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Todo empezó con un mensaje por parte de mi prima, pidiéndome el favor de dejarla quedar en el apartamento unos días. Ella tenía que venir a Bogotá, y no había ningún problema de que se quedara en el apartamento.
Cuando ella llegó, no me encontraba en casa. le dejé las llaves con el celador. Por fin terminó la jornada laboral y me fui para la casa. Cuando abrí la puerta me sorprendí, mi prima estaba espectacular. Tenía un falda que le llegaba hasta sus muslos anchos, y la acompañaba con una botas negras que le tapaban hasta la rodilla. En la parte superior tenía puesto una camiseta, pero eso no impedía que se notaran el tamaño de sus senos que era muy considerables. Se acercó rápido, tanto que me tomó por sorpresa. Al separarse se dio la vuelta y mis ojos se indicaron con su culo redondo y firme. Eso desató un montón de pensamientos lujuriosos. Mi mano en un acto de reflejo se movió con deseos de tocar, de sentirla, pero me detuve.
Ese día no pasó nada, lo único que hicimos fue contar todas las locuras que habíamos realizado estos años. También me contó la razón por la que estaba en la capital y finalizó diciéndome que se iba a quedar dos días.
El otro día después del trabajo, tenía planes con unos amigos, íbamos a tomar algo y a bailar. Me acordé de mi prima y la invite, al principio se hizo rogar pero terminó aceptando. Cuando llegamos presente a mi prima y vi como a muchos de mis amigos les pareció atractiva. Pasaba el tiempo y uno tras otro la invitaba a bailar.
Sonó un regeton. Tomé su mano y la llevé al lugar un poco lejos del alcance visual de mis amigos. Los tragos ya habían causado un poco de efecto. Comenzamos a bailar y me le acerque a su oído y le dije -tienes loco a un par de mis amigos- me respondió - si, no me los puedo sacar de encima. La miré de arriba a abajo y la apreté hacia mi cuerpo. Para decirle - si están muy fastidiosos tu me dices y yo los espanto, pero con una condición.
Me pregunto por la condición y yo me quedé mirándola a los ojos fijamente, sin detener nuestros cuerpos, sin pensar mucho me dijo - eso que estás pensando no se puede- me comencé a reír, - así que no me vas a dar una cerveza a cambio por espantar baboso- le dije con una mirada a pícara y sin quitarle la mirada. Ella hizo cara de sorpresa, estaba pensando que le iba a pedir algo diferente, aproveche la situación y abrí mi boca- veo que sigue siendo igual de mal pensada, veo que se imagino que mis deseos eran otros- me miró con ojos juguetones, me intento decir que si aceptaba el trato pero no deje que acabará, le di la vuelta pose mis manos en su cintura y la acerque con un poco de fuerza a la pelvis. Bailamos muy pegados ella de seguro iba sentir mi erección, y por su cara diría que lo disfrutaba. El lugar estaba lleno y la gente estaba en su mundo. Sin pensar bajé mi mano derecha un poco intentando llegar a su entrepierna, de repente sentí la mano de ella sobre la mía. Me la detuvo y me la apretó, su mirada busco la mía, al encontrarse llevó las manos a la entrepierna me dejó tocar como por tres segundos y me dijo- puedo haber sido tuya pero prefieres la cerveza así que vamos por una-.
Estuvimos dos horas más en la fiesta, yo espantando a mis amigos y enviando miradas pícaras con mi prima.
Comimos un taxi y a la mitad de mi prima se me acercó al oído para que el conductor no escuchara me susurró - cuando lleguemos no va a pasar nada- sonreí la tomé de la cabeza y le di un beso de lengua ella no se resistió y tampoco lo detuvo.
Abrí la puerta del apartamento con afán, mi verga se le brotaban las venas de la calentura, sentía que estaba tan duro como una piedra. Al estar adentro mi prima me dio un beso de despedida y se metió al dormitorio, donde se estaba quedando. Que de shock, cuando escuche un grito que decía: te dije que no iba a pasar nada. No sabía que hacer me fui para mi cuarto y me acosté absorto, estaba caliente espero a la vez confundido.
La puerta del otro cuarto se abrió, y a mi habitación entró ella. Ya había perdido la erección pero al verla, la calentura puso mi verga erecta. La puta llevaba puesta una camisa, dejando al descubierto sus piernas y un poquito de sus tangas. Con su voz más suave me dijo - estoy borracha, mojada y con ganas de coger.
Esta es la primera parte, pronto terminare de contar la historia






