Infiel con mi propia suegra
Relato de comunidad Hetero: Infidelidadschedule 12 min de lectura calendar_today Octubre de 2025

Infiel con mi propia suegra

Cai vencido por la tentación del hermoso culo de mi suegra

Fabianchoperez

Soy hombre heterosexual·1seguidores

menu_book Más relatos
18_up_rating

Contenido adulto. Este relato fue escrito por un miembro de la comunidad. Léelo solo si tienes 18+ y mente abierta.

Esta historia que les contaré, trata de cuando le fui infiel a mi esposa con su propia madre

Rosa, mi suegra, o Rosita cómo le decimos todos de cariño, una mujer que a pocos meses de cumplir sus 55 años, goza de muy buen físico, muy preocupada por su apariencia, toda su vida ha estado muy pendiente de mantenerse en buena forma, mide tal vez 1,60 de estatura, goza de muy buena figura, tiene senos pequeños, los que obviamente la vida les ha cobrado el haber amamantado a sus dos hijas, su figura en general está bastante bien para una mujer de su edad, pero lo que más llama la atención, es que tiene una cola que cualquier mujer en sus veintes o treintas envidiaría, y que se roba la mirada de cualquier hombre, hace ya unos diez años que se separó, ya que mi suegro fue un hombre que siempre le dió malos tratos, violencia, era un mujeriego, borracho y muy descuidado de sus deberes en el hogar.

a pesar de todo esto, a ella nunca se le conoció otra pareja...

Mi esposa y su hermana son unas mujeres supremamente hermosas, heredaron la belleza y las facciones de su madre, si este relato les gusta, tal vez pueda más adelante, hablarles de ellas, pero al menos por hoy, el tema central será mi amada suegra, jajajajaja

Todo comenzó, un día que la vi tendiendo su ropa recién lavada, ella llevaba puesto un pantalón deportivo tipo leggins de color negro y una blusa de color blanco, todo muy bien ajustado a su cuerpo, lo que demarcaba aún más su figura, como era de costumbre, yo le echaba una ojeada a su hermoso trasero, lo cual para mí era normal ya que consideraba que era por instinto nada más, pero algo en particular ocurrió ese día, mientras hablaba con ella, sacó de la lavadora un panty tipo tanga brasilera de color blanco con un encaje transparente en la parte delantera, al verlo se me hizo increíble pensar que una mujer de su edad usara ropa interior tan pequeña además de sexy, sin embargo traté de disimular mi asombro y continué la charla como si no me hubiese fijado en aquella hermosa prenda, lo que si tengo seguro es que en ese momento, todo cambió, ya no la podía ver con los mismos ojos, ver ese enorme culo me alborotaba las hormonas y muchas veces terminé teniendo erecciones fuertes mientras la miraba e imaginaba semidesnuda caminando con ese panty frente a mí.

Así transcurrieron los días, nuestra relación parecía normal, hasta que un día, mi esposa y yo fuimos a visitarla, mi suegra no estaba en casa, sin embargo mi cuñada nos atendió y entramos a esperarla, transcurrida una hora más o menos, mi cuñada le dijo a mi esposa que debía salir a hacer algunas compras, pidiéndole que la acompañáramos, salieron juntas ya que no las quise acompañar porque sería perder toda una tarde detrás de ellas, ya que nunca se deciden por lo que van a comprar, decidí dormir una siesta en la cama de mi suegra, pero dicha siesta se convirtió en uno de mis mejores sueños eróticos y con el mejor final jejejejeje

Tal vez había dormido unos veinte minutos, cuando empecé a soñar que mi suegra aparecía frente a mi con esa tanga blanca que había visto, que se posaba frente a mi y me besaba en los labios mientras con su mano acariciaba por encima del pantalón, mi falo erecto a punto de estallar de lo tieso que estaba, en mi sueño le decía... Rosita , Rosita siempre anhelé este momento, te deseo demasiado Rosita, demasiado mientras le decía que pronto me correría con sus caricias, fue en ese instante que desperté y...

Oh que es esto, sentí morir de la vergüenza, yo tenía puesto un pantalón de sudadera, bastante delgado que no ocultaba en nada la erección que tenía por mi anterior sueño... Rosita, estaba parada frente a mí, prácticamente imnotizada, con la boca abierta, sus mejillas sonrojadas y sin quitar la mirada de mi pantalón, sentí una llamarada de fuego en mi rostro y el calor en la habitación se hacía insoportable por la poca distancia que tenía ella de mí, me sentí muy avergonzado, por lo que con la voz temblorosa, le dije, hola, no sabía que ya estabas en casa, lo siento, no sé porque me puse así mientras dormía, tratando sin éxito de ocultar mi erección, ella solo se reía suavemente y con mucha picardía mientras me miraba a los ojos quitando su mirada rápidamente, me dijo, "lo que no entiendo es porque repetías mi nombre mientras dormías", quedé mudo, no supe que responder, solo la tomé de una mano mientras me ponía de pie y prácticamente suplicándole, le pedí que no le contara a mi esposa que me había encontrado así, porque ella no entendería y eso nos podría causar un disgusto, a lo que me contestó con una risita coqueta, no te preocupes yerno, ella no tiene porqué enterarse de nada, además no creas que es la primera vez que me doy cuenta cuando te pones así, mi rostro se volvió a encender de la vergüenza y mi voz empezó a temblar aún más

Le dije, pero que cosas dice suegra, por favor no me haga apenar más y me contestó, no te preocupes yo sé guardar secretos, no te voy a causar problemas con mi hija y más viendo lo afortunada que es y se echó a reir, ahí ya sabía yo a que se refería, sin embargo le dije... "No entiendo suegra, porque dices eso", y ella me contestó... "pues, que no todas las mujeres contamos con la misma suerte", y nuevamente se echó a reir mientras me daba la espalda y empezaba a caminar, no quería que muriera ahí la conversación y aún menos quería asumir el riesgo de que mi esposa, se enterara de algo.

Fue entonces que como aún sujetaba su mano la hale con un poco de fuerza hacia atrás, con tan mala suerte que... Que digo mala suerte, con la grandiosa suerte de que cuando la hale ella dió un paso hacia atrás recostando ese gran culo contra mi pene aún en erección, sentí como me palpitaba la verga justo encajada entre esas hermosas y aún duras nalgas, provocándole también a su vez, un suspiro entrecortado, como si sostuviera el aire en su pecho mientras se le erguía la espalda, y a su vez recostaba su cabeza en mi hombro, en mí ya se había perdido todo el pudor, y de mi mente se desvaneció el temor que tenía, mi respiración agitada daba ondas de aire caliente justo en su nuca, ella permanecía inmóvil, pegada a mi cuerpo, por lo que casi que involuntariamente posé mi otra mano en su abdomen y la aferré más a mi erección, sentía que mi pantalón en cualquier momento se rompería, ella aún inmóvil apretaba mi mano con la suya sin decir una sola palabra, nos conectamos y los dos supimos cuanto nos deseábamos en secreto, solté su mano y puse la mía, también sobre su abdomen subiéndola lentamente como dibujando su cuerpo, la pasé por sus senos sintiendo en la palma de mi mano su pezón duro, ya que no usaba brasier en ese momento

Le devoré el cuello, mi lengua cálida y muy húmeda recorría su cuello desde atrás, al mismo ritmo que mis caderas ondeaban y hacian que mi erección frotara en la división de sus enormes nalgas, sus gemidos lentos, casi que silenciosos se confundían con los míos, lentamente la giré poniéndola frente a mi, sus mejillas parecían fresas por el color rojo, su respiración era jadeante, me miró a los ojos y sin permitirle decir una sola palabra, la besé afanosamente, los dos estábamos fundidos en unos besos desesperados y ansiosos pero muy apasionados, como si lleváramos mucho esperando ese momento, mi lengua la invadía casi hasta llegar a su garganta mientras que con mis manos le sujetaba con fuerza las nalgas, aferrándola a mi cuerpo ardiente, ella a su vez introdujo una de sus manos en mi pantalón sujetándome la verga como si la reclamara suya, acarició mi glande mojado con sus dedos mientras me mordía suavemente los labios, nos olvidamos por completo del mundo

No puedo recordar ni cómo, ni en que momento la despojé de su blusa, o tal vez ella misma se la quitó, solo sé que tenía sus tetas en mi boca, que aunque eran un poco flásidas y caídas me maravillaban cada vez que se las chupaba haciendo que se su boca emanara gemidos cada vez más fuertes, la arrojé sobre su cama y me desnudé frente a ella, bajé mi pantalón excibiéndole mi verga dura y de la que de la punta se desprendía y colgaba ese líquido transparente que lubricaba exageradamente, se desprendían de mi glande gotas que casi que caían hasta el piso, ella estaba presa de la excitación y con su mirada me rogaba que la hiciera mía, le bajé su pantalón y casi infarto cuando ví que llevaba puesta aquella tanga blanca, que me había despertado el deseo por ella, y que através del encaje dejaba ver qué estaba muy bien razurada, quise disfrutarla por lo que separé sus piernas semi flectadas, me arrodillé frente a ella y puse mi rostro entre piernas, apenas percibiendo ese aroma suave y delicado, besé sus muslos, sus piernas estaban temblorosas, acerqué mi boca a su coño, y sentí en mis labios como su lubricación había atravesado ya ese fino encaje, utilizando mis dedos sujeté el borde de la tanga para correrla hacia un costado descubriendo apenas su coño.

Su vagina, mojada y palpitante rogaba por mí, sin pausa alguna puse mi boca en su sexo, le di una chupada completa a su vagina para luego pasar mi lengua por toda esa chocha caliente y muy húmeda, sus gemidos hacían eco en la habitación, con su mano agarró mi cabello y me aferró más a su coño, su respiración no daba más, mi verga palpitaba mi lengua quería estar dentro de ella, su mano aferrándome aún más, en su mirada podía ver que aquella dama refinada que había conocido, había desaparecido y ahora tenía para mí una versión que tal vez ni ella misma conocía, cerró sus ojos y con una de sus manos se tapó la boca para disminuir un poco ese gemido seco y liberante que soltó mientras su vagina bañaba mi cara con un chorro de líquido transparente, explotado por su orgasmo, su pecho, su abdomen y su vagina palpitaban incesantemente, mientras el resto de su cuerpo yacía descargado con sus ojos cerrados , como desconectada del mundo

Me puse de pie frente a ella para admirar su desnudez, mi cara ardía mientras saboreaba en mi boca su orgasmo, mi verga también palpitaba y sus venas parecía que se querían explotar también, ella levantó su mirada dándome una sonrisa de satisfacción mientras mordía su labio, me pidió que me sentara en la cama, yo le obedecí de inmediato, ella se levantó y aún con sus piernas temblorosas, se puso de pie frente a mí, deslizó su panty totalmente empapado por sus piernas hasta dejarlo tirado en el piso, lo levantó y lo arrojó hacia mi cara y me dijo, "sé cuánto te gustó desde que lo viste en el lavado, ahora es tuyo", "siempre me ha gustado ver cómo te calientas mientras me miras con morbo, pensé que nunca darías este paso".

... mientras yo disfrutaba de esa humedad en mi rostro, empujó mi pecho para que quedara acostado con las piernas colgando de la cama, se paró sobre la cama, poniendo sus pies junto a mis caderas mientras lentamente se agachaba como haciendo una sentadilla, puso su mano derecha en mi pecho, mientras que con su mano izquierda sujetaba mi verga encajándola lentamente en su vagina, podía sentir el rose de su coño caliente mientras entraba mi verga, a la vez que sus uñas se clavaban en mi pecho, me decía "la quiero toda dentro de mi", puso sus dos manos sobre mi pecho mientras hacía movimientos circulares cabalgando mi verga, "me encantas, me encantas!!!", le repetía yo, preso del placer que me otorgaba el calor de su estrecho coño, de repente sentí una bofetada que me tomó por sorpresa, luego me besó nuevamente, y a centímetros de mi boca, me dijo, "eres un hijo de puta, te encanta la madre de tu esposa?", esto me puso aún más cachondo, le estreché las tetas con mis manos, luego con mi boca, devoraba con ansias sus tetas, le acariciaba el culo, todo sin mencionarle una sola palabra, luego sin interrumpir sus movimientos la sujeté de las caderas haciendo que sintiera una penetración más profunda, lo que le hizo gemir aún más fuerte, cada movimiento de sus caderas me hacía sentir corriente en mis testículos, como señal de que pronto me haría explotar.

Le pedí que se diera la vuelta, que quería ver ese hermoso culo que tanto me había hecho fantasear, nuevamente me regaló una mirada pícara y se dió la vuelta poniéndose en cuatro y pegando su pecho a la cama, regalándome el más hermoso paisaje, entregándose a mí, como si fuese su amo, con una de mis manos la sujeté de la cadera, apretando y dejando las marcas de mis dedos en su piel, mientras tanto con la otra mano agarré mi verga palpitante poniéndola en su coño, penetrándola lentamente y hasta el fondo, ella me regalaba gemidos placenteros, mientras yo le daba estocadas hundiendo toda mi verga en ella, por momentos pensaba en lo imposible que antes parecía lo que estaba pasando, no lo podía creer, pero vaya que si lo estábamos disfrutando.

luego fue ella quien se giró acostándose boca arriba y abriendo sus piernas mostrándome y ofreciéndome su coño a mi disposición, sin penetrarla aún, rocé mi glande por su vagina mojada, recorriendo sus labios vaginales y su clítoris, ella no dejaba de mirarme, mientras con sus propias manos apretaba sus tetas con algo de desespero y excitación, lentamente recosté mi cuerpo sobre ella, mientras mi verga se encajaba en su vagina nuevamente, me abrazó fuertemente rodeándome con sus piernas y brazos, a la vez que enterraba sus uñas en mi espalda al ritmo de mis embestidas, sentí que su respiración se detuvo por unos segundos como sosteniendo el aire, para luego soltar un gemido casi que convertido en grito, acompañado de una explosión que estrelló sus fluidos contra mis testículos, aún agitada me dijo... Quiero tu leche, la quiero en mi cara, la quiero en mi boca, la quiero en mis tetas, me puse encima suyo y exploté toda mi leche en su cara ella sacaba su lengua, me agarró de mi trasero acercándome más a su rostro, con una de sus manos agarró mi verga apretándola para sacar toda la leche que tenía, para que cayera hasta su pecho, me sentí sin aliento, uffff que sensación tan deliciosa que estaba sintiendo, la voz me temblaba, cuando le dije, "suegrita usted está muy deliciosa"

Shhht!!! Cállate!, me dijo con voz suave... No soy tu suegra, ni eres mi yerno, eres un puto bastardo con la verga más deliciosa del mundo y yo ahora, solo seré tu

puta, y este será nuestro secreto.

— Fabianchoperez

14 de octubre de 2025

visibility 4.0k lecturas chat_bubble4
Fabianchoperez

Escrito por

1 seguidores ·Soy hombre heterosexual

Comentarios

4 comentarios

Inicia sesión para dejar un comentario.

login Entrar
  • ksadobix
    ksadobix · 24 de ene de 2026

    Qué delicia

    forum 1 respuesta
  • encisojhon
    encisojhon · 22 de ene de 2026

    Excelente relato y que rica suegra !!

    forum 1 respuesta

Sigue leyendo

Otros relatos hetero: infidelidad

La verdad que ya conocia

Hetero: Infidelidad

La verdad que ya conocia

juansolo1410juansolo1410·hace 6 días
schedule 8 min
visibility 804favorite 0chat_bubble 0

Lo más reciente

Recién publicados por la comunidad

Ella es Mía

Sexo con maduras

Ella es Mía

Frank0922Frank0922·hace 10 horas
schedule 7 min
visibility 123favorite 0chat_bubble 0