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Relatos y Experiencias

Hola a todos, espero se encuentren muy bien, Me llamo Juan y hoy vengo a contarles una historia real, sobre mi persona, algo que necesito escribir bajo un usuario discreto ya que me avergüenza que alguien de mis conocidos se enterará de mis preferencias sexuales.

Cuento con 29 años de edad, estoy casado desde hace 2 años y medio, soy de estatura mediana, color de piel moreno, más o menos bien parecido.

En un principio yo me creía el más hombre de los hombres, me gustaban las mujeres más que cualquier cosa, mirarlas en las calles con shorts muy cortos, pantalones de licra que dejaban ver bien la figura de sus partes íntimas era un verdadero deleite para mis ojos, un millar de pajas me hice pensando en ellas. Mi esposa es una mujer preciosa, de piel blanca, lindas piernas, un culo bastante hermoso y una muy bien reportada panocha, verdaderamente una mujer capaz de hacer venir a un hombre con tan solo verla desnuda.

De un tiempo acá yo me comencé a sentir diferente, esto ya que cierto día en mi trabajo fui al baño, ahí se encontraba Víctor, uno de mis mejores compañeros, estaba orinando, el no se dió cuenta que yo había entrado, así que no se preocupó de cubrirse el pene, por lo que alcancé a mirarlo, en verdad lo tenía muy grande, incluso mucho más que el mío, en ese momento sentí un calor que recorría mi cuerpo y sentí la necesidad de seguir mirando, pero por temor a ser descubierto deje de hacerlo y seguí en lo mío, desde ese día no dejo de pensar en que se sentiría ser penetrado por otro hombre, las ganas de tener una buena verga en mi boca se hacia cada vez más una necesidad, era una enorme intriga, yo quería experimentarlo pero sin que nadie se diera cuenta de ello. pasando los días me enteré que existían grupos de WhatsApp donde hablan de mujeres, cornudos, y mi tema de interés obviamente de Gays, así que entré a uno de ellos, me presenté, inmediatamente me llovieron mensajes al privado, pues todos querían estrenar un culo virgen, además de que en la presentación que di en el grupo ofrecía 1000 pesos a quien aceptara ir conmigo a un Motel, platiqué con varios chicos, hasta que me llamo la atención uno de ellos, no se trataba de un chico, era un hombre de algunos 45 años de edad, con el que tuve la oportunidad de hacer una videollamada, el estaba dispuesto a todo, tenía una verga muy linda y traviesa de 22 CM de largo y bastante gruesa, por suerte mía el vivía a dos HRS de dónde yo vivía, algo perfecto ya que de haber sido de dónde yo era no hubiera aceptado por temor a ser descubierto.

Llegó el día, nos citamos en una plaza comercial, comimos algo, platicamos de nuestras vidas, yo por motivos obvios invente mi nombre y mi lugar de vivencia, al terminar de comer ya todo nervioso lo invité al Motel, el rápidamente aceptó, mi pene ya iba escurriendo el líquido preseminal, iba demasiado caliente pues por primera vez me iban a meter la verga. Llegamos al hotel y lo primero que el hizo fue pararse frente a mí, me tomo de mi cabeza y me dio un beso muy tierno con sus labios, en verdad me encantó ese acto, lentamente fue bajando su pantalón sacando su miembro semi erecto, me dijo, "es todo tuyo" sentí un rico escalofrío en mi cuerpo, lo tome con mi mano derecha, dejé al descubierto su enorme cabeza y comencé primero a darle besitos para posteriormente metermela toda a mi boca, yo jamás había mamado antes, pero al ver a mi esposa como me lo hace yo ya sabía cómo hacerlo y exactamente a qué velocidad para hacerlo sentir a el más rico, después de un rato me pidió que me quitará mi pantalón y me pusiera sobre la cama con mi culo hacia arriba, el se postró detrás de mi y sin que me diera cuenta comenzó a mamarme mi culo un poco belludo, fue una de las sensaciones más ricas que había experimentado hasta ese momento, sentía su lengua pasar por cada arruga de en ese entonces mi virgen culito, a momentos con sus dientes arrancaba algunos bellitos a propósito. Después de un bueno rato dilatando mi culito con sus labios ya estaba listo para ser penetrado, lo hizo despacio, rosaba con su cabeza del pene todoo mi agujero hasta encontrar la puerta perfecta y empujar con su cuerpo su enorme pene atrávez de mi agujero, sentí un ardor muy quemante, eran las ligas que poco a poco se iban reventando al paso de su gran bestia, me dolía pero me gustaba, al entrar por completo todo su miembro comenzó a hacer movimientos repetitivos adelante y atrás, yo le pedí echarme sus mecos dentro, era una de mis fantasías, y así lo hizo, sentía como por dentro descargaba una cantidad cuantiosa de su semen, le pedí que con mi celular grabara el momento en que mi culo vomitaba toda su lechita, y así fue, en el vídeo que guardo con tanto amor se mira como mi culo recién desvirginado chorrea los mecos de un verdadero hombre. Así fue como tuve mi primer experiencia gay, aunque yo no me considero gay sigo teniendo una relación bastante afectiva  con mi esposa, espero les haya gustado este relato. Saludos a todos.


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