Guía Cereza
Publicado hace 1 día Categoría: Gay 381 Vistas
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PRIMER CUENTO 

EN LA CASA DE CAMPO 

Se me había ocurrido ir a la Casa de Campo donde sabía que era una zona activa de cruising, en internet había bastantes vídeos sobre ello y de cómo llegar. Fui a eso de las cinco de la tarde, la hora que suele estar más animada. Me adentré entre los arbustos, porque llamar bosque sería demasiado, siguiendo los senderos que había, el calor era insoportable. De vez en cuando veía a alguien a lo lejos, o me cruzaba con alguien que saludaba con un hola cortés. Ya avanzando entre los arbustos aparecieron en el suelo condones usados, papeles, cajetillas de cigarrillos, etc., que indicaban que ya era la zona de la movida. 

Pasé cerca de dos que se besaban y un tercero le chupaba la polla a uno de ellos. Ellos ni miraron siquiera cuando pasé a su lado.  Había merodeando por el sitio alguna gente, alguna polla en mano mostrándola de manera lasciva o simplemente meneándosela, otros bajan sus pantalones dejando sus nalgas al aire en señal de lo que querían.  

Sentí un silbido detrás que me llamaba, era un tío fuerte y muy moreno que me hacía señas para que me acercara. Me acerqué con cautela, mientras lo hacía el tipo se acariciaba la polla por encima del chándal mientras me miraba fijamente. Llegué a su lado y extendí mi mano para acariciar su polla por encima del chándal.  

Eso le gustó, me dejó un rato acariciar su polla. 

-¿Me la vas a chupar? - me dijo con una voz ronca mientras con su mano sacaba su polla oscura y la blandía con orgullo. 

Yo me agaché y con la mano llevé su polla a mi boca. La besé con suavidad y fui abriendo la boca para tragar su polla o al menos lo que podía porque era gruesa.  Pasé mis labios desde el capullo hasta el tronco de la polla y después empecé a chupar con avidez. Le gustaba lo que le hacía, resoplaba de placer, me acariciaba la cabeza de vez en cuando. A veces me sostenía la cabeza con las dos manos y me follaba la boca. 

-¡Levántate! - me propuso y me preguntó al oído. - ¿Me dejas que te pete el culo? ¿Te quiero preñar? 

-¿Tienes lubricante? - le pregunté yo mientras me bajaba el pantalón, dejando al aire mis nalgas porque llevaba puesto un suspensorio. Esto le gustó mucho. 

Con una mano sacó de su bolsillo un tubo de lubricante, me lo enseñó y se echó un poco en la mano, me untó el culo y después se untó la polla, metió un dedo, después dos dedos. Puso la polla en mi ojete y empujó. Sentí como se abría mi culo dando paso a su polla dura y gruesa. No se detuvo y la metió hasta atrás haciéndome sentir todo su poder de macho empotrador. Seguido comenzó a follarme sujetando mis caderas, follaba duro, no se detenía, apuraba y era comprensible por el sitio en que estábamos. Alguien se detuvo a unos metros a mirar, después otro. Teníamos nuestro público, alguno se meneaba la polla mientras nos miraba directamente, otros disimulaban no vernos. Uno de los espectadores se acercó polla en mano y se plantó delante de mí para que se la chupara, así lo hice. Estaba yo recibiendo polla por delante y por detrás. Escuché que hablaban y supuse que eran conocidos.  

-¡Me corro, me corro! - grito el tipo. - ¡Coge lefa, coge lefa! - decía mientras empujaba con más fuerza. 

Estuvo resoplando un rato hasta que sacó su polla, se me escapó un chorro de semen que él recogió con la mano y me lo untó en mi culo. 

-¿Me dejas? - me preguntó el que tenía delante y a quien le chupaba la polla. 

Asentí con la cabeza y me giré ofreciéndole mi culo lleno de lefa del primero. Me penetró sin usar lubricante porque ya estaba bien dilatado y húmedo por el semen del primer tío, éste se largó sin antes darme unas palmaditas en las nalgas y diciéndome que le había gustado. El otro apuró sus embestidas y se corrió rápido, sacó su polla y la limpió con papel que tenía en un bolsillo. Yo me agaché para evacuar todo el semen, él me dio un papel para que me limpiara. 

No sé fue como el primero, se quedó allí. 

-¡Uf, qué rico tienes ese culo! - me dijo mientras encendía un cigarrillo, me brindó, pero lo negué con la cabeza. 

-Y tú follas bien. - le dije. 

-Bueno, ¿quieres más o ya basta? - me preguntó. 

-No sé, no sé, me siento bien. 

-Eso quiere decir que quieres más polla. - me sonrió. - Quedémonos aquí que ya aparecerá alguien o podemos dar un paseo y ver si hay alguien con ganas de petar. 

Eso hicimos, salimos a dar un paseo entre los matorrales, a unos pasos vimos a un moreno sentado en un tronco que se manoseaba su polla.  

-Tiene buen pollón ese tío. - me dijo al oído. - ¿Quieres que te folle? 

-No sé, pero ..., cómo... 

-Ven anda, esto se hace así y yo quiero ver cómo te folla. 

Nos acercamos al moreno que nos miró con interés, el que me acompañaba me hizo girar y bajándome el pantalón y el calzoncillo le mostró mi culo y nalgas al tipo que se acercó sin decir palabra alguna cogiéndome por las caderas, puso su polla en mi culo y me la metió.  

-Este lo que tiene es un coño. - exclamó. 

-Eres el tercero en follárselo. - le explicó el otro. 

-¡Ah, pues tenemos a un maricón tragón! - soltó a modo de chiste. 

Me estuvo follando bastante tiempo hasta que se corrió, se quedó abrazado a mi espalda un rato hasta que sacó su polla. Me dio un beso en la nuca, unas nalgadas y se fue por el sendero. 

Yo volví a evacuar todo el semen y a vestirme, disponiéndome a salir rumbo al metro. Ya en la estación de metro me encontré con el primer tipo que fumaba y esperaba el tren. 

-¿Qué tal te han dejado el ojete? 

-Pues bien, follado y chorreando. 

-¡Cojones! Qué aguante tienes, vi que el moreno también te estuvo dando caña. 

-Pues sí, me ha dejado molido. 

-Bueno, a ver si volvemos a coincidir aquí, yo suelo venir a eso de las cinco, no todos los días, pero a menudo. A ver si puedo volver a petarte ese culito. 

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