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Apartamento 337
Sara giró su cabeza y alcanzó a ver como la puerta del 336 se cerraba. Estaba súper caliente; si no fuera por el corredor entre los apartamentos hubiera salido con los senos al aire y esperando ser manoseada por Lucas. Él iba atrás de ella, dejándose guiar y viéndole, con deseo, la casi mitad de cola que dejaba ver el vestido (se lo había subido más de la cuenta).
Llegaron a la puerta de nuestro apartamento y Sara aprovechó para abalanzarse sobre Lucas y darle un apasionado y húmedo beso. Él no desaprovechó la oportunidad y acarició las ricas nalgas de Sara mientras le respondía el beso.
Sara abrió la puerta, sin casi despegarse de Lucas. Ya en la cocina (queda lateral a la entrada) se fué despojando del vestido por encima de su cabeza, quedando solamente en tanga. También le desabotonó apresuradamente la camisa a Lucas, pudiendo ver un pecho ligeramente peludo y fornido. Después, mientras seguían caminando hacia el cuarto, le soltó el cinturón y le quitó los pantalones. Las piernas eran un poco menos peludas que las mías y sus boxers blancos dejaban ver un pene grande y grueso, que ya estaba listo para la acción. Sara también se los quitó y los lanzó a la mitad de la sala.
Seguía jalando a Lucas de la mano hasta que llegaron al cuarto. Sara lo empujó suavemente para que se sentara en el borde y bajó sin pensarlo para darle el saludo a su juguete nuevo.
- Sara: ¡Estás muy rico! Y tu pene se ve delicioso. Es más grande que el de mi esposo. Te lo quiero chupar.
- Lucas: Adelante, es todo tuyo.
Sara comenzó a lamer el tronco del pene de su vecino mientras le acariciaba los testículos con la mano. Ya lo tenía húmedo por la acción previa así que Sara subía y bajaba con su lengua. Luego comenzó a lamer suavemente el glande sin dejar de acariciarle las bolas. Lucas echaba la cabeza hacia atrás en señal de que lo estaba disfrutando.
- Carolina: ¡Sí! ¡Así!
- Sara: ¡WOW! Ya comenzaron. Tu esposa es hermosa.
- Lucas: ¡Igual que tú!. Qué senos más lindos. Y desde que tu esposo me dejó ver esos pezones te los quería devorar. Y ahora viéndote esas nalgas…¡uf! Estás riquísima.
- Sara: Hoy me tienes toda para tí.
Lucas se separó un momento de Sara para poder acostarla en la cama, no sin antes quitarle lo único que faltaba para dejarla totalmente desnuda. Ella estaba tan excitada que se le notaba la humedad en su entrepierna. Él comenzó a besarla desde el cuello hasta su vagina mientras ella seguía lamiéndole el pene, quedaron haciendo un 69 con ella debajo y toda la herramienta de Lucas en su boca mientras él le comenzó a lamer el clítoris y a jugar con sus dedos en sus labios. Sara comenzó a gemir un poco más fuerte (seguro la oían en el otro apartamento).
Comenzaron a acelerar los movimientos, la lengua de Lucas se movía rápidamente de manera circular alrededor del clítoris de su vecina. Mientras tanto Lucas metía y sacaba su pene de la boca de Sara, mientras ella lo lamía con gula. Sara comenzó a gemir cada vez más fuerte:
- Sara: ¡¡¡¡SSSSIIIIII!!!! ¡AAAASSSSSIIIIIIIIÍ! ¡¡¡¡AAAAAAHHHHHHHHHH!!!!
Desde el cuarto de al lado le respondió Carolina:
- Carolina: ¡ME VENGO! ¡NO PARES! ¡AHHHHH! ¡AHHHHHH!
Esto prendió todavía más a Lucas y Sara, acelerando (aún más) sus movimientos. Estaban a punto de venirse.
- Sara: ¡¡¡¡AAAAAAHHHHHHHHHH!!!! ¡¡¡¡SSSSIIIIII!!!! ¡¡¡¡SSSSIIIIII!!!! ¡¡¡¡SSSSIIIIII!!!!
Un grito que indicaba un súper orgasmo de mi amada esposa. Al oírlo Lucas no aguantó más y se vino en la boca de Sara, llenándola de su líquido blanco y sacando hasta la última gota de su pene.
- Carolina: ¡Sí y quiero más! Dame en cuatro.
Los dos oyeron el ruego de Carolina, sabiendo que no era solo para mí sino también para que ellos supieran lo que seguía.
Sara sacó el pene de Lucas de su boca, lo besó en la punta y sin esperar algún movimiento de él, le pidió que se acomodara con su cabeza hacia la pared y sin decir nada más se le montó encima, metiéndose de una vez el pene, que aún estaba duro. Comenzó a subir y bajar su cadera, apretando sus paredes vaginales y no dejando que se saliera en ningún momento. Lucas le apretaba las nalgas y le acariciaba los senos. Sara controlaba el ritmo y empezaba a gemir nuevamente.
- Sara: ¡Qué rico! Tu pene me llega bien adentro. Pellízcame los pezones. Muérdelos. ¡¡¡SIIIII!!!
Lucas obedecía: pellizcaba y mordía los pezones de Sara; sin dejar de cogerle las nalgas y usándolas para entrar más en la vagina de mi esposa cada vez que ella bajaba.
- Carolina: ¡No pares! ¡Sigue! ¡Duro! ¡SIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII!
- Lucas: ¡AHHHHHHHHH!
El ritmo seguía aumentando, los gemidos se convertían en gritos. Del otro lado algo golpeaba en la pared (parecía el cabezal de la cama). De la vagina de Sara salían fluidos a chorro que se deslizaban por las bolas de Lucas, dejando emparamadas las cobijas. Del otro apartamento llegaban gemidos y gritos que hacían que fuera imposible aguantar más.
- Sara: ¡ME VENGO! ¡ME VENGO!
- Carolina: ¡ME VENGO DE NUEVO! ¡SIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII!
- Yo: ¡NO AGUANTO MÁS!.
- Lucas: ¡¡¡SIIIIIIIIIIII!!!
Lucas se vino llenando el interior de Sara con su semen mientras ella llegaba a un orgasmo fuertísimo y lanzaba su cabeza hacía atrás como gritando al cielo. Lucas no paró en ningún momento de manosearle los pezones y las nalgas y esto hizo que el orgasmo fuera todavía más largo.
Cuando Sara terminó de gemir, gritar y temblar se tumbó encima de Lucas. Lo besó tiernamente y se acostó en la cama.
- Sara: ¡espectacular! ¡Gracias veci! ¡Fue mejor de lo que había imaginado!
- Lucas: No, gracias a ustedes. Esta noche fue espectacular. Creo que Caro también se la gozó; esos gritos ni yo se los saco. Tenemos que repetir, pero esta vez todos en el mismo cuarto.
- Sara: Sí…quiero que me coman al tiempo. Quiero ver como se comen a Carolina.
- Lucas !WOW!
Lucas se levantó y se despidió de Sara, dándole un beso en cada pezón y terminando en uno en su boca. Sara no se levantó y vió como se alejaba recogiendo su ropa que estaba regada por todo el pasillo. Luego oyó cómo se cerraba la puerta. Estaba feliz. Esperando a su marido para que le contara todo lo que sucedió al otro lado y porque no, volver a tirar antes de acostarse a dormir y descansar.







