Guía Cereza
Publicado hace 8 horas Categoría: Gay 97 Vistas
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Siempre me sentí atraído a los hombres pero mi crianza católica me impedía ver lo evidente: me interesaba la verga. Soy un hombre casado, y llevo una doble vida que hoy no me atormenta, he tenido varios encuentros todos con protección y reserva, algo que disfruto mucho.

Desde muy joven tuve muchas novias, de relaciones largas y cortas y siempre fueron bonitas, pero sabía que algo más me atraía y no fue hasta los 19 que me decidí a probar.

Era el año 2006, vivía con mi familia en un barrio al norte de Bogotá y ya había entrado a la universidad. En esa época no era común tener celular pero si aplicaciones de chat por internet. Había un programa para descargar música pirata que se llamaba Ares, y también tenía unas salas de chat con salas obviamente gay que era lo que me interesaba.

Ya había chateado con varias personas, me gustaba escuchar y leer relatos y en algunos casos las charlas se ponían calientes, con gente del extranjero, y luego me masturbaba, me metía los dedos y regaba mi semen encima mío, pero luego me entraba un sentimiento de culpa al pensar que no me podían gustar los hombres.

Una tarde estaba solo en casa y sabía que no llegaría nadie en un buen rato, así que caliente como siempre, decidí entrar a la sala, esta vez decidido a encontrar algo sexual presencial. Comencé a charla con un man de 17 años, yo para la época tenía 19 como les comente, (hoy 38), nos calentamos mucho y él tenía la posibilidad de ir a mi casa ya que yo tenía sitio. Hablamos por teléfono fijo y como siempre me ha gustado que todo sea varonil, me gustó su voz y de una lo invité a mi casa sobre la calle 138. EN la llamada me dijo que me depilara el culo y lo fuese abriendo con mis dedos, lo que al final hice, era la primera vez que tendría sexo con otro hombre y, no se pq, pero cuando él me dijo que me abriera el culo, me imaginé ensartado por un buen falo, algo que en mi mente hizo click.

AL rato llegó, lo recibí en toalla en la cintura, dado que me entré a bañar para depilarme las nalgas y el ano, y para abrirme lo más que podía, en esa época con crema de manos dado que aun no compraba lubricantes. lo invité a entrar y con mi toalla a la cintura me dio una vuelta, me sentí excitado al "modelar" para otro hombre, todo super varonil y entre machos. Luego lo llevé al cuarto, era igual de joven que yo, pero rubio, muy guapo a decir verdad, y nos comenzamos a besar. Me excitó demasiado ese beso, tanto que s eme paró y comencé con el precum prácticamente de inmediato.

Como era tan importante para mi disfrutarlo, nos desnudamos por completo, a ambos nos gustó el cuerpo del otro, nos seguimos besando en el tercer piso y nos manoseábamos con muchas pero muchas ganas (se me para de recordarlo).

Entonces decidí que el me diera una mamada, así que lo acosté boca arriba en mi cama y luego me hice encima de su cara, le puse la verga y él ni corto ni perezoso se metió mi pene a su boca, mientras me miraba con esos ojos azules. Era tal mi excitación que pronto eyaculé en su boca, con mucha intensidad y morbo, al ver que no dejaba de mirarme y que se tragó todo mi semen, algo que debido a eso todavía me prende mucho.

Luego le tocó el turno a él, así que me dispuse a dar mi primera mamada, su verga era recta, rosada y con buen glande, y se sentía caliente en mi lengua. AL principio sentí un poco de asco, pero luego me pequé a esa verga como ternero. Si bien yo selo chupe hasta el fondo, no dejé que él terminara en mi boca, sino que lo ayudé con mi mano hasta que eyaculó sobre su torso.

Pensé que ahí acababa la faena, dado que ambos nos habíamos venido, pero se emparoló nuevamente, sin problema, y me dijo que me dejara clavar. Yo no lo pensé bien en ese momento, pero si me puse en 4, casi como siguiendo ordenes, en automático, mientras el se ponía babas en su glande de forma previa a metérmelo a pelo. Me dolió como nada en el mundo, pero esa sensación fue indescriptible.

No duramos mucho ahí debido al dolor, así que paramos y lo ayudé nuevamente a venirse con mis manos. Luego nos vestimos, nos dimos la mano y él pidió un taxi, y se fue. Me sentía raro, pensaba en mi hombría, pero eso es cosa del pasado. Hoy lo disfruto mucho, y tengo más relatos por contar.

Si les gusta, les dejo mi email,, camilogonzalez2929@gmail.com, podemos charlar, contar historias o nuevos relatos.

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