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La noche antes de vernos por primera vez sexteamos un poco por chat. Mi piel blanca y mis
nalgas grandes lo encendían aún más cada vez que le mandaba una foto mía subiéndome la
pijama y dejando ver mi cola desnuda. Esa noche estuvimos a punto de vernos tanto que en
medio de la calentura de la conversación terminamos haciendo una llamada de voz. Me
calentó mucho escuchar su voz y lo que decía que me iba a hacer, tanto que terminé
tocándome un poco y él alcanzó a escuchar mis gemidos de placer.
Al siguiente día decidimos vernos en la noche. Me vestí como me lo pidió: un vestido corto
y una tanga tipo hilo que se perdía entre lo voluptuosas que son mis nalgas. No me puse
bra, solo una chaqueta y así salí a verme con él.
Nos encontramos en un bar, era mucho más alto que yo (mido 1,58) lo cual me gustó. Un
chico blanco de contextura delgada y con algo de timidez. Me saludó muy cordial, nos
sentamos y pedimos un par de tragos. Luego de unos minutos de charla y al ver que nos
entendíamos bien sus manos se posaron sobre mis piernas. Sintió fácilmente sobre mi
vestido lo pequeña que era mi tanga y me dijo al oído: “eres muy traviesa, te pusiste la tanga
más pequeña que tenías”. Le respondí: “soy muy obediente, eso fue lo que me pediste”. La
conversación se tornó más cercana y terminamos besándonos un poco. Terminamos los
tragos y salimos rumbo al motel…
Entramos y cuando llegamos a la habitación me senté sobre la cama, él se sentó a mi lado y
nos besamos lentamente. No pasó ni 1 minuto y de pronto ya estaba de pie contra la pared
con sus manos bajo mi vestido. Podía sentir lo duro que estaba mientras me presionaba
contra la pared. Levantó una de mis piernas y extendió esa misma mano hasta llegar a mi
tanga. Estaba empapada en ese momento. Me acarició lentamente y en un instante mi
mano ya estaba acariciando su verga bajo el boxer mientras él introducía uno y luego 2
dedos en mi vaginita mojada. Solo pasaron unos minutos y esa estimulación me llevó a lo
inevitable: me mojé muchísimo mientras seguía masturbando su verga con mi mano y me
vine a chorros, ahí de pie contra la pared. El piso quedó totalmente mojado y solo
llevábamos quizás 10 minutos en aquella habitación.
Con su cara de excitación terminó de quitarme el vestido y me acostó boca arriba en la cama.
Bajó mi tanga y me hizo un oral lentamente. Luego llegó mi turno de complacerlo: bajé por
completo su boxer y metí en mi boca su verga dura y parada. La saboreé despacio y me
sostuvo las manos para que no las usara mientras intentaba meterla hasta lo más profundo
de mi garganta y entonces no aguantó más y me dijo que quería metérmela.
Se puso un condón y me penetró estando yo boca arriba y él en el borde de la cama.
Mientras lo hacía me decía lo caliente que lo ponía mi carita de niña buena viendo cómo me
cogía en esa posición. La excitación aumentó y ahora ya me decía que era una perra mientras
metía su dedo en mi boca. Pasamos luego a la silla del amor y ahí me penetró en 4 mientras
me halaba el cabello y me daba nalgadas, tantas que mis nalgas quedaron rojas y debí
suplicarle que parara. Pero él continuó y me tomó fuerte de la cintura mientras me cogía
deleitándose con mis nalgas que ahora rojitas contrastaban con lo blanco de mi piel. Le pedí
que se viniera así y no tardó… Sentí las contracciones de su verga mientras se venía dentro
de mí y me derrumbé un instante en la silla.
Nos duchamos y envueltos en la toalla volvimos a la cama. Empezamos a besarnos y fue
bajando por mi cuello hasta mis senos. Quitó mi toalla y me puso al final de la cama, con
una almohada debajo de la cola. Ahí volvió a hacerme un oral que esta vez disfruté mucho
más. Fue tan intenso que terminé viniéndome otra vez un poco a chorros sobre su carita.
Verlo ahí con su carita mojada me excitó mucho más y empecé a tocarme el clítoris mientras
él me chupaba la vagina. Ahora ya no era solo el piso lo que estaba mojado: la almohada
quedó empapada de mi con, quizás, mi cuarto squirt de la noche.
Volvía a meterme su verga en mi boca y me paró diciendo que quería que lo hiciéramos en
un 69. Acepté, pero antes me senté sobre su cara y cabalgué un instante sobre su boca
mientras me la chupaba. Pasamos al 69 hasta que se la dejé tan duro que me pidió de nuevo
que siguiéramos cogiendo en la silla.
Nuevamente se puso un condón y lo cabalgué un rato. Paramos para descansar y ahí sentada
en la silla apoyada sobre su pecho metió sus dedos en mi vagina y me hizo venir nuevamente
dejando aún más mojado el piso.
Verme teniendo tantos squirts y al saber lo multiorgásmica que era lo calentó aún más y
volvimos a coger en 4 pero esta vez me hice con mi cola apoyada en la parte más alta de la
silla. Mis piernas no alcanzaban a tocar el suelo, pero mis nalgas quedaron aún más abiertas.
Ahí me cogió fuerte en 4 y en medio de la excitación tomé mi teléfono y sin pensarlo le dije
que si quería grabar. Él sonrío, tomó mi teléfono y empezó a grabar mi cola mientras me
penetraba en 4. Sentía una excitación particular al saber que mis movimientos estaban
siendo grabados en un video cual actriz porno. Gemí suavemente mientras escuchaba como
me nalgueaba y acariciaba mi cola fuertemente. Me devolvió el teléfono y ahora con la
mano que grababa empezó a estimular lentamente la entrada de mi culito. Esa sensación
me llevó a un antojo impensado: “¿Quieres hacerme anal?” le pregunté... Sin dudarlo movió
la cabeza indicando que sí. Buscó un lubricante y empezó a estimular lentamente mi ano
mientras me penetraba por la vagina en 4 con mi cola sobre la parte superior de la silla.
Cuando ya estaba lista colocó su verga en la entrada de mi culito y me penetró suavemente,luego más rápido hasta que entró completa. Así estuvimos varios minutos hasta que me pidió cambiar al otro lado de la silla. Cuando íbamos a cambiar lo detuve y le dije: “¿Y si
hacemos anal cabalgándote de espaldas?”. Nunca lo había intentado en esa posición pero
esa noche quería probarlo. Se sentó sobre la silla, me coloqué de espaldas y me senté en su
verga lentamente. Confieso que me dolió mucho al iniciar, pero al voltear vi la expresión de
éxtasis en su cara y sabía que lo estaba disfrutando demasiado pues en esa posición veía
como mis nalgas se tragaban por completo su verga. Empecé a moverme despacio y la
mezcla entre dolor y placer hizo que me viniera a chorros en solo un par de minutos. Tuve 2
squirts mientras lo cabalgaba de espaldas empapando por completo sus piernas y la silla.
Giré mi cara para verlo mientras le decía si lo había sentido y pude notar el placer en su
mirada: también estaba apunto de terminar. Quise parar para acomodarme mejor, pero me
agarró fuerte de la cola y me volvió a clavar en su verga… se estaba viniendo y quería hacerlo
dentro de mi culito apretado. Lo cabalgué hasta que sentí su orgasmo terminar y ahí me
bajé, no sin antes observar como la silla y todo a su alrededor había quedado totalmente
mojado.
Volvimos juntos a ducharnos. Me puse el vestido y mientras nos autorizaban la salida de la
habitación me subí sobre sus piernas mientras besaba mis senos. Salimos juntos del motel,
me acompañó al carro y nos despedimos de un beso. Llegué a casa y solo quería echarme a
dormir, pero antes recordé que en mi celular había un pequeño video mío siendo cogida en
4…






