Guía Cereza
Publicado hace 1 día Categoría: Sexo con maduros 228 Vistas
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Después de que mi abuelo me encontró teniendo sexo con mis primos, pero no dijo nada a nadie, ni siquiera a mis primos, pero su actitud conmigo cambio mucho.

Como les había comentado mi abuelo tenía una tienda, pero nunca dejaba que nadie entrara para que no le agarraran nada, era muy estricto y la mayoría le temia, ya que no era de expresar mucho sus sentimientos hacia sus hijas, y a los nietos menos, ya que casi no convivía con la familia por estar al pendiente de su tienda que estaba en la parte de enfrente de la casa, había un jardín con un baño y hasta después las habitaciones. Yo un tiempo quedé al cuidado de mi abuela, ya que la escuela primaria quedaba a media cuadra de su casa y era más fácil que asistiera a clases, como entre semana no había nadie más me aburria mucho yo sola y la casa era enorme para mí sola. Cómo toda niña solitaria entraba a la tienda a preguntar al abuelo si me prestaba alguna de sus revistas que tenía en su tienda, ya que tenía una caja llena de revistas de vaqueros y novelas antiguas, al principio el escogía la revista y me la daba pero después que vio mis juegos con mis primos, me dejó que escogiera la que yo quisiera, mis ojos se iluminaron cuando vieron todas las revistas de vaqueros que tenía, le pregunté temerosa si podía escoger una de esa y él con su cara de serio movió la cabeza diciendo que sí, yo me salí de la tienda hacia la casa emocionada por ver los dibujos y la historia dentro de ella, como ya la había ojeado sabía que si mi abuela veía se iba a molestar así que me senté afuera del baño del patio a leerla, después cuando la termine ya me sentía muy exitada que en esa revista salían solo mujeres desnudas, me encantaba como las dibujaban con grandes tetas y culos enormes.

Creo que de ahí mi abuelo vió que era una niñita caliente, pues noto que había leído toda la novela sin decir ni preguntarle nada, ni yo a él y él a mi, solo me recibió la novela y me mandó a buscar a mi abuela por si ocupaba ayuda en la cocina, fui y regresé rápido a decirle que no, que ya tenía todo controlado, que si me prestaba otra, el viejo dió una media sonrisa, y me dijo que si quería leer la que el estaba leyendo y me dijo que me sentará en sus piernas para leerla juntos, así se me hizo muy extraño ya que como les había dicho era un viejo gruñón, pues yo acepte, así que me senté en sus piernas y empezo a leer en voz alta la revista de vaqueros que tenía en sus manos, el tenía un sillóncito detrás de una vitrina donde cobraba era muy bajito el sillón, cuando la gente entraba solo se veía la cabeza por lo cual nadie veía que estaba yo sentada en sus piernas, y cuando entraba alguien yo me levantada y era amable con los clientes y les hacía su cuenta, después regresábamos a la misma posición conforme avanzaba la historia yo sentía el bulto duro de mi abuelo entre sus piernas, y me balanceaba de atrás hacia adelante, o de repente le daba un senton, mi abuelo no me decia nada, solo me dejaba hacer lo que yo quería, aveces solo me acomodaba para que quedará en medio, cuando terminó la revista yo ya sentía como latía su verga dura dentro del pantalón, pero yo quería seguir sentada arriba y seguir sintiéndola, supongo que ya no se aguantaba las ganas de jalarsela solo me dijo que agarrara una coca y fuera a decirle a mi abuela que ya sirviera la comida en lo que el cerraba la tienda, me pare y pude voltear a ver el tamaño del bulto me llamaba muchísimo la atención versela.

Después de un rato supongo que quedó masturbándose porque tardo en entrar, comimos y se regresó a la tienda, mi abuela me pidió que lavara los platos y me pusiera a hacer tarea... Así pasaron como unas 2 semanas donde diario hacíamos lo mismo pero no pasó de ahí, un día si le pregunté algo sobre lo que hacían los de las revistas pero no me contestó, él no decía nada solo se dedicaba a sentir como me balanceaba sobre su verga dura, y una que otra vez me presionó hacia él, como si quisiera metermela. Después de esas dos semanas más o menos regrese a casa con mis papás y hermanos. Pero cuando lo visitaba ya me veía con las alegria me hacía algo de preguntas de la escuela o cosas así, en reyes me compraba regalos y para mí cumpleaños siempre tuve un regalo de el, después de eso antes de eso nunca había obtenido nada de él. Cómo era la nieta más chica siempre me vio como su nieta consentida. Y como no?

Tal vez pasaron un par de años ya estaba yo algo desarrollada ya se me podían ver las tetas picuditas y mi trasero más formado, yo fui algo llenita en mi niñez, y para ese tiempo ya estaba más desarrollada estaba como en 6to año, ya iba a entrar a la secundaria, para esto yo ya tenía más experiencia en el sexo, ya había cogido con mi primo Tony. Y con los dos primeros.

En una ocasión en este tiempo entre a la tienda a saludar y felicitar a mi abuelo por su cumpleaños le habían organizado una fiesta y fuimos los primeros en llegar, cuando me vio esa vez traía una blusa algo ajustada y se me notaba mi top con mis pechos ya algo desarrollados, ya no estaba tan gordita, y mi trasero se notaba más redondito, traía un shorts de mezclilla donde también se apreciaban mis piernas. Al viejo le brillaron los ojos cuando me vio, pude ver su mirada en mis pechos tal vez fue la primera vez que me los vio así, yo como niña buena fui a abrazarlo, dure un buen ratito ahí abrazada a el esperando sentir su bulto, como antes, y ahí fue la primera vez que recibí un cumplido de mi viejo, me dijo que estaba muy hermosa, que le encantaría que le regalará un besito por ser su cumpleaños yo acepte encantada y se lo dí en la mejilla, haciéndome cómo siempre la inocente, pues ya sabía a lo que se refería, y me dijo -No mi niña lo quiero aquí, uno chiquito. Y señaló su boca, con su barba. Yo me sonroje y le dije -Ay abuelito nos van a cachar.

Y el me contestó -No mi niña solo es un piquito.

Yo voltee hacia la casa para ver qué nadie viniera y luego hacia la puerta de la tienda, y como ví que no venía nadie se lo dí, un piquito cómo el me lo había pedido, cuando se lo dí el dió un suspiró como si toda la vida lo hubiera estado esperando, me dió ternura y le dí otro, está vez con los labios abiertos mojando sus labios rasposos por su barba y bigote, parece que eso lo calentó, que me dijo espera mi niña, deja emparejó la puerta para que nadie entre, cerró la puerta de la calle, la de la tienda y regreso al rinconcito donde estaba el sillón y yo me quedé ahi parada y se sentó con desespero y me dijo que leyeramos una revista como antes le dije que ya no cabia en sus piernas me dijo que si que me sentará en ellas pero que primero le diera otro besito, y así fué le dí un beso más extenso está vez el jugaba con mis labios y su lengua, el olor a viejo y su barba me empezaba a exitar mucho así que tome posición y me senté sobre de el, ya tenía la verga muy dura y yo ya me sentía muy caliente, quería que me la metiera pero me daba miedo, solo empecé a hacer lo mismo balancearme de atrás hacia adelante y darme pequeños sentones sobre de él, está vez si se sacó su verga, la tenía muy dura, muy oscura y con muchas venas, no me dijo que me la quería meter, tal vez igual tenía miedo solo me dijo que lo ayudara a terminar, y así lo estuve masturbando un rato dándole besos en la boca y luego me empezó a chupar mis pechos yo ya me sentía muy caliente me hubiera encantado ser penetrada por mi abuelo, así seguimos un rato, hasta que terminó, y fue justo a tiempo, pues casi enseguida se escuchó que llegaron más familiares, yo salí inmediatamente de la tienda y me metí al baño a limpiar toda la humedad que mi abuelito provocó con sus estacadas del sillón y las mamadas de chichi que me dió, ese fue mi regalo a mi abuelito por todas las atenciones que había tenido desde un par de años atrás. Ya no tuve más experiencias con el, enseguida llegué a la adolescencia y ya me daba pena regresar a la tienda, solo lo veía en las comidas o reuniones familiares, pero ya no pasó nada.

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