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Reunión caliente

Era una tarde cualquiera, y yo estaba sentado en mi escritorio, trabajando en una reunión virtual. Llevaba ya más de una hora concentrado, y estaba empezando a aburrirme.


De repente, sentí que abrieron la puerta pero hubo un silencio que no pude saber quien era... un par de manos en mis hombros empiezan a acariciarme, me giré para ver quién era, y vi a la monita.


- ¿Qué haces aquí? - le pregunté, sorprendido.


• He venido a verte - me respondió, con una sonrisa pícara.


Empezó a darme besos por el cuello, haciéndome estremecer. Sus manos recorrieron mi cuerpo: por el cabello, por el cuello, los hombros y sus dedos juguetones empiezan a buscar mi pantalón.


- ¿No deberías estar en el trabajo? - le pregunté, tratando de recuperarme.


• Sí, pero me volé porque quería saludarte - me dijo.


Mientras estaba en la reunión, dejé que siguiera con sus toqueteos, con sus manos empieza a buscar dentro del pantalón, y siente que ya estoy animado, con su mirada pícara me dice al oído:


• ¿Quieres que siga?


- Si, ya no vayas a parar, no me dejes así.


Entonces, con un movimiento rápido, corre la silla donde estoy sentado y me levanta, me baja el pantalón junto con los boxer y me hace sentar de nuevo, se arrodilla en frente de mí y pone mi pene en su boca, empieza a jugar con él, dando pequeños mordiscos y pasando la lengua por todas partes, lo vuelve a meter a su boca hasta el fondo.


Me preguntan algo en la reunión y doy mi mejor esfuerzo para responder, la reunión continua y de misma forma la monita con su juego de boca; se saca sus senos para que yo se los acaricie, pasa mi pene por entre sus senos mientras me mira, sus pezones duros me dicen que no quiere parar, estoy nervioso pero muy excitado, mis manos sudan, mi respiración se acelera, pero me tomo mi tiempo para responder a lo que me preguntan; luego de un rato, la reunión por fin termina. Me levantó de la silla y me llevó a la habitación. Allí, nos desnudamos y nos acostamos en la cama.


• ¿Un rapidín?, que ya me tengo que ir - me dice.


La monita me besaba apasionadamente, mientras sus manos me acariciaban por todo el cuerpo. Yo no podía resistirme a su tacto, y pronto me puse a mil.


Me subo encima de ella, y empezó a moverse despacio, su vagina, bien mojada, me deja entrar sin ningún reparo, tomando sus senos con mis manos seguimos teniendo sexo, cada vez más rápido, la respiración aceleraba, los gemidos acababan con el silencio de la habitación, pero no queríamos terminar, cambiamos de posición, ahora, ella encima de mi, le pongo sus manos en mis piernas, para que con mi pene adentro y un dedo dando círculos en su clítoris la hiciera saltar más y más duro, luego, se mueve adelante y atrás de una forma frenética, descontrolados por la excitación, los cuerpos sudados empiezan a sentir el clímax del momento, y de repente salió un grito al unísono cuando por fin llegamos al orgasmo juntos, nos desplomamos desnudos sobre las sábanas mojadas.  


- Eso estuvo increíble - le dije.


• Lo sé - me respondió. - Tenía muchas ganas de comerte.


- Tengo que volver al trabajo - le dije.


• Lo sé - me respondió con su mirada pícara. - ¿Quieres que vuelva más tarde?...

Unvisitante

Soy hombre heterosexual

visitas: 523
Categoria: Microrrelatos
Fecha de Publicación: 2024-04-17 14:10:42
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