Guía Cereza
Publicado hace 1 día Categoría: Fantasías 156 Vistas
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¿Saben esa sensación de estar teniendo una noche muy plácida y sentir que estás descansando como hace mucho no sucedía? Esa era una de esas noches después de todo lo que sucedió hace tan solo unas horas entre Melissa (mi comadre) y yo. [Ver relato anterior para saber que pasó*].

Una sensación de humedad recorriendo mi miembro interrumpió mi sueño, aún no era consciente si lo estaba soñando o si estaba sucediendo, cada movimiento que sentía inundaba de placer mi ser, sin embargo esa sensación de tener una lengua recorriendo de arriba a abajo el tronco de tu pene es inconfundible y tú cuerpo lo sabe, mi miembro se ponía cada vez más duro y esto no tardó en hacerme consciente de la realidad de lo que sucedía; abrí los ojos y me encontré con una escena que terminó de ponerme al cien, Meli recorriendo con su lengua el largo de mi miembro de arriba a abajo, jugueteando con su lengua en el proceso.

Entretenida en ello no se dió cuenta que ya estaba despierto, por lo que permití que hiciera lo que quisiera hacerme un rato más, yo me hice el dormido unos minutos más.

Meli comenzaba a jugar con su lengua sobre la cabeza de mi miembro, haciendo movimientos circulares con su lengua en el mismo, acompañando de leves chupadas en la misma a modo de succión. No puedo negar que el que hiciera esto causaba que me retorciera un poco a pesar que intentaba evitarlo para no quedar en evidencia. Cada cierto tiempo entre abría los ojos para deleitarme con la vista, y cerraba los ojos cada que ella intentaba levantar la vista.

Los movimientos de Meli comenzaban a tornarse cada vez más intensos y está claro que mi placer ya evidenciaba que no estaba dormido, ya los jadeos eran unos con mi respiración y fue inevitable empezar a gemir levemente.

"Buenos días dormilón", escuché interrumpiendo el trance en el que ya me tenía Melissa con sus movimientos, seguido a esto sentí como se metía mi miembro en su boca, recorriendo con la misma la totalidad del mismo cubriéndolo así con su saliva y la calidez de su boca, saliendo asi de mi un gemido de placer sincero. Los movimientos de sube y baja de Meli acompañaron la situacion, y yo sentia como mi miembro recorría la textura entera de su paladar y su lengua presionando uno contra otro el largo de mi miembro. Así estuvo un par de minutos más, hasta que se detuvo.

Para ese momento ella estaba acostada boca abajo hasta la altura de mi miembro por lo que mis vistas en su mayoría eran como tal solo de ella haciendo aquél espléndido oral. En ese momento que se detuvo, se levantó y se puso de rodillas sobre la cama, estaba totalmente desnuda, ya no tenía puesto el conjunto rojo de encaje de la noche anterior, por lo que pude ver en todo su esplendor su ser. Sus dos pezones eran de un color marrón muy claro tirando a rosa, muy hermosos a mi parecer, sus caderas se dibujaban en un hermoso cuerpo de reloj de arena y si bien ya había visto su vagina la noche anterior, verla sin toda la lencería encima fue todo un placer, su división era delicada y poco prominente, totalmente depilada y para ese momento era evidente lo mojada que estaba pues escurría en sus muslos parte de su humedad.

Meli levantó una de sus piernas y se acomodó sobre mi pasando está encima mío; y, con un va y ven empezó a rozar mi miembro en la entrada de su vagina a lo largo de sus labios, así se mantuvo por un par de minutos, mientrastanto, se inclinó acercando su pecho al mío y uniendo nuestros rostros en un largo beso lleno de pasión, uniendo lengua con lengua, con locura y una respiración cada vez más agitada.

Los besos se detuvieron y entre sonrisas de complicidad yo estiré mi mano sobre la mesa de noche dónde habíamos dejado los condones que sobraron de la noche anterior y destapé uno de ellos. Ella lo tomó y con sus manos me puso el condón cubriendo a totalidad mi miembro escupió un poco sobre su mano y la pasó sobre mi miembro para lubricarlo más, posterior a esto nos miramos a los ojos, y con su mano Meli ubicó mi miembro en la entrada de su vagina. Sentía como la punta de mi pene recibía una descarga de placer que se esparcía por todo el largo del tronco conforme Meli se sentaba y se metía mi miembro en su vagina. Genuinamente sentí cada textura de su vagina pasando por casa centímetro de mi pene, el calor y fluidos bañando y cubriendo mi miembro. Una vez se metió todo mi pene dentro, se inclinó hacia mi, me dió un beso más y se incorporó nuevamente sentada a modo de vaquera.

Meli empezó un sube y baja sobre mi miembro acompañado de sonrisas pícaras, y una respiración cada vez más intensa; así volviéndome cada vez más loco con la escena que estaba viendo. Los gemidos empezaron a salir de su boca en cada sube y baja, lo que inevitablemente invocó mis propios jadeos. Para ese momento Meli tenía las manos sobre su cabeza sosteniendo como podía su cabello mientras cabalgaba mi miembro.

-Que rico es sentirte dentro de mi. —dijo Meli conforme continuaba su sube y baja— Hace mucho que te deseaba y aún no creo que esto esté sucediendo. —continuó entre gemidos—

—No sabía que sentías esto Meli, nunca me lo dijiste, pero ahora no dejarás de ser mía. —dije con un tono más dominante.–

Acompañé el sube y baja de Meli levantando y bajando mis caderas después de decir esto último uniendonos en un ritmo continuo, lo que hizo que Meli se empezará a exitar aún más, y sentí su cuerpo temblar. -SIIIII ASÍ ASÍ, MÉTELA ASÍ —dijo ella en medio de gritos de placer— luego de esto Meli empezó a masturbar su clítoris con su diestra y jugar con sus senos con su otra mano mientras yo le sostenía de su cadera con las mías y los movimientos de sube y baja no paraban. Esto hizo que Meli alcanzara su climax y en medio de toda esta escena sentí como se estremeció dando un gemido casi grito de placer final acompañado de un squirt que bañó por completo mi pelvis y estómago mientras dejaba caer su cuerpo sobre el mío.

Sin sacarle mi miembro la giré sobre la cama quedando ahora yo encima de ella y ella acostada en pose de misionero aunque con sus piernas abrazando mi cintura. Comencé así el va y ven apoyando mis manos sobre la cama quedando nuestros rostros uno contra el otro. Se la metía cada vez con más fuerza viendo como ella se retorcía de placer tomando con desespero las sábanas de la cama y gimiendo a un ritmo constante llena de placer. Los besos volvieron a ser parte del momento, el deseo se sentía en ellos acompañados de más descargas de placer que nos recorría. Turnaba los besos que le daba a su boca con besos de deseo sobre su cuello y nuca, lo que ella acompañaba de aruños leves en mi espalda y gemidos continuos.

Sentía que me iba a venir por lo que aceleré mi ritmo y sentí como ella apretó con sus piernas mi cuerpo contra el suyo lo que sabía que era un deseo de que no me detuviera. Por lo que llevé mi cuerpo a su máximo de velocidad aún en medio del cansancio y con una descarga de placer que se sintió como un corrientazo recorriendo mi cuerpo sentí como mi miembro dentro de ella llenaba de semen aquel condón que separaba su sexo del mío. Nos abrazamos y me quedé por unos minutos sobre ella sintiendo como nuestros sexos aún palpitaban uno dentro del otro y las respiraciones se acompañaban una con la otra. Recosté mi cabeza sobre su pecho y ella me acarició con sus manos mi cabeza.

En ese momento entendí que lo de la noche anterior no fue cosa de solo tragos y supe pues que ella es lo que tanto buscaba.

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¿Quieren más historias con mi comadre? Leeré atento sus comentarios.

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