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Relatos y Experiencias

Volviendo donde las "masajistas"

Hoy les contaré mi segunda vez en las salas de "masajes" de nuevo me aventure al centro de la ciudad a visitar uno de estos lugares, otra vez sin la idea clara de cual iba a visitar, eso sí, tenía muy claro que no regresaría al sitio donde debute, mi experiencia allí fue mala y muy decepcionante, quise volver al sitio administrado por el cuasi Juanes, para ver si encontraba la tercer nena que supuestamente tenía 19 años (si estas leyendo esto y no sabes de que hablo, antes de continuar te recomiendo leas mi relato anterior) cuando regrese a este sitio el lugar había sido trasladado.

Decidí entonces usar la estrategia de la primera vez, mirar en los volantes pegados en postes y teléfonos públicos, pero ya era de noche y me daba miedo andar por ahí dubitativo a riesgo de ser atracado. Entonces baje a la oriental y la empecé a recorrer y perdí la vergüenza de recibir los volantes que repartían, tenía muchas ganas, entonces al primer volante que recibí a ese sitio fui.

El lugar se ubicaba en la avenida Maracaibo con Mon y Velarde, era una casa de aspecto normal, como si fuera habitada por una familia, era un segundo piso, ingrese y fui atendido por una señora, este sitio era un poco diferente, igual tenia un ambiente de luces muy tenues y ventanas de cortinas oscuras, la sala de espera tenía un sillón bastante cómodo en una sala amplia, acá no había divisiones de cortinas, en fin, aquí no hubo desfile de chicas, este sitio tenía un catálogo de fotos de chicas, un libro bien hecho y unas fotografías muy bien tomadas, con los seudónimo de las chicas, descripción física, edad, servicios prestados y precios según la cantidad de tiempo. La señora que me recibió fue quien me indicó que debía tomar este catálogo y mirar que niñas me interesaban, eso sí, ella miraba atentamente para indicarme cuales estaban disponibles.

Ojeando el librito este, pude ver nenas muy atractivas, pero era difícil asumir que fueran igual que en las fotos, me decidí por una rubia, no recuerdo su nombre tampoco pero físicamente me gustó.

En la foto se veía una mujer bonita, de cabello lacio y de cuerpo grueso pero esbelto, le indique a la señora que ella era mi elegida y que deseaba una hora, acto seguido desapareció la señora por un corredor de la casa y regresó y me dijo "ya viene" por el mismo pasillo llego la chica, era muy linda, carita redonda, tez blanca, ojos negros y pestañas largas, boquita de labios medios, eso si, sonriente y con mirada seductora, me saludo y me dijo "ven es por aquí".

Subimos aun tercer piso donde eran las habitaciones, ingresamos y de nuevo me decepcione por que en lugar de cama había una colchoneta en el piso, en fin me tire ahí y empecé a hablar con la chica para romper el hielo, me dijo que tenía 20 años, que era de Copacabana y que estudiaba música. Físicamente era de estatura de 155 más o menos, como dije, era de contextura gruesa pero estilizada, uno podía tomarla por la cintura y ceñirla, su cabello era rubio, obvio teñido, largo hasta la mitad de la espalda, piernona y culo paradito y redondeado, tenía puesto un panty negro tipo cachetero con detalles translúcidos, y a mi me encanta ver las mujeres en cacheteros y más si debajo tiene una linda tanguita, esta mujer, tenía algo muy rico, las tetas, eran grandes, blancas, de pezones pequeños y rosaditos, una delicia de chupas que uno vuelve a desear mamar teta.

La mujer se desnudo, otra vez me decepcione, no me gusta que una mujer se me empelote, me gusta verla en ropa sexy o mínimo en ropa interior pero no que se desnude bruscamente, me gusta que se deje desnudar, que la ropa que tenga encima sea una invitación a ir explorando cada parte de su cuerpo y así ir descubriendo lo que hay debajo a través de caricias, manoseo y besos, me encanta es arrancarle la ropa con pasión y dejar expuesto ese monumento sexual que tienen las damas. Pero en una sala de masajes era difícil encontrar tanto preámbulo, como ella se quito todo yo también lo hice de inmediato, sin embargo, esta mujer me empezó a manosear la verga aún dormida, la cogió y empezó a jalar, mientras me daba besitos en el pecho y por el cuello, le pude robar dos o tres piquitos en la boca pero solo eso, picos más no besos, otra decepción, con el tiempo descubrí que sufro basoexia, no, no es una enfermedad, es una parafilia que consiste básicamente en que consiga máxima excitación a través de los besos apasionados. Aún así mi pene respondió al estímulo manual y los picos por el cuello, se me puso duro y firme, mi virilidad desarrollada pero aún con dudas, la chica sacó el preservativo, lo puso en la punta de mi verga y con la boca me la enforro, y empezó a chupar, lo hacía rico, subía y bajaba su cabeza a buen ritmo y apretadito, sin embargo no era la gran cosa ni la mejor mamada, sólo lo hacía para cumplir con el servicio y así mantener la excitación de mi pene para luego poder ser penetrada, no lo niego esta chica era mejor que la de la primera vez, era más cálida, amable, atenta y un tris mas entregada y dispuesta, pero aún así no era todavía lo que yo buscaba.

Continuamos con él acto, después de chuparmela se monto y empezó a cabalgar, lo hacía rico y con buenos movimientos, yo la tomaba por la cintura y solo me concentre en verle las enormes tetas brincar y brincar y brincar, un signo de excitación en las damas es pezones en erección, estos no lo estaban, me desengañe, quería levantarme tomarla fuerte en un abrazo apretándola hacia mi, besarla toda, empezado por su boca, bajando por su cuello, llegando a sus tetas, chupándole ese par de pezones para ver si se paraban y si no, bajar por su abdomen llegar a su zona íntima y empezar a lamer y besar, siempre empiezo por la parte la ingle pasando por la parte interna de los muslos besándolos y lamiándolos y volviendo a bajar a la ingle para finalmente encoñarme a mamar una linda y hermosa chocha, pero en este caso no era posible, por que ella no se ducho antes de empezar, porque no se si era seguro y además no me atrevía porque no se si me dejaría hacerle todo lo que quería.

La cuestión fue que después de verla arriba y con sus tetas poco erectas, le dije que cambiáramos, el clásico misionero, ella muy obediente se acostó y se lo dejó clavar, yo me monte me le acerque le robe otro par de picos en la boca y se lo iba metiendo, sus tetas empezaron a reaccionar y su cara a ponerse colorada, a medida que se lo metía iba besando su cuello y mis manos apretaban sus hombros, mientras ella estaba tendida con los brazos abiertos y sin tocarme con sus manos, eso no me gustó, me atreví y le mande la chupeteada a las tetas mientras iba haciendo mis movimientos más fuertes y rápidos, tocaron la puerta, y dijeron "le quedan 10 minutos" la chica me miró y se rio, me dijo "sácalo, quítate el condón" y me cogió me lo puso a la altura de sus tetas y lo apretó en medio de ellas, me proponía a hacerme una paja rusa, yo empecé a moverme rápido y mi verga, cada vez que subía le golpeaba el mentón, ell a o no se quejaba, me dijo "dame 20 y me ‘lechas’ la boca" le dije que si y saque mi Chimbo de entre sus tetas y me la empecé jalar sobre su cara, hasta que explotó en su cara mientras a la puerta tocaban y decían "se acabó su tiempo" unas cuantas gotas cayeron en su boca, casi todo se derramó por su cara, ella sin asco se rio y me dijo "rico" rápidamente me vestí, no, no me dio tiempo de ducharme, salí todo descremado de allí, satisfecho si, pero aún buscando la putita que me dejara comérmela como me gusta a mi, por eso fue que a futuro tenía planeado seguir buscando lo que quería para mi.


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