La felicidad no es de día
Relato de comunidad Fantasíasschedule 3 min de lectura calendar_today Agosto de 2022

La felicidad no es de día

Dormía de día por ahí hasta las dos de la tarde y a veces salía al parque principal, al sector comercial, hablaba un rato con sus amigos y al llegar la noche, empezaba su otra vida.

candido-bueno-rico

Soy hombre heterosexual·12seguidores

menu_book Más relatos
18_up_rating

Contenido adulto. Este relato fue escrito por un miembro de la comunidad. Léelo solo si tienes 18+ y mente abierta.

Aquel hombre había pasado su infancia cerca de los cañaduzales, paseando por los caminos intermedios, los pequeños canales del distrito de riego, caños y vallados. Fue feliz en su infancia y adolescencia, hasta el día en que, cuando tenía 17 años lo paró una patrulla del ejército, lo miraron de arriba a abajo y diciendo “está bueno”, lo hicieron subir a un camión rumbo al batallón. Lo reclutaron dizque para que fuera a prestar el servicio militar obligatorio, pero poco a poco se dio cuenta que allá no prestaban ningún servicio, salvo patrullar todo el día bajo un candente sol, ir a cuidar los perros del comandante, acompañar a la esposa del coronel a hacer mercado, trotar, hacer ejercicio y guardia en la garita.

Cuando salió le dieron la libreta militar de primera categoría y así consiguió un trabajo, en un ingenio azucarero, volvió a los cañaduzales, como trabajador. Práctico y austero, fue amasando una pequeña fortuna, compró una casa en las afueras del pueblo, para él solo, pues su familia vivía en una ciudad lejana del norte.

Retirado relativamente joven, en la soledad de su casa, al caer la noche empezó a escuchar unos ruidos, unos murmullos y unos gorgoreos. Con el paso del tiempo los ruidos fueron aumentando y cada vez más dejaba de dormir en la noche. Explorando en el zarzo de su casa, encontró que había entre el cielo raso y el techo, una maza informe, que se movía lentamente. Era una gran familia de murciélagos, que al llegar la noche comenzaban a salir, a comer, a volar, regresaban, iban y venían, haciendo los ruidos que desvelaban a nuestro hombre, quien consultó en salud pública del municipio, a un biólogo, a un exterminador de plagas, a los caza fantasmas, a mucha gente que le recomendaron, recetaron, formularon, hicieron sahumerios, rezos, hasta un exorcista llevaron pero nada. Los murciélagos se quedaron como inquilinos permanentes.

No tuvo más que hacer que adaptarse al horario de sus inquilinos. Abrió una escotilla en el cielo raso, para que entraran a comer, les dejaba gajos de banano, mangos o papaya, para que los más viejos no salieran de la casa por comida. Dormía de día por ahí hasta las dos de la tarde y a veces salía al parque principal, al sector comercial,hablaba un rato con sus amigos y al llegar la noche, empezaba su otra vida. Cuidaba su cuerpo, hacía ejercicio, se rasuraba, se ponía unos cacheteros, pues tenía de colores rojo, morado y verde y los usaba según el tiempo que los usaban los curitas en las misas. Creía que sus pies eran feos y se ponía zapatos de tacón mediano, de punta redonda y hebilla al lado, del mismo color de los calzones.

Cuando los murciélagos hacían ruido en el zarzo, comenzaba la mayor excitación. Entonces llamaba al cabo de la policía comandante del cuartelillo o al cura del pueblo, que eran la autoridad. El que primero estaba disponible llegaba y nuestro hombre lo recibía cariñosamente, con música suave, nada de rock, sólo valses de Strauss o música instrumental. Comenzaba la faena, el visitante sabía a qué había sido invitado y de rodillas, se dedicaba a chupar el miembro, no muy grande del personaje. Siempre había una recompensa en dinero, que el cura decía que la utilizaba para obras sociales y el cabo para comprarle gasolina al carro oficial y a las tres motos que tenían en el cuartelillo.

Esa forma de disfrutar el sexo, la aprendió en el ejército. El sargento lo invitó a su oficina y le ordenó desnudarse, ponerse unos calzones y unos zapatos que le había robado a una puta y de pie, empezó a lamerlo, hasta llegar a su pequeño pene, donde succionó hasta hacerlo derramar. Cada quince días, durante año y medio, la misma faena y satisfacción total para ambos.

El hombre, respetable y respetable para todos, generoso y desprendido, era un gran hombre.

— candido-bueno-rico

3 de agosto de 2022

visibility 1.2k lecturas chat_bubble0
candido-bueno-rico

Escrito por

12 seguidores ·Soy hombre heterosexual

Comentarios

0 comentarios

Inicia sesión para dejar un comentario.

login Entrar
Sé el primero en comentar.

Sigue leyendo

Otros relatos fantasías

Mujer Grande.

Fantasías

Mujer Grande.

elmen21elmen21·hace 14 horas
schedule 1 min
visibility 109favorite 0chat_bubble 0
Un sueño

Fantasías

Un sueño

luisgalzateluisgalzate·hace 17 horas
schedule 2 min
visibility 94favorite 0chat_bubble 0
Entregada a mi amigo

Fantasías

Entregada a mi amigo

CornudoteCornudote·hace 2 días
schedule 3 min
visibility 843favorite 2chat_bubble 1

Lo más reciente

Recién publicados por la comunidad

Ella es Mía

Sexo con maduras

Ella es Mía

Frank0922Frank0922·hace 12 horas
schedule 7 min
visibility 172favorite 0chat_bubble 0