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La semana se hizo larga, faltaban 2 o 3 días para ver a Ana nuevamente. Tenía el trofeo de la primera batalla, su tanga, esa tanga rosa, ese pequeño hilo me hacía recordar las nalgas de ella en cada lado, y la hermosa vista que era. En el primer encuentro pude penetrarla pero x la prisa y emoción sentía que no la había podido disfrutar como quisiera.
Al día siguiente de nuestro encuentro no pude evitar masturbarme varias veces (quizá fueron 5 o 6) y un día antes del nuevo encuentro opté por no tocarme si no solo imaginarla, para no llegar cansado al sábado. La noche anterior no había podido dormir mucho x la emoción…le había dicho a mi madre que saldría a pasear con unos amigos del cole aprovechando las vacas y que mi novia no estaba en Lima…a mi madre no le pareció raro, solo me dijo que le avise si me demoraría para que me guarde la cena…por otro lado mi novia, celosa ella, tanto que cuando le conté que saldría me hizo una escena por messenger (los tiempos de messenger) pero no me importaba pelearnos, solo deseaba a Ana. El sábado llegó, desperté temprano, desayuné, entrené, hasta limpié mi cuarto con tal de hacer que la hora pase rápido y a las 12:45 salí de casa. No es que me preocupara tanto por la imagen en ese tiempo pero andaba afeitado abajo, y siempre bien perfumado.
Caminé lento y llegué a la 1 en punto, pasé por la puerta y Ana no estaba ahí así que esperé en la esquina cercana (a un par de casas de la puerta). Llevaba los condones en el bolsillo por si acaso, aunque realmente esperaba que me pidiera hacerlo a pelo nuevamente…nervioso, ansioso, emocionado y excitado…esa era mi descripción, alrededor de la 1:10 para un taxi frente a mi y de la ventana del asiento trasero se asoma Ana y me dice “sobrino, apúrate, sube”, yo la veo y le respondo “Tía, que tardona” y subí, no sabía por qué me pidió hacerlo pero solo lo hice y el taxi nos llevó un par de cuadras más allá. En el camino ella me hacía el habla normal preguntándome por mi mamá y por como estaba, yo solo seguía la conversación pero por dentro tenía dudas…por qué al taxi? A dónde íbamos? Ya no quería tirar conmigo? Se había arrepentido y haríamos como si nada hubiera pasado? Me daba vergüenza tocar el tema por la edad y porque había un desconocido ahí. El taxi se detuvo y me dijo, ya llegamos, bajamos y estábamos frente a una tienda. “Vamos por una gaseosa porque tengo una sed” dijo Ana…entramos, compró coca colas y me dijo
A: Estás palteado no?
M: Es que pensé que entraríamos de frente, ya me había mentalizado
A: Tranquilo, vamos a ir en un ratito pero te acuerdas que te pedí que pidas permiso por varias horitas?
M: Sí
A: Es porque no quiero que vayamos de frente a tirar pues, quiero que esto tenga sus previos también
M: Cómo así?
Ana pidió un six pack de chelas, unos snacks, cigarrillos y mientras yo miraba y ella metía todo en su maleta me dijo “tomas no? Bueno, ya compré igual, ya, vamos”. Salimos, ella iba con lentes oscuros y una gorra, recién al salir me percaté de más detalles de su ropa, iba con un conjunto de color verde oscuro y zapatillas blancas, ceñido completamente licrado, dejaba ver que tenía un top blanco debajo de la casaca (verano pero siempre andaba con el conjunto completo ella), yo ya me imaginaba que iría deportiva por lo que tambien andaba sport, buzo negro un polo blanco y zapas.
Caminamos tranquilos y conversando hasta estar a media cuadra del hotel, ahí Ana tomó mi brazo y entramos como pareja…no, como amantes, la sensación de que no estábamos en lo políticamente correcto era riquísima. Ana me dio un billete para pagar la habitación nuevamente y subimos, ella fue delante mío una vez más y pude notar que no se le marcaba ropa interior alguna otra vez, eso significaba que tenía hilo nuevamente…llegamos a la puerta nos besamos, ella olía riquísimo, me dijo que se demoró en llegar porque se había duchado en el gym antes de ir a encontrarnos y yo solo dije “con razón tienes un aroma fresco y rico”…me sonrió, entramos, la habitación era sencilla como la primera vez, espejos en pared y techo y una buena cama, eso era suficiente (como me hubiera gustado llevarla a uno de los hoteles de Lince, tipo Wellspring o Austin, pero esto fue mucho antes de descubrirlos).
Ana se sentó en el borde de la cama y me miraba sonriendo, sus ojos brillaban y yo fui hacia ella, me senté a su lado, puso una mano en mi pierna y me habló:
A: De verdad te gusto o solo estás arrecho porque eres un mocoso
M: Me gusta tu personalidad y tu físico, obviamente me calientas por lo segundo sobre todo pero es una combinación de ambas cosas
A: Y si te digo que me gustas y que quiero estar contigo…qué harías?
M: Que hablas oe…si tú estás con mi tío
A: Te palteaste no? Cobarde JAJAJA!
M: Yo que voy a esperarme que me digas eso pues Ana
A: Es joda sobri, tú tienes lo tuyo, y me atraes pero para flaca necesitas una de tu edad…ahora…
M: Ahora qué?
A: Ahora, para tirar puedes hacerlo conmigo y aprender cosas también, me siento como tu profesora webon…
M: Enséñeme pues miss
A: Ahí ai no te avergüenzas no? Arrecho de mierd
M: Me rayas oe! Ana, la verdad me gustas, me atraes, y quiero cogerte todo lo que se pueda
A: Jajaja, ya cálmate oe, ya me tienes ya, no seas florero
M: Para nada, me has dado confianza no? No me rompas el corazón…jajaja
A: Ay carajo! Casi te creo webon…pero sin joda, mas allá de que hoy vamos a tirar como perros, cuando tengas alguna duda igual hablar conmigo si gustas. Tampoco quiero que la vayas a cagar haciendo webadas con tu flaca, a tu edad las chibolas se hacen las conservadoras a veces pero por dentro son mas perras…
M: Experiencia?
A: Claro! Por eso ahora soy la mejor cachando
M: Soy testigo
A: JAJAJA! Ven bésame mejor
Nos besamos otra vez, besos con lengua, largos, húmedos…nos faltaba solo centímetros de lengua para explorarnos la garganta, yo la tomaba de la cintura y nalgas y ella me abrazaba el cuello…traté de meter mi mano en su pantalón pero me detuvo con un “No! Aun no…espera, mira”. Ana se puso de pie mirándome de frente y con su manó jaló un hilo de su ropa interior dejándome ver que era blanca y super delgada…
M: Puta madre Ana, es otro hilo?
A: Respétame, soy tu tía
M: Discúlpame, tía. Te has puesto un hilo hoy también?
A: Sí, sobrino. Hoy me vas a ver de blanco, como lo pura que soy
M: Pu… qué?
A: JAJAJA! Pendejo…cuando me quite la ropa, mudo te vas a quedar vas a ver
Ana comenzó a quitarse la casaca y tenía solo un polo de tiras que apenas llegaba a donde comenzaba su ombligo, y cuando iba a bajarse el pantalón, giró y comenzó a bajarlo…llevaba un hilo color blanco, de esos que son lisos, sin texturas pero bien ceñido que le marcaba toda la concha. Terminó de quitarse el pantalón y se quedó en top, hilo y zapas blancas…esta vez era un chocolate envuelto en un solo color pero que con su piel oscura resaltaba muy bien…hasta ahora no me explico como habíamos llegado a eso
A: Te gusta, sobrino?
M: Tía, me vas a volver loco, cómo has hecho para ponerte más rica en un par de días?
A: Hoy hice piernas y sentadillas mira (Ana giró y se dio una nalgada)
M: Puta madre…digo…puta tía, que rica que estás
A: Ya me quieres cachar no?
M: Sí, quiero darte en todos lados
A: Primero le tienes que hacer la sopa a tu tía pero esta vez a mi modo
M: Enséñeme tía, enséñeme miss
Ana se me acercó, hizo que me ponga de rodillas, levantó una pierna al borde de la cama, se hizo el hilo a un lado y me puso la concha en la cara para comenzar a lamerla dedicadamente…






