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Relatos y Experiencias

Hola a todos de nuevo, la historia del día de hoy data de hace alrededor de 2 años atrás, todo comenzó cuando conocí a mi ahora esposa, ella era una linda jovencita de 23 años y yo un joven poco más grande que ella, tenía en ese entonces 26 años. Comenzé a salir con Berenice (mi ahora esposa), por lo general nos veníamos en la plaza del pueblo, comenzamos a tratarnos y a conocernos un poco más el uno al otro, ella venía de una familia de padres divorciados, su hermana Guadalupe (ya casada en aquel entonces y viviendo en otra ciudad) y su otra hermana Jimena, está última en ese entonces contaba con 18 años de edad.

Fue hasta 1 mes después de los primeros encuentros con mi ya novia Berenice cuando decidió llevarme a su casa, su mamá no estaba recuerdo, pero si su hermana Jimena, la cuál para mí gran impresión era una Jovencita bastante hermosa, color de Piel trigueña, ojos grandes y cabello lacio, su cuerpo era verdaderamente hermoso y desarrollado para una mujercita de su edad, un trasero muy bien formado y lo que llamó mi atención, tal vez por el tipo de ropa que llevaba ese día (short de licra ajustado al cuerpo) fue el tamaño de su Panocha, imposible no voltearla a ver en esa parte, mi novia notó mi mirada por qué la alcancé a escuchar a lo lejos que le pidió que se cambiara de ropa, a lo que ella accedió con un poco de reniego ingresando al baño para aprovechar y pegarse una ducha.

Yo escuchaba caer el agua sobre su cuerpo desde la sala, imaginando como lucía ese cuerpo de mujercita tan bien desarrollado, impactado aún con el gran Tamaño de su Panocha y con mi verga semierecta tenía que desahogar de alguna manera ese deseo, así que pensé en pedir el baño con el pretexto de ir a hacer del 2 para poder hacerme una paja y bajar un poco mi calentura. En cuanto salió mi cuñada solicité a mi novia me dejara pasar al baño, ya que supuestamente ya no aguantaba mis ganas de hacer del 2, ella rápidamente me dijo que pasará, así que corrí al baño, cerré la puerta con seguro, me senté en la taza y comencé a masturbarme, imaginando que aún estaba mi cuñada dentro de la ducha, mientras me masturbaba tocó a mí puerta mi cuñada, necesitaba entrar ya que había dejado su ropa sucia en el suelo y tenía que lavarla ya que tenía la lavadora encendida pero por la acción mía me dijo que no me preocupara que otro día la lavaba. No pude evitar desenvolver el shorts de licra ya que sabía que dentro de el habían unos calzones recién usados por ella, y ahí estaban, unos calzones bastante sexys color negro que dejaban notar en la parte donde posa la Panocha una ligera marca amarillenta, no podía creer, tenía acceso a una prenda tan íntima de Jimena, la tomé con mi mano izquierda y lentamente la fui acercando a mi nariz, aún sin tenerla cerca ya sentía el aroma a panocha, un olor indiscreptible, suave aroma a sudor, combinado con su orina, y un poquito más atrás el tan característico olor a culo sudado, no era para nada desagradable, era un sudor limpio a trasero joven, comencé a pajearme cada vez más rápido aún sin despegar sus calzones de mi nariz cuando por la intensidad de la acción decidí lamer la parte amarillenta, amigos, me quedé sin palabras, un sabor salado, a sudor vaginal y anal algo que de verdad no tengo palabras para poder hacerlos entender, pero les juro que era lo más delicioso del mundo, para finalizar el acto, tomé los calzones y con la parte interna los enredé alrededor de mi verga dura dejando libre mi cabeza teniendo cuidado de no mancharlos con mi semen, comencé el movimiento característico del pajeo hasta chorrear mis mecos muy muy lejos, fue una de las mejores pajas que jamás antes me había hecho, desde entonces cada que tenía oportunidad pasaba al baño y olía los calzones sucios de mi cuñada Jimena, de mi suegra y de mi novia (ahora esposa), llegué al punto en qué ya podía identificar el olor de la Panocha de cada una.

Espero les haya gustado este relato real, de ser así háganmelo saber para seguir escribiendo mis historias. saludos.


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