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Relatos y Experiencias

Esta historia comienza cuando un sábado tuve que trabajar y al final de la jornada, comienzan con el típico vamos a tomarnos algo, trabajaba en Chapinero y fuimos a un bar cerca a la plaza de Lourdes.

Fuimos en total 8 personas, entre las cuales estaba la protagonista de nuestra historia, la cual en ese momento tenía 37 años y yo en aquel momento tenía 23. Empezamos a tomar y en el transcurso de la tarde poco a poco se fueron yendo. Quedando esta dama y yo en el bar.

Poco habíamos hablado en aquel entonces, y empezamos a hablar de la vida y demás, la típica conversación social propia que generan las politas, en un momento ella me pregunta si tenía novia, a lo que le dije que no que andaba soltero y le pregunté por el estado civil de ella (aunque yo ya lo sabía de antemano).

A lo que ella me respondió que era casada, a lo que le dije que muy afortunado tu esposo y que esperaba que el no fuera celoso porque ella con lo guapa que es debía tener muchos pretendientes. Soltó la risa y me dijo uno que otro, pero nada que la entusiasme. A lo que le dije que no cualquiera le debe dar la talla y ella me dijo ¿crees poder dar la talla? a lo que le dije "quizás, solo falta que me des la oportunidad" y solté la risa. En ese momento mientras me reía ella también soltó la risa y en ese momento quedamos bastante cerca, a lo que nos dimos un beso bastante apasionado.

Mientras nos besábamos, ella emepzó a acariciar mi entrepierna y el mensaje fue muy claro, le dije que fuéramos a otro lugar, a lo que ella accedió y una vez pagada la cuenta, nos fuimos a una residencia y apenas cerré la puerta, ella empezó a quitarme el pantalón y de inmediato procedió a hacerme un delicioso oral.

Duró un momento acariciando, besando y lamiendo mi pene y luego se dirigió a la cama, mientras se quitaba la ropa en el camino. No hubo preámbulo ya que estaba tan mojada que pasamos directo a la penetración, debo decir que es el mejor sexo que he tenido en toda mi vida, una mujer que a pesar de ser casada y con dos hijos. En ningún lado se notaba que fuese madre, unos hermosos senos, una cola grande y una piel que más de una mujer envidiaría y desearía tener.

Cual no sería mi sorpresa luego de un rato largo y probando distintas posiciones, al momento de  tenerla nuevamente en misionero y sacarlo para que descansarámos un momento hace un gran squirt, escuchando un gemido largo y viendo como temblaba de placer procedo a penetrarla nuevamente haciendo que esta mujer ya lujuriosa proceda a hacerse arriba mio y dando grandes brincos haciendo que en menos de nada le hiciese un tremendo creampie, generando entre ambos un delicioso orgasmo simultáneo, en el cual ambos caemos rendidos, sudados, pero felices.

Cabe decir que de esta aventura prohíbida, duró casi un año y medio, del cual hubo muy ricos encuentros que al sol de hoy, no he podido igualar con otra mujer.


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