Era un día normal en el trabajo, a pesar de que es una labor 100% masculina nunca me he fijado en algún compañero de trabajo, pero ese día nos presentaban al inspector HSEQ, Mario, quién me dice que mis manos se verían bien agarrando su verga. Luego de un silencio de unos 5 minutos me animé a decirle que por lo menos me invitara a un café primero a lo que accedió, pero me ofreció una cerveza.
Mario me dice "quiero clavarte". Mis ojos se abrieron como plato y le respondí que me llevara a un buen sitio.
Mario no paraba de besarme el cuello, sentados en la cama tenía una mano en mi nuca y se levantó diciéndome "hay algo que quiero que hagas", se quito la camiseta y se desabrochó el pantalón, luego con la mano sostuvo mi mejilla invitandome a chuparsela a lo que accedí con gusto. Su miembro era promedio, unos 16 cm y buen diámetro, lindo, se la chupé con un gusto queriendo hacerlo venir en mi boca, se sentó mientras yo de rodillas me metía esa verga a la boca y lo escuchaba gemir y de vez en cuando me la empujaba hasta la garganta mientras yo lo miraba con los ojos llorosos por las arcadas. Justo cuando creí que se vendría me levantó, se dió la vuelta y me abrazó por la espalda, me besaba el cuello desde atrás y con una mano me agarraba el culo y se frotaba su verga contra mis nalgas, eso me encantó, me agarraba con firmeza y me arrecostó a la cama, yo de rodillas ya tenía la cola dispuesta hacia él, con una mano me tomó de la nuca y me aprisionó contra la cama, con la otra mano me punteaba con su verga ya babosa hasta que pudo meterme la cabeza... Qué dolor tan rico, mi gemido entre placer y dolor lo excitaba, ya con la cabeza adentro fue metiéndola de a poco y me apretaba más la cabeza contra la cama, sentía todo su peso sobre mí, allí empezó a clavarme de la forma más rica que me gusta, en cuatro y con firmeza. Me apretaba las nalgas y me daba nalgadas cuando quería que levantara más las cola, yo sólo gemia de placer, estaba ido con la boca abierta y los ojos en blanco, luego se tumbó sobre mi, sus dos manos en mi cintura, se acomodó y supe que debía prepararme porque iba a darme hasta venirse y por sus gemidos sabía que lo estaba disfrutando. Me la metía tan duro y tan rico que pude sentir esa última embestida como triunfal, me había hecho suyo, me había clavado rico, me había hecho su perra y yo estaba gustoso.
Me la dejó adentro un rato mientras terminaba de llenarme de leche, yo le dije que siguiera allí a lo que levanté más la cola para que él se siguiera dando gusto conmigo, me dijo cosas al oido bien sucias, se desahogó diciéndome que yo era su perra, me preguntaba si me había gustado que me rompiera, que ese culito era suyo. Yo a todo le decía que si, ese es mi mayor placer como pasivo, eso lo prendió y sin sacarmela volvía a embestirme y con firmeza me decía "te gusta así, perra", me la metía tan duro y tan rico que entre gemidos y la voz cortada yo le decía que sí y seguía "eres mi puta" y me la empujaba completa, "ese culito es mío" y fue aumentando el ritmo y sin sacarmela me cogió nuevamente. Yo ya estaba extasiado, el se tumbó boca arriba al lado mío y yo boca abajo nos miramos y nos reímos, esta vez me preguntó más relajado "¿Te gustó? Y yo envuelto en sudor y lágrimas del jadeo le respondí con una sonrisa que sí.
Así tuvimos varias noches mientras estuvo en el trabajo, luego nos despedimos y se fue, espero volver a verlo.






