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A lo largo de mi vida he estado con diferentes hombres, mujeres y he hecho muchas cosas alrededor del ámbito sexual, pocas cosas me han dado asco. Esta fue una de las primeras experiencias en que me empezó a costar, sin embargo aprendí a hacer que esa parte de mí se involucrara con el sexo, entonces la repulsión también estaba mezclada con deseo en este caso.
No era precisamente atractiva, pero siempre he sido rellenita, por lo que mi cuerpo siempre ha tenido unas curvas que atraen. Mido 160, tengo el culo respingadito y redondito, no tengo barriguita, casi no, pero dos hermosas téticas que siempre han sido incomodas, pero no saben pasar desapercibidas.
Todo empezó siendo muy niña, tenía yo apenas 18 años en ese momento. (algo menos, pero no queremos censura de la página. Cambiamos de muchas ciudades, en alguns deje recuerdos. Mi padre cambaba de lugar constantemente por su trabajo, mi mamá le acompañaba y yo estaba sola. Mis padres no eran descuidados, más bien olvidadizos. Siempre tuve buenas calificaciones, por ello nunca fue un problema que yo estuviera solita.
En un pequeño pueblo en el que nos hospedábamos, mi rutina era igual. Llegar del estudio y caminar unos 400 metros a casa. Pasaba siempre al frente de ua ferreteria de un hombre que llamaremos Ruben. No era un hombre malo, nunca vi ninguna mala intención, pero era evidente que le gustab verme, se le veía el deseo en los ojos cuando me miraba pasar en falda.
Al principio simplemente me causaba repulsión, pero con el tiempo empecé a notar que me gustaba cuando me miraba y que cuando no lo hacía me empezaba a sentir como si ya no fuera bonita. entonces empecé a jugar con ello a pasar disimuladamente dar ciertos saltitos para que se movieran mis tetas subir levemente mi falda o llevar diferentes estilos de peinados y abrir la camisa para que se notara mi escote. El hombremsiempre salia a verme cuando yo pasara y esta vez ello merecía un regalo.
Un día, sbiendo que mis padres no vendrían temprano a casa, me dije que quería hacer una broma. Ya había estado con hombres incluso había estado en un trío. Pero nunc había estado con un hombre mayor y eso me sugirió una idea. Así que pase a saludarlo, pero esta vez, en vez de solo pasar, decidí algo coqueta entrar. Me prepare bien para ese día. Llevaba mi falda a cuadros, algo más alta, unas medias que me llegaban a la pantorrilla, una camisa con el escote algo sacado y un bra blanco divino. Tenia una trenza que me había hecho intencionalmente, y un moño rojo lo adornaba. Me hice un regalito solita. Me puse una tanguita blanc que se escondía en medio de mis nlgas. Estaba hermosa. Preparada, con algo de susto y morbo, me fije que adie estuviera cerca y decidí entrar.
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Hola, ¿cómo estás? me dijo él.
¿Cómo estás señor Rubén? vamos a decirle así por ahora.
¿En qué te puedo ayudar, niña? Entonces yo le dije,
no sé, hay mucho en qué me pudiera ayudar.
Ah, sí, ¿acaso qué necesitas? ¿Es algún tipo de mueble, algún tipo de llave?
El hombre fue muy respetuoso Así que quise jugar para que Nos pudiéramos saltar el intro - -
Simplemente me siento muy sola Y no sé Quisiera estar un poco acompañada ¿Puedo seguir? Puse mi voz algo dulce y eso le pareció gustar. El tipo fácilmente doblaba mi edad, casi triplicaba. Tendría unos 62 años.
Sigue niña. El hombre empezó a tratar de mostrarme Y hablarme de tornillos, cables, etc. Me empezó a aburrir así que subi la apuesta.
A mi me gustaría ver por ejemplo la puerta cerrada.
¿Y para qué quieres tener la puerta así? – No se si no me entendía o simplemente quería probarme. No quería que se perdiera la emoción con alguien entrando, así que aposte rápido.
Porque yo también tengo aquí cosas que mostrarle.- Levante mi falda de medio lado, dejando ver el hilo blanco que llevaba por tanga.
El hombre abrió sus ojos como dos grandes globos y se atrevió a sentirse. Noté cómo se le subía la respiración, noté cómo sus ojos se hacían obnibulados, su respiración se aceleró y se puso como un animal. rápidamente fue y mirando hacia todas partes cerró las puertas de la ferretería. Aquí sabía que ya no habría marcha atrás. Prendió la luz del lugar de una bombilla que apenas alumbraba tenuemente el sitio. El olor a polvo y metal hacía pesado el lugar, me sentía intranquila y comencé a ponerme nerviosa.
Se sentó en una silla y me llamo para sentarme en sus piernas. Así lo hice. Comenzó a besarme, pero tenía un aliento a café y cigarros que no fue de mi agrado, además empezó a lamer mi cara como si fuera un perro, ago que casi no me gusto para ese momento. Tratando de esquivar su cara de la mia, le sugerñi mi pecho y el tipo parecía un enfermo. Empezó a perderse en mis tetas y sin quitarme el bra, trato de sacarlas torpemente para apenas verlas esconderlas en su mugrosa boca. Al principio me picaba un poco, pero luego empezó a gustarme ese picor en os senos. Cuando empezaba a sentirme comoda, el hombre casi me arroja al piso para sacarse la vergha y señalarmela.
Recuerdo que al sacarla senti un olor fuerte y amargo. Era velludo y no la tenia muy larga pero si bastante ancha. No tenía demasiiada experiencia con una vergha asi, además era un poco curvada. Yo estaba de pie viéndolo sacarse los pantaloes con torpez por encima de los zapatos. Así que baje a yudarle, pero sin mediar palabra agarro mi cabeza.
Traté de zafarme pero en ese momento fue imposible, el hombre simplemente me puso de rodillas y subiendose el over all, sacó a su miembro y lo puso directamente en mi boca Sentía un sabor extraño, casi metálico, pero el hombre no tuvo fuerza, fue más bien violento y empezó a follar mi boca con ganas y sentía cada vez vestida en el fondo de mi levanta. Empezó a bufar como un buffalo y parecía gustarle el sabor que producia mi garganta al estrellarse con su glande. Me estaba doliendo las mejillas porque debia abrir demasiado la boca para que me entrase. Creo qe había subestimado al viejo.
Yo estaba empezando a ahogarme y daba grandes arcadas, pero a él le pareció fascinante, hasta que me puso una cachetada en la cara. Al principio me sacó de onda, pero luego me pareció rico y le dije que me pegara más fuerte. Esta vez no me dio y me pegó durísimo. Pero lo que hizo antes fue calentarme más, así que me agachó un poco y decidí dirigirme a sus huevos y empezar a lamerlos. Lo que lo hizo sacar completamente de orbita y tuvo que sostenerse de los lados de las vitrinas para no caerse. En ese momento le dije que empezara a decirme cosas porque eso me excitaba.
- Eres una putita, eres una perra putita desde pequeña. Que rico culo, que grandes tetas tuenes. Te voy a romper mi amor, te quiero romper ese culo.
En ese momento sentí un poco de miedo porque mi culo no se lo había entregado a nadie. Sí había estado jugueteando con mis dedos o con algún inocente elemento cercano, pero nunca había sentido una verga y sabía que este día no quería que eso sucediera. Supuse que de pronto más adelante, si la confianza me daba, volvería a repetir la faena y esta vez ahí sí le abriría mi culo, pero eso fue otra ocasión.
Ya liberándose de toda su ropa lo vi completo, gordo, algo alto, barrigon, canoso, y bastante peludo en canas cubierto el cuerpo. Parecía la imagen de un abuelo. Torpemente el tipo quiso devolverme el favor. Me sentó en su cochino sillón y me levantó las piernas. Yo tenia las piernas hacia arriba ostrandole todo mi sexo, mi cuquita hermosa. El bajo a lamerme y fue mas gracioso que excitante. la verdad y siendo sincero, solo cuando ocasionalmente lamia mi clítoris me sentía a placer. Me raspaba su barba mal rasurada Y sentía cierta irritación cerca de la zona vaginal Mi cuquita no se sintió bien Así que para cambiar de vibras le dije
¿Por qué no te atreves a meterlo?
Antes de eso me metió la verga un par de veces más en la boca hasta que se aseguró de dejarla bien en saliva Y me obligó a que se la escupiese Luego sin mucho tratamiento me cogio en modo misionero y sin rienda ni freno empezó a darme embestida Su miembro no era muy largo pero era más bien ancho lo que me causaba al principio un poco de dolor e incomodidad No le fue fácilmente la verga y tuvo que hacer ciertos esfuerzos que eran un poco dolorososo. Ya tomo algo más de ritmo y empecé a sentirme mas a placer. El dolor se volvió delicioso y ya estaba mas lubricada. Empecé a sentirme a gusto así que aprovehcando mi posición empecé a besarle la oreha, no se porque le gusto si que le bese el cuelo y l cara alternamente. Pero para ese momento mi única intención era tratar de terminar, así que empecé a gemirle en el oído al hombre y no se me ocurrió otra cosa que empezar a lamerle el oído al emitir la lengua. Y encontré un sabor raro e incómodo Pero notando que a él le gustaba y que empezó a darme más duro Seguí haciéndolo Mientras él me follaba en posición de misionero sobre unos bultos que había encima de una latera.
Luego me puso contra el suelo boca abajo, el suelo estaba algo sucio y se sentía un olor de polvo. No praba de decirme como le gust mi culito, que que delicia. El hombre poniendo una mano encima de mi nuca contra el suelo, metió su verga por detrás mío en mi cuquita y me hizo sentir sollozar. Mis senos estaban desnudos contra el suelo y a él no le importaba, simplemente seguía. Estaba obsesionado con darme nalgadas en el culo, que gran culo tienes, que rico debería romperlo me dijo, pero seguía dándome la chochita, mi culo hasta ese momento era virgen y seguiría haciéndolo un par de meses más.
Pronto las embestidas empezaron a ser un poco más rápidas. Yo sentía que había pasado una eternidad, pero apenas eran unos minutos. El hombre me dijo, ven aquí perreta. Puntió mi cara y sin que me diera, y antes de darme cuenta, empezó a regar su semen caliente en mi cara. Me obligó a que le limpiase la verga con la lengua, y luego me dijo que volvería para romperme el culito. Estuve ahí tratando de reponerme y recuperarme de lo que había pasado No había sido una actitud en todo placentera Pero había cumplido un sueño y eso me hacía sentir empoderada Que el hombre se hubiera venido con tanto deseo Y relativamente en poco tiempo me hacía sentir que era yo una mujer apetitosa Y que a pesar de mi físico podía llegar a lograr grandes cosas Algo que demostré con el tiempo
Me dio un trapo sucio para limpiarme y empezó a vestirse. Se sentía culpae y salió con uns mamadas de su moral y su familia bla bla bla. Esas palabras se le iban a caer de nuevo. De eso me di cuenta cuado vi que tenia ciertos fetiches que exploramos. Me sentía sucia, pero también con cierta risa culposa por lo que logré.
Posteriormente terminé de limpiarme, recogí mis cosas y me sacudí un poco el polvo del lugar, me sentía sucia Pero a la vez había en mí cierto sentimiento de perro que se había suscitado Porque noté que cualquier hombre del planeta siempre y cuando yo quisiese lo podría tener a mis pies Deseoso de darle el placer que una mujer como yo, sin límites ni metas puede lograr.
tengo más experiencias pero no sé si les guste mi estilo en este canal






