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Una noche, decidimos con mi pareja asistir a una fiesta swinger en la ciudad. Aunque al principio nos sentíamos un poco nerviosos, la excitación de lo desconocido nos impulsó a adentrarnos en aquel mundo de placer. Dejamos el auto en el estacionamiento y nos dirigimos al lugar, un sitio reservado y lleno de misterio. Al entrar, encontramos un ambiente cargado de energía y deseo. Parejas de todas las edades se mezclaban, y la música sensual nos envolvía mientras tomábamos trago tras trago, calentando la noche con cada sorbo.
Decidimos explorar los cuartos y vimos a varias parejas en plena acción. La vista de aquellos cuerpos entrelazados y gemidos de placer nos encendió aún más. Una pareja que nos observaba nos invitó a otro cuarto, donde planeaban un trio. Aceptamos la invitación y nos dispusimos a observar.
La chica del trio comenzó a besar a ambos hombres, y nosotros, desde nuestro rincón, observábamos con avidez. Ella, con una destreza impresionante, le hacía sexo oral a uno mientras el otro la penetraba profundamente. Los gemidos de placer que emitía nos prendieron de inmediato. Mi pareja y yo, incapaces de contenernos, comenzamos a tocarnos y a besarnos con pasión, sintiendo cómo el deseo nos consumía.
Entre tanto, decidimos unirnos a la acción. Yo comencé a tocar las tetas de la chica del trio, sintiendo sus pezones duros y excitados, mientras mi pareja acariciaba el pene del hombre, sintiendo su rigidez y calor. La escena se volvió aún más intensa cuando otra pareja entró al cuarto. La chica de esta nueva pareja se acercó a mí, acariciando mi verga con manos expertas y besando a mi chica con una lujuria evidente. Yo, a mi vez, le tocaba las tetas a la nueva chica, sintiendo los piercing que adornaban sus pezones, lo que añadía un toque de placer extra.
La chica de la nueva pareja se besaba apasionadamente con mi chica mientras nosotros las penetrábamos profundamente, cada vez más fuerte. Los gemidos de placer de mi chica se mezclaban con los de las otras, creando una sinfonía de deseo. Las chicas comenzaron a tocar todo mi cuerpo mientras penetraba a mi pareja, y todos nos dedicábamos a chupar y tocar las tetas de mi chica, llevándola al éxtasis.
Después de un rato de penetraciones intensas, todas las chicas se arrodillaron frente a nosotros, dispuestas a darnos placer con sus bocas. Nos entregamos por completo, sintiendo cómo el orgasmo se acercaba. Finalmente, les llenamos la boca de leche, mientras los gemidos de satisfacción resonaban en el cuarto.
La noche continuó con más encuentros y exploraciones, cada uno más excitante que el anterior. En uno de los cuartos, encontramos a una pareja que practicaba el sexo anal. La chica, con el culo en pompa, recibía las embestidas de su pareja mientras gemía de placer. Nos unimos a ellos, y yo comencé a penetrar a mi chica por detrás mientras ella chupaba el pene del hombre. La sensación de ver a mi chica siendo follada por dos hombres a la vez me volvía loco de deseo.
En otro momento, nos encontramos con una chica solitaria que se masturbaba en un rincón. Nos acercamos a ella, y mi pareja comenzó a besarla y tocarla mientras yo observaba. Luego, la penetré con fuerza, sintiendo cómo su coño húmedo y caliente me envolvía. Mi chica, excitada por la escena, se unió a nosotros, y las dos comenzaron a besarme y tocarme mientras follaba a la chica solitaria.
La fiesta continuó hasta el amanecer, y cada encuentro era más salvaje y excitante que el anterior. Nos dejamos llevar por el deseo y la lujuria, viviendo una experiencia inolvidable que quedará grabada en nuestra memoria para siempre.