Guía Cereza
Publicado hace 9 horas Categoría: Sexo con maduros 25 Vistas
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Cuando me divorcie, me fui a vivir a una casa de huéspedes todas mujeres, el dueño era un señor como de unos 60 años, viudo, usaba bastón, pero no sé veía tan viejo, era una casa antigua, pero la acondicionaron para rentar a mujeres que iban a la ciudad a trabajar o estudiar, mi habitación era la primera pegada al estacionamiento y a un pequeño taller de carpintería dónde el viejo hacia los muebles para los cuartos, mi ventana quedaba justo enfrente del taller, todas las mañanas se escuchaban que salían mis compañeras de sus habitaciones, casi siempre era la última en salir, ya que yo tengo mi propio negocio y no es necesario que madrugue mucho para salir a trabajar. Por lo regular yo me despierto entre 7 y 8 de la mañana, luego salgo a correr o me quedo haciendo pilates en mi cuarto, en una ocasión desde la ventana pude ver qué el señor casero, que le llamaremos don Juan, estaba espiando por mi ventana, así que hice algo de ruido para que se fuera, pero me quedé pensando que era lo que buscaba el señor, así que me salí de bañar y ví que estaba sentado en su taller, abrí un poco la cortina y con la toalla enredada en mi cuerpo me pare de espaldas, justo en la abertura de la cortina y la dejé caer, yo sabía que él me estaba mirando, pero hice como que no me dí cuenta, y empecé a ponerme crema en mis brazos, piernas siempre de espalda a la ventana, luego empecé a cambiarme, y de reojo ví que hasta se había acomodado la silla para estar de frente a la ventana, no dejaba de mirar, me metí al baño, estaba súper exitada de sentir la mirada del señor Juan, pero no podía ser tan imprudente y ser yo la que diera el paso para coger con él, así que mejor me masturbe en el baño, pensando en la gran verga que podía tener el señor, y me imaginaba un sin fin de escenarios para poder cogermelo. Luego después de venirme, salí otra vez y seguía ahí, buscando con la mirada el regreso. Así que salí de la habitación le quise hacer algo de plática pero el señor estaba muy nervioso no me miraba a la cara, decepcionada me salí de la casa hacia mi negocio, estuve ideando un plan para poder conquistarlo y poder tener algo. Así que al otro día puse manos a la obra, en la mañana como siempre estaba en su taller, yo abrí la cortina ahora un poco más estuve haciendo ejercicio, prendí la música para llamar más la atención, está vez traía solo un top negro y unos shorts blancos pegaditos sin nada abajo, así que en cada salto con la cuerda sus ojos se le iban en mis pechos como rebotaban, yo voltee a verlo y le sonreí pícaramente, sin hacerle ningún tipo de reproche a qué me estuviera mirando, luego justo enfrente de él me quite el top, se quedó atónito, con el ojo abierto, agarre la toalla como para meterme a bañar, pero dejé la puerta entreabierta, esperando a que el señor hiciera algo al respecto, ya estaba en la regadera cuando escuché como el bastón se iba acercando, en cada paso mi exitación aumentaba, ya deseaba mucho ser cogida por el señor Juan, escuché que la puerta se abrió y me habló

-Katia puedo pasar.

No conteste, quería que pasara obvio pero no sabía que decir, así que solo esperé a que entrara al baño, dejo el bastón en la entrada y se dirigió al baño, la cortina era transparente así que ví que estaba parado viendo, agarrándose el paquete duro que tenía dentro de su pantalón, no decía nada, así que tome mi toalla empecé a secarme, abrí la cortina y me dijo

-que ricas tienes las chichis, déjame comerte las, yo solo me quite la toalla y abrí las manos, el viejo se me dejó ir me chupaba los pechos desesperado, empezaba a tocar mis nalgas, y me dijo que yo me veía como un ángel, pero en realidad era una puta, eso me calentó muchísimo, así que le quise regresar el cumplido le empecé a abrir el pantalón y le saque la verga y se la empecé a chupar, la tenía grande, blanca y la cabeza rosita, casi sin venas, después me paro y me voltio, me agachó y me la empezó a meter, era lo que en esos dos días tanto esperaba, así que solo me deje llevar por las estampadas, el viejo estaba lujurioso, empezó a darme más duro, hasta que sentí como su leche empezaba a escurrir entre mis piernas, yo estaba al mil, aún quería más, pero entendía que el señor ya era de edad y tal vez no podría con uno más, así que empecé a masturbarme delante de él, el me quitó la mano, y empezó a masturbarme él, lo hacía delicioso, a pensar de ser un señor y de trabajar con madera sus dedos eran muy suaves y firmes, después de un rato masturbandome se le volvió a parar, me dijo que me fuera ala cama, obedecí y me acosté para hacerlo de misionero, el se acercó a la cama, y me dijo que se la chupara, y así lo hice, después me dijo que lo dejara acostar a el abajo, así que le dí espacio para que se acostara, y lo monte, no pasó mucho tiempo de darle unos sentones, cuando sentí que me venía, fue riquísimo terminar juntos, le llene su estómago de mis líquidos y de su leche, el viejo escucho ruido afuera y se salió de mi cuarto. Yo volví a meter al baño, y cuando salí ya no estaba, pasaron como 10 días, y no lo veía para nada, ya me estaba preocupando, pero después del fin de semana pasado que regrese de un viaje, me lo volví a encontrar, sentado en el mismo lugar volteando a mi ventana, está vez solo abrí la cortina de mi ventana, me desnude y lo espere en mi cama, entro y sin decir una sola palabra, se dejó ir hacia mi cuerpo con la misma lujuria, el mismo deseo del primer día, cogimos delicioso, me puso en 4 y termino en mis nalgas, con su leche blanca y espesa, que me facina...

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