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Como hombre, siempre he sentido una profunda atracción por sentirme femenina, por usar prendas femeninas, principalmente lencería de encaje, la cual me fascina particularmente por su delicadeza y feminidad. Sentirme y comportarme como una dama era algo que me encantaba en mi juventud; al hacerlo, en la intimidad me sentía feliz, plena; nada me excitaba de manera igual. Jugaba a tener novio y, como tenía intimidad con ellos...
Los años fueron pasando y sí, en algún punto, al cumplir mi mayoría de edad, me planteé si valía la pena emprender el camino de ser una mujer trans, pero la presión social, el no querer decepcionar a mi familia, junto a lo difícil y tortuoso que puede ser el tomar esa decisión, me he alejado de la posibilidad del cambio de hombre a mujer y hoy, con 28 años, no se si fue la mejor decisión y ahora con un cuerpo en cambio alejado de ese cuerpo andrógeno y delgado de mi juventud lleno de miedo, ansiedad e inseguridades me pregunto que puedo haber pasado si lo hubiera hecho que mujer seria.
En ese contexto, me sigo transformando de vez en cuando para mí solo; ya no como antes para verme por cam con hombres o con un fin estrictamente sexual, aunque me excite mucho hacerlo. Lo hago principalmente cuando siento mucha ansiedad o quiero descansar del día a día. A finales del año pasado decidí ir al GYM el cual estoy retomando, pero con un cambio; por alguna razón sentí que era buena idea usar un hilo debajo de mi pantaloneta.
Ese día en particular no haría ejercicio, solo iría a las zonas húmedas a relajarme. Use una tanga roja de encaje frontal e hilo tipo brasilero atrás con una joya en forma de corazón en la parte superior; ese tipo de tanga se mete hasta el fondo en tu cola, lo cual me encanta y me excita al sentir el roce del hilo en mi ano al caminar.
así me dirigí al gym, llegué, guardé las cosas y entré al baño turco. Al entrar, me hice en la parte del fondo; veía a otras personas entrar, pero debido al vapor no se podía ver con claridad quién entraba o salía del lugar. Así pasó tal vez una media hora; luego entré unos quince minutos al sauna para luego ir a la zona de duchas, sin que en ningún momento me percatara de que alguien me observara o se me viera la tanga que usaba debajo.
Al llegar a la zona de duchas, son amplias, con área de cambio y ducha a un lado de agua caliente. Me quité la camiseta y la pantaloneta de baño que tenía, quedándome en la tanga que tenía y asi me entré a bañar con agua muy caliente, algo que me gusta. Mientras me enjabonaba, sentí algo raro, como que abrían la puerta, pero al voltear a ver no vi nada. Pensé que alguien pasó, pero al ver la ducha ocupada, vi que esta tiene una puerta grande de vidrio en una especie de material que evita que se vea en cualquier dirección.
así que empecé a enjabonar todo mi cuerpo con shampoo. En medio de eso me encanta empezar a rozar mi cuerpo con mis manos. Al llegar a la cola, como un acto natural, empecé a rodear mi ano con movimientos circulares suaves pero constantes e ir introduciendo mis dedos lentamente. En ese proceso ya muy caliente y con dos dedos dentro de mi cola, siento un hombre parado observándome. No sé cómo carajos entró; solo sentí su presencia al voltear a ver; estaba parado afuera en el área de cambio, En primera instancia, sentí mucho miedo; pensé en gritar, pero dije: "¿Qué diablos hace acá?". Lo insulté al intentar tomar la toalla para taparme; él tomó mi mano muy fuerte. a lo que me dice el muy descarado: "Déjame consentirte"
Yo le respondí como un hombre en ese instante que qué le pasaba. Al intentar enfrentarlo, me dio la vuelta y con sus dos manos tomó las mías, apretando mi cuerpo desnudo junto al suyo. En ese momento me sentí como una mujer acosada y, en vez de defenderme, aunque debió ser lo correcto, intenté forcejear, pero no para liberarme, solo como para seguir el juego. al sentir su cuerpo, vi que era un hombre algo fornido, gordo seguramente de más de 100 kilos.
Paso siguiente y sosteniéndome con mayor fuerza, me llevo al interior de la ducha y me dice algo que al inicio no entendí, pero luego comprendí.
"Eres mi andrógeno"
Por mi mente pasó: esto es demasiado excitante, pero es una locura, voy a permitir que me violen o que me descubran con otro hombre en el baño.
No, ¿Qué putas me pasa? Esto está muy mal.
En ese instante, el hombre baja mis dos manos a mi cadera, sosteniéndolas con menor fuerza, pero aun con firmeza, y me acerca a la pared y empieza a besarme el cuello, algo que me excitó tanto que incliné mi cuello hacia atrás.
Y me dice: "No vaya a gritar que la vamos a pasar bien, amor", mientras por mi mente pasaba de todo: miedo, asco, pena, excitación, no todo mal
Intenté verlo, pero no lograba verlo bien; ya luego me di cuenta de que él tendría unos 50 años tal vez y seguramente mucha experiencia con trans, por lo que pasó después.
Me sostuvo las dos manos con una mientras con la otra intentaba quitarse la ropa; en ese momento sentí su pene duro rozándome. Logré soltarme, voltearme rápido y, al darme vuelta, darle un pequeño empujón; lo puede ver.
Un hombre algo gordo, más alto que yo, tal vez de 180 cm, muy velludo, lo cual debo admitir que me gustó. Su cara no era muy agraciada; ya se veía la edad. Algo particular: tenía pelo largo cogido con una moña como si fuera metalero, dos tatuajes en los cuales no voy a entrar en detalles.
Pero lo que más me impresionó fue su mirada, una mirada profunda con un morbo increíble; me estaba ya comiendo con su mirada. Era una mirada casi violenta. Nadie me había mirado así.
Le dije: "Me quiero ir, tengo miedo" Eres un hijo de puta.
Seguramente afuera del baño escucharon, porque sentí gente pasar
Él me dice: "Te va a gustar, no pasa nada, me encantan las niñas como tú y un montón de cosas así.
Me puse la toalla y salí. Empecé a cambiarme de prisa, mientras ella abre la ducha y me jala de nuevo adentro junto a ella, ya completamente desnudo, me toma la cara a la fuerza y me besa; no para de besarme. En mi mente esto me gusta, pero no está bien, cuando siento su mano que, por cierto, era grande. Tocándome las nalgas cuando, sin previo aviso, me mete un dedo. Sentí un corrientazo; una cosa son mis dedos delgados y de una mano no muy grande, a los de él; lo sentí como un dildo o consolador.
Para de besarme y con su otra mano acaricia mi cara suavemente con la parte exterior de su mano para volver a besarme con lujuria. En ese momento yo ya estaba a su merced. Me volteo, inclino mi cuerpo un poco, a lo que yo veo que se arrodilla detrás de mí y me empieza a dar lengua mientras me sostenía fuertemente de la cadera.
Algo que me encanta: no hay nada que me guste más que me den lengua, por lo que empecé a tener cortos espasmos que hacían pararme en la punta de los pies y reclinar mis nalgas más en su cara, mientras mis rodillas perdían rigidez y daba pequeños gemidos; creo que eso fue lo peor.
Me mira y me dice: "No aguanto más, qué rico gimes, te la tengo que meter". en ese momento ya estaba dada al placer y no lo sentía contra mi voluntad, a lo que le dije: "Tienes condones"
Me dice "no" mientras acerca su pene a mi cola; le dije que no, sin condón, no he estado con muy pocas personas, no puedo sin condón. En ese momento recuerdo muy bien sus palabras.
"Solo voy a jugar un poco, déjame, te rozo mi pene y ya no te penetro"
Luego me dice y "si solo la puntica", a lo que respondo que NO; vuelve a abrazarme, inmovilizando mis brazos; me sentía diminuta aun midiendo 177 en sus brazos y me pone entre la pared del baño y su cuerpo sin dejar espacio, Hay como un instinto de puta; volteo mi rostro a un lado para que me apretara más y saque un poco la lengua, rozándola con la pared del baño y haciendo movimientos con ella mientras él me besaba la espalda y el cuello.
Sentí su pene en la entrada de mi culo; solo fueron tal vez dos roces, a lo que siento un fuerte empujón y todo su pene adentro. Debo decir que no fue nada placentero; sentí como si desgarrara. Sentí como su pene se expandía dentro de mí, a lo que lancé un gemido largo y seco, más de dolor que de placer.
Por fin entendí a las personas que pueden pasar por algo similar; sentí que mi cuerpo no reaccionaba, me sentí débil y completamente vulnerable. En vez de parar, continúo primero con movimientos cortos con la intención de meter todo su pene, luego con dos o tres movimientos bruscos, en los cuales sentí que me rompió. Intenté soltarme, pero tomó mis brazos, los inclinó hacia atrás, dejándome en una posición de tipo L con mi tronco recto al frente, mis piernas abiertas levemente, mientras él, detrás de mí, erguido, sosteniendo mis manos asi arriba.
Sonaba cada embestida como mi culo rebotaba en el junto a los sonidos del agua que nos cubría; seguramente hicimos un escándalo que muchos escucharon. Sentí cómo me dio un par de nalgadas, las cuales me dejaron sus dedos marcados por un par de días
Incluso sentí cómo escupía mi ano mientras me seguía penetrando con fuerza sin el más minimo tacto
En ese punto le rogué que parara, que me dolía mucho. Le dije: "No puedo más, por favor", pero él, como un imbécil animal, me sentí sin ninguna fuerza, al punto que mi cara caía hacia abajo, no la podía subir. Intenté verlo de lado y su cara era horrible. Profundamente excitado, gemía de forma extraña pero muy fuerte su respiración agitada; todo me parecía muy extremo, estaba desencajado en ese punto y, junto al dolor, empecé a llorar algo que nunca pensé hacer.
Al verme, él calmó las envestidas, levantó mi cuerpo junto al suyo e intentó besarme, a lo que me rehusé. Mientras su pene seguía todo en mi interior.
En ese momento me intentó decir cosas, las cuales, por mi malestar, no recuerdo. Ya estaba llorando al punto que al principio estaba parada con mi pene erecto, pero para ese punto no; sentí un par de embestidas más y por primera vez sentí cómo un hombre se venía dentro de mí. Sentí su pene expandiéndose, palpitando mientras sentía cómo salía semen.
Yo solo pude sentir cómo el tipo, superexcitado, saca su pene, me da un beso en la espalda y con el cinismo más absurdo me dice: "Eres increíble, qué culo tan rico tienes".
"Deberías ser mi novia, bb"
Yo solo puse mi cola en el agua; me ardía, sentía un dolor profundo mientras el imbécil se vestía. Orgulloso, me pidió mi número y se ofreció ayudarme a bañar y lo que solo le dije simplemente
No lo quiero ver más acá; nada pasó, listo.
Pero él insistía en que me quería volver a ver, que me invitaba al apartamento y que podríamos entrenar juntos.
Mientras eso, sentí como al tirarme, una especie de gas salió su semen de mi cola y bajó por mi pierna; para mí fue como qué diablos es esto, Por un lado, me sentí deseada, linda, pero por otro, habían abusado de mí porque lo permito.
Recuerdo muy bien que él salió primero y, antes de irse, tomó la tanga roja, la olió y le pasó la lengua a la tanga que boté en ese mismo lugar.
Debo aclarar que al salir sentí tanta pena que nunca volví al gym hasta hoy; al sentirme usada, me bañé con múltiples productos de limpieza por horas en mi casa. Pensé que debo hacerlo, debo denunciarlo, buscarlo y que responda.
También me realizo exámenes por el miedo a alguna enfermedad.
Pero luego de varios días reflexioné y decidí dejarlo ahí, intentar olvidar el tema, no sin antes pensar si vale la pena estar con hombres y explorar esa feminidad que tengo aún en mi interior; por supuesto, no de esta manera, pero sí con gusto mutuo y pasión.
espero sus comentarios al respecto. un abrazo






