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Relatos y Experiencias

Cuando rezaban en la sala de la casa, el abuelo solía sentar a su nieta a la derecha y con disimulo le iba metiendo la mano por debajo de la ropa, subía su mano y luego la bajaba lentamente por lacintura y las nalgas, acariciando su rayita y tocando con sus enjutos dedos el asterisco. Ella rezaba y gozaba.

A su bisnieta Luz Bella, la hija de la santa, la sentaba en las piernas y la acomodaba bien para que sintiera su bulto flácido ya por los años, le tocaba los muslos y pasaba de una vez sobre los incipientes pelitos de su vulva, más bien pelusa, y con la otra mano le masajeaba los pechitos en creciente.

En cuanto fue menguando la fortuna del abuelo, los maridos cornudos de las tías gozonas, se fueron a trabajar en lo que les ofrecían, pues nada sabían hacer. Uno era portero de un burdel y otro vendía chance y era el cabrón de unas putas travestis en barrio alegre. El papá ferroviario le pagó a la santa un curso por correspondencia, para que aprendiera a hacer algo y pudiera conseguir un trabajo.

Antes de cumplir 15 años Luz Bella resultó preñada. Eso fue en fiestas. Se supo después que en un cumpleaños de uno de los primos, éstos se la llevaron a la bodega y allí, ella les dijo que quería hacer con ellos lo que hacían las tías gozonas con sus maridos y amantes. Todos se extrovirtieron y terminaron en tremenda orgía, por delante y por detrás, arriba, abajo, en cucharita, de todas las maneras copularon.

La santa se enteró por que empezó a notar los cambios y llamó a su hija para que frente al altar le contara qué había pasado. Después le impuso una penitencia, ella hizo su ritual acostumbrado, enseñándole a su hija cómo debía conservar su pureza. Aprovechó para desnudarla y besarle los pezones, para mejor purificación le lamió la vulva hasta que la hizo gritar y pedir más y más. Finalmente el cirio tallado se lo introdujo a la hija y luego ella se sentó encima,quedaron empatadas las dos. Luz Bella tenía que llegar inmaculada al matrimonio, la llevaron al doctor interrumpidor de embarazos en una clínica del centro con nombre de sant, y las rutinas continuaron, ahora madre e hija tenían sus propios rituales juntas.


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