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Llegué a un pueblo cercano a Bogotá. Había ferias y fiestas y es un montón de gente el que suele ir. A veces voy por la música, a veces por beber algo, a veces por la experiencia, y si, adivinas, trato de cogerme a alguien. Te seré sincera, no siempre se logra. También ha habido, aunque pocos, algunos que se resisten a mis encantos.
-Pajero- es todo lo que digo y la vida sigue.
Bueno, este día la cosecha fue buena. Recibí un buen dinero así que aproveche que había un pueblo cercano en fiesta
No diré cual, me da pena y no quiero que me identifiquen. El punto es que fue hace poco (no hace más de unos 3 años).
Estaba en medio del pueblo, escuchando música de cantina, sin molestar a nadie. Haya que se baja de la tarima el artista y empiezan a poner música de cabina. Merengue, salsa, vallenato. Es lo que se coloca en colombia en estas fiestas colectivas. Las llaman ferias. Conste que yo estaba tranquilita sin joder a nadie, hasta que se acerca este hombre de unos 45 años, moreno y con el pecho velludo a bailar. Tenía las manos sudadas y ese olor a negro que me alborota las hormonas. Lastima que no fuera algo más viejo.
Tomo su mano como una propuesta y aquí viene el juego del tanteo. Te explico mi teoría. El juego del tanteo es que el tipo empieza a bailar contigo y, si es diestro en ello, empieza a mover su mano para saber hasta donde llegar. Sentí abrazarme el a su cuerpo con fuerza, pude sentir en mi mejilla su cara babosa que acercó a mí después de no más de 2 minutos de baile. Me aparte un rato en el cambio de canción y un chico más joven y apuesto me saco a bailar. Más elegante, más fuerte, más aguerrido, pero más respetuoso, eso fue para mí una bajada de level. Por eso me gustan los viejos. No exploran. Van. A lo que van y si no lo detienes, seguirá hasta meterte las narices en el culo así "no se quiera involucrar" o su "no estoy listo"
hombresz consejo, no lo digas, te vuelves un osito Ted sin vergha en esos casos.
Vuelve a sacarme mi moreno para bailar salsa, el mejor medidometro de un culion. Sabía cosas el cuchito, así que no me fui a menos, le puse su mano en mi culo y en unos segundos ya tenía en la boca un sabor combinado de cerveza tibia y cigarrillo barato recorriendo con una dentadura deficiente mi pulcra boca y empujando me hasta la campanilla. Recuerdo que se burlaron del chico sus amigos. Alcance a escuchar un
- le bajó ess puta el cucho. - me abría encantado gritarle, - y a todos ustedes, porque habríamos cogido con todos.
- me contuve; soy una señorita después de todo.
- Y sumercé que hace niña?
- soy universitaria
- que haces?
- Diseñadora de modas- siempre un trabajo diferente, siempre un nombre diferente. Consejo mujeres, nunca el nombre real si no quieres nada real. Todo queda con un pajizo buscando un nombre y un apellido al azar durante horas creyendo que te volverá a ver.
- yo soy taxista mija, pero hoy si no trabaje
- como asi
- hay ferias, entonces hay harto trabajo mamita. Pero no todo es plata, ya me partí el culo desde el jueves hasta ayer. (ya es domingo de madrugada)
- Y sus compañeros?
- están en la vía esperando público para recoger. Cada hora viene uno. O según mamita
- y cuántos son
- no sé Mija, unos 8, por que.
- y son muy amigos suyos?
- de toda la vida Mija en este oficio. El único joven es el hijo de mi compadre Eugenio (si, nombres falsos cansones)
- y es lejos de aquí?
- no es lejos mamita, pero no tengo el taxi. Lo guarde.
- yo tengo el carro mío. Si lo maneja y vamos, allá podemos hacer cosas
- como que cosas mijita?
Ya era hora de que hiciera. Que las cosas pasen. Así que le agarro la vergha al Cucho. Algo más bajito que yo. Le pongo una mano en una teta, que sintiera el pezón desnudo y me lo pellizcar hasta el borde del dolor. Mientras, le agarro las huevas y me le acerco a la oreja, peluda y sudada,
"Hacer cosas ricas viejito marica, que me cojan entre todos como una perra, me metan la vergha como les venga en gana. Les cobramos diciéndoles que soy una puta que te contrataste, y la plata la repartimos. 80-20. Quieres ser mi jefe? Tengo un collar, serías mi jefe, hago lo que tú digas, me tratas como putita. Y te queda un dinero, se que te falta...
El cucho, lo pensó. Me miró con cara extrañada. No sé las creía, no sabía si lo irían a robar. Lo vi con miedo, así que quise calmarlo
-Usted está como loca Mija, que se expone así.
- soy un poco loquitaz y se que a ud le gustará. Tranquilo, que de aquí a allá te voy mamando la vergha.
- y que haría?
- pues vamos lejitos, subamos al carro.






