la ventanilla pensando en Ronny, el hombre que me ha llamado y que quiere que lo haga feliz esa tarde, no es la primera vez que voy a su apartamento. Hace sol y siento calor en mi cara pero también calor en medio de mis piernas pensando en Ronny que me acaba de enviar un mensaje: “Apúrate perra que estoy que me reviento”, le respondo con una carita feliz y le escribo: “voy en el taxi, en pocos minutos llegaré”. Levanto la mirada y veo que el taxista me está mirando por el espejo, me pregunto mentalmente: “qué estará pensando de mí?”, miro por la ventanilla una tienda de helados y me gustaría comerme uno en ese instante. 

Me bajo del taxi y voy a la portería, me anuncio, el vigilante me hace pasar: “siga señorita”, subo por la escalera, pongo en silencio mi celular, me arreglo el cabello con la mano mientras camino hacia la puerta del apartamento 203, voy llegando y la puerta se abre casi completamente, veo que Ronny asoma la cabeza y dice: “sigue Camilita”, al entrar cierra la puerta, veo que está desnudo, solo lo cubre una toalla blanca en la cintura, pero se le nota demasiado su verga erecta.

Me empuja contra la pared tras la puerta, “me tienes arrecho perra, creí que no vendrías”, no alcancé a decir nada, me agarró de la quijada, me da un beso apasionado, con fuerza, me manosea las tetas bruscamente, siento su bulto restregándose sobre mi pelvis. “Desnúdate perra”, dice y se retira un poco para mirarme como pervertido. “Rápido perra”, dice enérgicamente. Dejo caer mi bolso, me quito los zapatos, la chaqueta negra, el vestido enterizo, el brasier y la tanga. Quedo completamente desnuda, Ronny me mira de arriba abajo, con mucha lujuria, como pervertido, mira mi pubis, me acaricia, “me gusta así bien rasurada… como puta”, desliza sus dedos a mi vagina y me acaricia y siento uno de sus dedos explorando adentro, me siente un poco húmeda, “me gustas malparida perra hijueputa”, me cachetea las tetas un par de veces y me empuja bruscamente hacia la habitación, me nalguea varias veces muy fuerte mientras camino delante de él, como modelando, moviendo el trasero.

Al llegar junto a la cama me aprieta las nalgas y vuelve a azotarme varias veces con sus manos rudas, me pone de frente a él y me vuelve a besar sosteniendo mi cara con una mano mientras con la otra manosea mi vulva bruscamente, “me gusta tu cuerpo de puta”, dice morbosamente, me cachetea de nuevo las tetas y me empuja bruscamente, me tira sobre la cama, me dice: “abra las piernas perra”, mientras mira mi vulva me tira dinero sobre mi cara mirándome con perversión. Él está parado junto a la cama, se quita la toalla, se masturba, me dice: “Venga me lo mama perra malparida”, no alcanzo a recoger todos los billetes, me agarra del cabello y me hace arrodillar sin pérdida de tiempo frente a su verga, se lo mamo un poco, pero su mano controla mi cabeza, no suelta mi cabello, me empuja fuertemente cada vez más, Ronny está muy arrecho y no puedo parar, no me deja descansar un instante, empuja sus caderas, pasan muchos minutos interminables, apenas puedo respirar, me sostengo de sus piernas peludas, cuando menos espero en medio de sus embestidas empiezo a sentir sabor a semen y Ronny gruñe como fiera. Cuando deja de empujar mi cabeza me obliga a mostrarle su semen en mi boca y sonríe, “eso me gusta perra… ahora trágatelo”. Al pasarme su semen me excito un poco más y siento un corto orgasmo, se inclina un poco, me agarra de la quijada, me da un beso en la boca, “límpiame la verga con esa boca de perra”, dice y se lo mamo, se lo lamo, se lo limpio con la lengua, hasta que me retira la cabeza bruscamente, “suficiente perra, ya está limpio”, dice, y se va al baño a orinar. 

Mientras él orina recojo todos los billetes, Ronny regresa y se tira en la cama, “Vaya me trae una cerveza y saca otra para ti”, me dice, voy a la nevera a sacar las cervezas, aprovecho y guardo el dinero en mi bolso, me da morbo andar desnuda llevando las cervezas, estoy excitada, imagino que soy mesera de putiadero. 

Después de unos minutos y tomar varios sorbos de cerveza en su cama me dice que se lo vuelva a mamar para que se le pare bien y ahora quiere que cabalgue sobre él. No fue difícil que se le parara bien, que le quedara muy erecto y duro, me hizo cabalgar de frente a él mientras me cacheteaba las tetas, “muévete perra”, decía, y después me hizo cabalgar de espaldas a él mientras me nalgueaba muy fuerte, “muévete perra, cabalga como puta”, repetía varias veces, cabalgué varios minutos, hasta que empezó a gruñir de nuevo, otra vez eyaculaba, hasta que me dijo: “límpiamela con esa boca de perra”.

Me duché rápido, me vestí tras la puerta, al salir del apartamento me dio una nalgada y dijo: “Te volveré a buscar”, me besó en la boca, salí y cerró la puerta. Mientras bajaba las escaleras pensé en buscar mi helado, encontré a pocas calles un sitio donde compré una deliciosa Banana Split y pagué con uno de esos lindos billetes. Luego tomé un taxi rumbo a mi casa revisando nuevos mensajes en mi celular. 

FIN

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