Guía Cereza
Publicado hace 8 horas Categoría: Bisexuales 35 Vistas
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gusté por ser descomplicado y tratarla bien, durante los 6 meses de nuestro noviazgo, pude enterarme por sus confidencias de la marcada predilección que tenía por los hombre varoniles y dotados, a pesar de que yo era casi lo contrario, terminamos casándonos, exceptuando lo sexual, en lo demás nos entendíamos de maravilla, después de un par de años, mientras veíamos una película en la que la mujer terminó poniéndole los cuernos al marido, ella me preguntó, ¿crees que esté mal que ella le ponga cuernos sabiendo que el no la puede complacer en la cama?, de inmediato entendí el mensaje de esa pregunta, un poco en broma le respondí, pues… creo que en esas circunstancias, podría hasta resultar excitante, ella solo sonrió y me abrazó.

Unos meses después, Patricia logró vincularse a una dependencia militar como secretaria de un capitán, aunque al comienzo todo fue muy normal, poco tiempo después fue notoria la admiración y en algunos casos hasta la lujuria que algunos hombres denotaban al verla, ella me comentó la situación y cuando le pregunté, has pensado en cambiar de trabajo, ella me respondió con algo de coquetería, la verdad no, creo que por alguna razón cuando me miran así o me dicen cosas, me gusta, por unos segundos pasaron por mi mete algunas escenas algo morbosas, luego me dio un beso y se fue a la alcoba.

Pasó un tiempo y con motivo del cumpleaños del capitán, le ofrecieron una reunión en el apartamento  del teniente Manga, que era como el segundo al mando y jefe directo de mi esposa, esa noche ella se vistió especialmente sexy, tacones, Medias de malla, vestido ajustado y corto, uuff parecía una modelo, pasada la media noche, el capitán se excusó y se marchó, pues tenía compromisos al día siguiente, cerca de las 2 de la mañana, solo quedamos 5 personas, Patricia, el teniente, un sub oficial su esposa y yo, después de unos minutos tambien ellos se fueron, así, quedamos los 3, fue entonces que la actitud de Patricia y Manga cambiaron, ella se acercó muy coqueta a mí y sentándose en mis piernas me dijo, amorcito, te molesta si bailo bien rico con mi jefe?, la pregunta me sorprendió, en ese momento ella me besó lujuriosamente mientras acariciaba mis muslos y le daba un suave apretón a  mi verguita, al notar que me puse algo nervioso y no objeté su petición me  dijo, gracias amor, tengo muchas ganas de hacerlo, entonces tomó mi rostro entre sus manos y besándome me dijo, disfrútalo, se que has imaginado varias veces que algo así sucediera, aunque no había música, al momento comenzaron a bailar muy pegaditos, sus rostros estaban muy juntos mientras me miraban libidinosamente, entonces Manga sacó su lengua y lujuriosamente la pasó sobre los labios de Patricia, ella los separó un poco y sacando tambien la suya se besaron desaforadamente, mi cuerpo y mis sentidos se estremecieron como sin un corrientazo les hubiera impactado, en ese instante, él bajó sus manos y levantándole el vestido, le apretó con fuerza las nalgas pegándola totalmente a su cuerpo, con voluptuosos movimientos pélvicos, frotaron intensamente sus sexos, yo estaba atónito, mi esposa y su jefe estaban morboseándose a menos de 2 metros de mí, el cuerpo me temblaba y mis sentidos estaban fuera de control, me invadía una excitación muy fuerte, al punto que comencé a acariciar mi cosita, en ese momento ellos se acercaron a mi y Manga haciendo gala de su corpulencia, se paró frente a mí y tomando con una mano su prominente bulto me dijo con voz agitada, mira, esto es lo que le encanta a tu mujercita, ¿quieres ver como se la come? Yo estaba tan perplejo que no pude decir nada, mis ojos quedaron fijos en ese miembro viril, entonces fue ahí cuando Patricia comenzó a frotarle la verga sobre el pantalón mientras se besaban y él le quitaba lentamente el vestido, uuuuffff, Patricia se veía demasiado rica en lencería y lo que mas me impactó, es que esa que tenía puesta yo se la había comprado una semana antes para nuestro aniversario.

Luego de unos minutos de intenso morboseo, Patricia le quitó el pantalón a Manga y ahí si que se pudo apreciar el tamaño de su verga, es bóxer parecía una carpa de circo, ella se acunclilló y comenzó a chupársela por encima del bóxer mientras me miraba con intensa lascivia, mi excitación crecía como espuma, al punto que sin darme cuenta, exhale un profundo suspiro mientras mis ojos no se apartaban de la boca de mi esposa, entonces Patricia hizo algo que me dejó con la boca abierta y mis ojos casi saliéndose de sus órbitas, le bajó lentamente el Bóxer dejando al descubierto, una verga morena, gruesa, venosa y cabezona, tal vez de unos 18 centímetros, la tomó con una mano y pasó varias veces su lengua desde las huevas hasta la cabeza, su mirada estaba plena de lujuria y deseo, sin duda disfrutaba enormemente hacer de mi un gran cornudo y en directo, sus labios y lengua, estimulaban deliciosamente la cabeza de esa verga que parecía querer estallar, lentamente fue metiéndola toda en su boca, dándole una lujuriosa mamada que jamás me dio, desde ahí, se desentendió de mi y se concentró en complacer a su amante, luego de varios minutos, él la llevó al sofá que estaba frente al sillón que yo ocupaba, ya desnudos completamente, la acostó bocarriba pegando su boca como una ventosa en la vagina de mi esposa, los gemidos intensos de Patricia y su cuerpo retorciéndose por el placer desbordado, se robaron toda mi atención, mientras él la penetraba profundamente con los dedos, yo no podía evitar notar la tremenda erección de ese macho, en el fondo, ansiaba el momento en que la penetrara y escucharla gritar de placer como nunca pude hacerlo.

Los minutos pasaban y luego de devorarse en la pose de 69 por un buen rato, Patricia de un salto se montó en la verga de su macho, mu rápido esta se fue hasta el fondo en su vagina empapada, exhalo un fuerte gemido, los dos iniciaron una culeada frenética, sus movimientos eran fuertes y profundos, mis ojos no se apartaban de sus sexos voluptuosos, las poses no tardaron en llegar, siempre buscando exhibirse al máximo frente a mí, patricia culeaba como una puta desesperada, mientras él no ocultaba el enorme placer que le daba mostrarme su gran superioridad sexual.

Luego de mas de una hora de sexo desenfrenado, tuvieron un estrepitoso orgasmo, primero ella y luego él,  no sé de dónde le salía tanto semen, se vino dentro de su vagina, luego le bañó el rostro y llenó su boca, cosa que ella nunca me permitió hacer, sin embargo con él lo disfrutaba de una manera loca, pasaron unos minutos y Manga le dijo en tono autoritario, ve con tu marido, Patricia jadeante y sonriendo se sentó en mis piernas, no sé cómo describir lo que sentí al verla así, con su vagina, muslos y rostro chorreando semen, sin decir nada, me abrazó y me besó apasionadamente, mi reacción fue quitarme pero ella me sujetó con fuerza y me obligó a tragarme todo el semen de su macho en la boca y el rostro, mi desconcierto era total, ella estaba muy excitada con eso, al punto que se puso de pie y colocando un pie sobre el sillón, tomó mi cabeza entre sus manos, con firmeza pegó mi boca en su vagina empapada de semen que le escurría por los muslos hasta las rodillas, sus intensos movimientos pélvicos abrieron mi boca, haciendo que sus fluidos llegaran hasta mi garganta, ese fuerte olor a sexo y verga me pusieron a mil, tanto que me trague todo ese semen ya sintiendo un particular placer al hacerlo, después de unos minutos, mis labios y mi lengua dejaron su sexo impecable, fue entonces que noté que Manga se masturbaba sin perder detalle.

Luego de eso, mi esposa visiblemente cansada se acostó en el sofá, Manga fue por una manta y la cubrió, ella miraba algo en el celular y al momento se quedó dormida, entonces el me dijo, ven que quiero decirte una cosa, lo seguí y al llegar a la cocina me colocó entre el y la pared, me dijo en tono de macho, no te voy a hablar como el marido da patricia, si no como la perra que eres en la intimidad, Esas palabras me desconcertaron totalmente, con voz titubeante le pregunté, ¿porque estas diciendo eso?, el sonrió y respondió suavemente, la putita de tu mujer me contó todo sobre ti, asombrado le dije, como así, ¿qué es todo?, de nuevo sonriendo contestó, pues que …. Cuando ella no esta en casa te gusta usar su lencería, te tomas fotos y te exhibes ante los machos de los chat porno, En ese instante sentí que mi rostro prendía fuego, entonces Manga tomó mi mano izquierda y me dijo, se que debajo de esa ropa de hombre, ocultas un cuerpo lampiño con unos deliciosos rasgos femeninos y que además, esto te gusta mucho mas que lo que tiene tu mujer entre las piernas, En ese momento colocó mi mano en su verga obligándome a apretarla, te gusta ¿verdad Vanessa?, porque asi es como te haces llamar en los chat, ahora te vas para la alcoba, te quitas esa ropa que no tiene nada que ver con lo que eres y te pones lo que hay sobre la cama, mi cuerpo comenzó a temblar y las palabras no me salían, solo pude decir… pero ….. pero nada replicó él, al instante tomándome de un brazo me llevó a una habitación, cuando entré, él cerro la puerta y se fue, no podía creer que Patricia le hubiera contado todo sobre mi intimidad, al mirar sobre la cama, había un talego de papel de tamaño mediano, aunque sospechaba que contenía, lo destapé y efectivamente habían varias prendas de lencería, medias de malla blancas, liguero y tanga, brasier, un labial carmín y una peluca rubia de cabello ensortijado no muy largo, junto a la cama vi un par de zapatos de tacón no muy alto, mi primer pensamiento fue huir de allí, pero estábamos en un sexto piso, me senté en la cama tratando de asimilar la situación, usar la ropa de mi esposa en un chat era muy excitante, pero hacerlo para el amante de ella …. Bueno … eso era otra cosa, después de respirar profundamente, decidí seguirle el juego, total ya no había nada que ocultar y la verdad, llevaba un buen tiempo fantaseando con algo así, solo que el tamaño de esa verga superaba mis fantasías, mientras pensaba en eso, finalmente me vestí y cuando ya estaba casi lista, la voz de Manga se escucho afuera en tono suave, ¿ya estas lista perra?, ¿puedo entrar?, no, no, espera, respondí presa de un fuerte nerviosismo, rápido me coloqué la peluca y me aplique el labial, al verme en el espejo, mi sorpresa fue total, era innegable  que con esa ropa, mi cuerpo reflejaba cualquier cosa menos masculinidad, de nuevo la voz de Manga se escuchó, ¿Ya?, respiré profundo y respondí tímidamente, Si, al instante se abrió la puerta y él entró intempestivamente, tenía la verga completamente erecta, su cuerpo de militar atlético le daba un aspecto de macho dominante, al verme exclamó, WWWAAAOOO, en verdad te ves como toda una hembra, Patricia se quedó corta en tu descripción, a ver, date una vuelta, al hacerlo exclamó, uuuuffff, que rico culote tienes Vanessa, sus brazos me rodearon y su verga se deslizó hacia abajo entre mis nalgas, me estremecí y un suspiro fuerte salio de mi garganta, el me besó el cuello muy sutilmente mientras susurraba, que bien vanessita, asi toda nerviosa me gustas mucho más, desde este momento, te comportaras como toda una hembra, porque te voy a enseñar a complacer a un macho de verdad, sus manos me manoseaban lujuriosamente por todo lado, sentir su verga deslizándose entre mis nalgas me producía una excitación descontrolada, cuanto más me trataba como su perra, más me sentía asi, sin duda su masculinidad era arrolladora, tanto que en solo unos minutos borró totalmente la poquita que yo tenía, su actitud posesiva y seductora, lograba que a cada instante me sintiera más relajada y sumisa, más vulnerable y más su hembra, de repente giró mi cuerpo y quedamos de frente, separó un poco mis piernas y colocó su verga entre mis muslos haciendo que luego los apretara con fuerza, sus movimientos pélvicos se hicieron fuertes, logrando que su vergota se deslizara entre ellos, sus manos se aferraron en mis nalgas y de repente, sus labios se unieron a los míos en un beso digno de la mejor película porno, mis gemidos aunque suaves, fueron el detonante para que su ego de macho se elevara hasta el cielo, de un empujón me mando bocabajo sobre la cama, separó bastante mis piernas y de un halón me arranco la tanga, su manos abrieron totalmente mis nalgas mientras su lengua buscaba con avidez ese agujerito caliente y apretado que parecía palpitar, la excitación que me invadía era inaguantable, paré mi culo tanto como pude para que él pudiera estimularme aun mejor, su lengua buscaba con vehemencia violar la intimidad de mi culo y con algo de esfuerzo lo consiguió, sentía una gran cantidad de saliva entre mis nalgas, entonces uno de sus dedos inició una suave penetración, instintivamente las aprete con fuerza, él exclamó, uuummm que rica perra, como lo apretas de rico, sentí un ardorcito que fue pasando lentamente, luego entró uno más y otro, cuando los hundía y giraba me hacía gritar, el dolor era muy fuerte, pero a parte de gemir duro y apretarlos una y otra vez no dije nada, a esas alturas ya estaba más que decidida a ser su perra, o lo que él quisiera, con un movimiento repentino se acostó bocarriba, haciendo que yo quedara sobre él justo con mi rostro frente a su verga, no había nada que pensar, la tomé entre mis manos y se la chupe desaforadamente, mamar una verga era algo que deseaba intensamente hacía ya un buen tiempo y ahora ya era realidad, superando por mucho mis mas calientes fantasías, a pesar que se la chupé como 15 minutos, no logré metérmela toda en la boca, a duras penas algo mas de la mitad, pero aun asi, el placer era enorme para ambos, sus frases obscenas y su porte de macho dotado, me tenían volando de la dicha y el deseo, todo era como un maravilloso sueño hasta que el me dijo, bueno perra, es hora de tu graduación, se volteó y sacó de la mesita un frasco de lubricante, me dijo en tono fuerte, lubrícate bien y haz igual con mi verga, porque te voy a romper ese culote de puta, en ese instante sentí un miedo que nublo mis sentidos, pero a la vez algo me daba fuerzas para seguir adelante, sabía que no sería una experiencia facil, pero ese macho me fascinaba y eso era suficiente, el momento llegó, el fue considerado al dejar que yo lo cabalgara para iniciar, asi podría controlar la penetración, cuando coloque la cabeza de su verga en mi ojito, el se estremeció, igual yo, inicie moviéndome de adelante a tras y al contrario mientras se la apretaba con las nalgas, no se si mi culo estaba muy estrecho o esa verga muy gruesa, pero no lograba que entrara siquiera la puntica, a pesar del lubricante, habían pasados unos minutos y el se impacientó, sujetándome de las caderas, con un movimiento firme, terminó con mi escasa masculinidad y me mostró como serían las cosas en adelante, me hundió la cabeza haciéndome dar un grito desgarrador, entonces me dijo, vamos perra, mueve ese culo en círculos y te la vas metiendo a la vez, eso sonaba fácil pero hacerlo era para nada fácil, entre fuertes gemidos fui haciéndolo lentamente, por momentos, el daba un empujoncito logrando que entrara un poco más, sentía que mi culo se partía en dos, opté por relajarme al máximo y disfrutar lo que me estaba pasando, eso bajó la tensión, pero entonces el lo notó y de un empujón me la clavo toda, estuve a punto de desmayarme, sentí que me llegó hasta el ombligo, era como si una gran salchicha llenara mis entrañas, pude sentir sus huevas rozando mis nalgas, era una dolorosa sensación pero a la vez muy deliciosa, los movimientos se hacían mas extensos y el placer tambien, la sensación al sacarla hasta la cabecita y hundirla hasta las huevas era fantástica, cada vez lo hacía más rápido y muy fuerte, aun estando abajo, me estaba dando una culeada formidable, el resto del mundo pareció ya no existir, solo el y yo, estaba realizando mi mayor fantasía sexual y con el amante de mi esposa, cuando llegó el momento de cambiar de pose, me colocó en 4, ahí ya no tuvo compasión, me clavo de una y con todo, mi culito estaba un poco dilatado y se sentía muy rico, de repente me dio varias nalgadas, eso me puse aún más caliente, creo que Patricia tambien le dijo cuanto me excitan, comenzó a culearme muy duro, mis fuertes gemidos a penas si me permitían decirle cosas como , uuuff que rico culeas mi amor, que verga tan riicaa, … cuando después de un rato el me colocó bocarriba y puso mis rodillas contra mi pecho, me llevé la gran sorpresa, muy calladita atrás de nosotros, estaba Patricia filmando cada detalle con su celular, quise decirle algo pero en ese instante Manga me clavo tan fuerte que me hizo gritar, ella se acercó para filmar mejor y me dijo visiblemente excitada, huy amor, no creí que fueras tan puta, pero me fascina, tendremos mucho sexo los 3, en ese momento él sonriendo dijo, seremos mas que 3, tengo un par de amigos que hasta me van a pagar por culearse a esta perra, Patricia sonrió y dijo, huy que rico amor, te van a pagar por dar culo, se que serás una buena puta, en eso Manga dijo, claro que sí, yo me encargo de prepararla.

Luego de ese día, comencé a recibir video llamadas de hombres casi siempre desnudos, eran amigos de Manga  y Patricia que me deseaban en sus camas.

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