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Fisting

Vanessa es una negra cincuentona, con un muy buen cuerpo. Vi alguna vez sus fotos en facebook, elegante, interesante, le solicité amistad y casi de inmediato me respondió.

Comenzamos a hablar y casi de inmediato, le dije que tenía ganas de ella. De una me dijo que si, que si le colaboraba con los viáticos -vive a una hora de distancia. Y me dijo además que era dominante.

Bueno, a los pocos días muy temprano nos encontramos y nos fuimos a un motel. Los primeros minutos, de pie, ella llevaba la iniciativa. Besaba muy fuerte, me agarraba duro la verga, ponía mi mano en su coño y ordenaba que hacerle.

La llevé entonces a la cama. La tiré con fuerza, empecé a chupar duro su coño, le chupe el culo y le puse lubricante. Dos dedos en su coño y uno en el culo, empezaron a trabajar. De nuevo lubriqué bien su coño y le metí tres, cuatro dedos y me dijo que siempre había soñado con que le metieran una mano.

La acomodé entonces muy bien, puse las almohadas debajo de sus caderas, llené mi mano de lubricante y poco a poco empecé el fisting. Bramaba de placer, se agitaba y temblaba y pedía que le diera descansos, pero sin sacar la mano, que hiciera un buen video.

Vanessa convulsionaba en la cama, brincaba de placer, gritaba que por fin había encontrado quien se la culiara como deseaba.

No se cuanto duró el fisting, no le dí tiempo de reponerse y la puse a mamar. Bajaba su lengua, me lamía y chupaba el asterisco, le metía la verga hasta la garganta, le apretaba el cuello, la cogía fuerte del pelo y le daba correazos fuertes. Y entonces la dominante, dijo que era mi esclava.

La puse bocabajo, se la metí por el culo y le daba muy fuerte y pedía más. 

Descansamos, me contó sus fantasías, mientras acariciaba suavemente la verga. Cuando la sintió dura, se sentó sobre ella. Se la metió despacio y comenzó a cabalgar. La agarré fuerte de las caderas, cogía sus pezones y le retorcía y mordía los pezones y me pedía que le dejara marcas.

Nos seguimos encontrando. Muchas veces me hacía videollamadas y se masturbaba, metiéndose pepinos, plátanos, cucharones.

En las conversas me mostraba fotos de su hija, una negra hermosa, me hablaba con mucha admiración de ella y en alguna ocasión le pregunté si su hija sabía de lo arrecha que era en la cama. Dijo que no.

A los pocos días me dijo que le había hablado de mi a su hija, que ella me quería conocer y me invitó a almorzar con ellas en su casa.

Dios, cuando llegué me abrió la puerta su hija, !Qué mujer! De esas que hacen que con solo verlas, uno se excite. Un rico almuerzo, muy buena conversa, buenos rones. Dije que no tomaba más porque me tocaba conducir y me propusieron que me quedara esa noche allí.

Más rones y de pronto su hija comenzó a preguntar qué tanto hacíamos en la cama y que quería vernos. Vanessa regañaba a su hija por atrevida y ella insistía. Senté entonces a Vanessa en mis piernas, comencé a besar su cuello y su nuca, a pasar mis manos por sus tetas, a meter mi mano entre sus piernas. Vanessa se resistía, decía que delante de su hija no. Pero la hija ya se estaba masturbando. Puse de rodillas a Vanessa y la puse a mamar. La hija se acercó y casi metía su cara para ver a su madre mamando. Decía que estaba aprendiendo y de un momento a otro retiró a su madre y se metió mi verga en su boca.

Vanessa estaba desconcertada, la hice parar a mi lado y comencé a escarbar su coño, mientras la hija se tragaba mi verga. 

La hija se retiró un poco y Vanessa se sentó de espaldas y se metió mi verga. Atraje a la chica hacía mi, hice que pusiera su culo en mi boca y...

Bueno, luego les termino la historia. Recordar estas cosas me exige masturbarme.

otroguillo

Soy hombre heterosexual

visitas: 1222
Categoria: Interracial
Fecha de Publicación: 2022-03-31 18:31:05
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