Guía Cereza
Publicado hace 6 horas Categoría: Fantasías 19 Vistas
Compartir en:

Siento como si tuviera mis manos tensionadas de placer agarrándome de la baranda del baño, mientras son tus manos las que aprietan sin contemplación por toda mi entrepierna erguida, dispuesta sin vacilación para que solo sea de tu deleite...

del de tus manos, de tus labios, tu lengua y tu boca entera en ello...

... ahora cada palabra puesta en este, nuestro intenso encuentro sexual literario, hace que sin voluntad y nada que lo impida retorne vigorosa mi erección de solo pensar que así lo fuera...

y que quien se apareciera en frente mío para evidenciar ese placer entre mis piernas, fuera justamente tu. 

Ahora sigue este placer, pero la intensidad es mucho más fuerte. Porque acabo de salir del baño y esta vez de verdad que no fui solo; esta vez fuiste conmigo. Y fueron esta vez tus manos las que lo sintieron; las que fueron percibiendo como poco a poco se iba endureciendo entre tus dedos que apretaban más y más...

tus dedos bordeando por arriba, resbalando delicioso en mi excitante humedad viscosa... y esta vez, probándola en tu lengua deseosa de ese afrodisiaco preámbulo de la explosión. 

Pero no quiero dejarte atrás... hacer mío tu placer es mi mayor placer. 

... Y contigo ahí en pleno trance de lujuria, no soy el dueño de mis manos sino esclavo de tu deleite y tu deseo... deslizo mis dedos por debajo de una faldita corta englobada que llevas, percatándome de la humedad que traspasa la delicada y ajustada tela de tu deliciosa tanga chorreada del jugoso rastro de nuestro placer pero además exquisita e impregnada en el aroma de tu sexo ardiente y que puedo sentir en este instante (y que en serio me gustaría tener aquí conmigo para darme momentos intensos de placer entero por y para vos. Pausa: Considera regalarme una así)... 

... quiero ese saborcito y tu espesura en mi boca.

y sin dudarlo alcanzo sin mayor limitante que los dos o tres centímetros de tela suave y húmeda que apenas intentan cubrir tu vulva expandida y lista para sentir mi pene firme y caliente adentro...

y la corro hacia un ladito para separar tus labios menores y quedar con mis dedos completamente lubricados de tu rico flujo que atesoro y apuro a querer tener mojando mis labios y mezclarlo sediento con mi saliva...

.... como si de ello dependiera mi vida entera. 

Mientras tanto y sin advertirlo, no se como ni en qué momento, me percato por la dureza de tus pezones, que mi otra mano los ha venido acariciando como con voluntad propia... pero no es la mía en sí. Es la tuya deseosa de tener este máximo deleite desbordado de calor y de sentir, sentir, sentir en todas partes cómo todo se nos endurece, se nos moja, se dispone para nada más que disfrutar...

... con la lentitud de un Tantra que quiere prolongar al máximo el placer, pero con el afán de dar más que recibir en este mutuo complacer del uno y del otro, nos seguimos entregando a la voluntad entera del otro, sin límites, sin prejuicios, sin censuras, sin objeciones... todo en este pequeño espacio del baño de mi oficina....

... siento ahora que tus manos tiemblan con mi pene pulsante a punto de venirse, y lo apretas en la punta como exprimiendo algunas gotas que emanan jugosas hacia tus dedos. Eso quiero... quiero ver como las saboreas entre tus labios con tu lengua firme y sedienta..

¿Quieres?

No alcanzo a sugerirlo, cuando por un lado de mi cara siento como pones con fuerza tu tanga mojada tapando mi boca y nariz... como castigándome por pedirte aquello que ya tenías premeditado hacer... pero a la vez complaciéndome; pues ya sabías que me enloquecería reconocer tu aroma y lubricación íntima impregnados minando mis hormonas de lujuria por entre mi olfato, gusto y tacto... juntos.

No lo esperaba, pero cuánto lo deseaba... y, mientras disfrutaba como nunca de tu esencia hecha sexo fijado en tu ropa interior, me propuse que este día regresarías a casa sin calzones. Serían míos; mi fetiche; mi manera de llegar a ti y contigo dónde y cuándo quiera. No te los devolveré; es más, haré de ellos una colección.  

 

... Fantaseaba con ellos en mi boca con mi nuevo plan oscuro... cuándo de aquél éxtasis uno mayor se apoderó de mí.

uffff...

.... Sentí venir desde la parte de abajo del tallo de mi pene duro, mas rojo que nunca y venoso, un cálido anillo de presión que lo halaba succionando hacia arriba, mientras la firmeza de un estímulo aprisionaba su forma firme rodeándolo y mojándolo aún más con tu saliva... Mientras lo empuñabas duro muy abajo, justo donde nace desde el pubis, como queriendo evitar que salga mi esperma para aumentar esta agonía placentera que se siente entre querer venirse a chorros y contenerse para seguir sintiéndolo todo dentro de tu boca... pero también llenarla entera de mi orgasmo inevitable. 

Quiero acabar allí... Pero aún no. 

Yo también quiero mostrarte como estoy sintiendo este placer de tu boca en mi, con el roce de mis labios en los tuyos...... en los de abajo, como un preámbulo del sabor con que quiero quedarme después de este derroche de lujuria, fetiche y fantasía hecha realidad. solo falta el vino. Por eso, lentamente soy yo el que ahora se arrodilla frente a ti, mientras pongo tu pierna derecha descansando sobre mi hombro izquierdo y con mis dos manos abiertas por debajo de tu falda, cada una sobre cada una de tus nalgas apretando firme hacia adelante, aproximo tu cintura hacia mi cara que, con el ruedo de tu falda sobre mi cabeza y a la altura perfecta de tu sexo enrojecido y húmedo me invita como un durazno jugoso y maduro a deleitarme con su exótico sabor... ... la veo jugosa, abierta, muy rosada y dispuesta solo para hacerla el manantial que calmará mi sed de ti, y el punto de no retorno hacia tu desvanecimiento placentero sin igual. 

Siento como pones tu mano firme y decidida sobre mi cabeza asintiendo con ello que eso es lo que más deseas; y me encanta que lo hagas... 

Pausa... ¿qué haces?. Te confieso: Quiero esa ropa interior que traes puesta en este instante; quiero la evidencia de lo que sientes, de lo que te produce y de todo aquello que ha quedado atrapado en esa prenda. Me excita la posibilidad de pensar en que eso podría ser una realidad. ¿Qué tal que estemos cerca en esta geografía?

<Sigo>... como si de un primer beso apasionado se tratara, abordo tu delicada vulva separando suavemente con mi lengua tus labios desde abajo hacia arriba... y de afuera hacia adentro para acariciar y sentir firme tu clítoris pronunciado.. y lo repito una y otra vez. << siento que aprietas más mi cabeza contra tu vulva, y con tu pierna sobre mi hombro ahora pareces abrazarme para que me quede allí. NO quiero estar en otra parte >>...me sumerjo literal en esta deliciosa cunnilingus... saboreando ese regalo de placer que me das con esa cada vez más jugosa excitación. No me pides que continúe. Al menos no con tus palabras; pero tu respiración y tus jadeos lo hacen evidente. Quieres más; y yo también. Quiero sentir mi lengua adentro. Lo más adentro que se pueda.... siento que ahora mi nariz parece estimular tu clítoris pulsante, erguido y muy enrojecido. Que delicia. 

Ahora sientes como paso una de mis manos apretando tus labios mayores para unirlos y apretarlos contra mi lengua en medio de ellos... los separo ahora con dos de mis dedos para expandirla al máximo y dejarla toda muy abierta y dispuesta para seguir lamiéndola entera con mi lengua, a la que no se le escapa un pliegue, ni una textura, ni un sabor. 

De repente me detienes. No entiendo bien qué dices pero me quieres poner de pié...mientras yo subo, tú bajas y me dices que lo quieres ya. Vuelves con tu mano a la templanza de mi pene del que notamos viene saliendo hace rato un hilito viscoso y blanco de mi esperma acumulado por tanta estimulación, pidiendo a chorros ser liberado al fin. 

Lo vuelves a apretar como si quisieras literalmente ordeñarlo. Me duele pero vaya que me gusta; me arrecha verlo casi estrangulado en el puño de tu mano, con sus venas brotadas, enrojecido y prácticamente estallado de a poquitos. Creo que me he venido y contenido más de tres veces. Pero esta vez si no habrá marcha atrás. Lo miras mientras lo aprietas; lo miras y con tu otra mano sin soltarlo de la que lo empuña, acaricias suavemente su superficie como queriendo evidenciar lo erecto y firme que está. Llegas a hasta mi glande más enrojecido que el resto de mi pene, y lo empiezas a masajear en círculos mientras lo observas... observas con detalle y morbo como queriendo esta vez el detalle; la primicia de presenciar cómo se abre ese huequito por donde sale mi leche calientica y como si quisieras esta vez no solo sentirla en tu piel, en tu boca, sino... como si fueran las letras de este escrito, leer en mi esperma su recorrido paso a paso desde que mis contracciones involuntarias lo expulsan con vigor... hasta sentir como llenan de placer tu piel, tu boca, tus labios, tus pezones... y como se desliza por tu cuerpo hacia tu ombligo para acumularse allí, y luego desbordado continúa su camino hasta unirse allí en tu deliciosa vulva ahora lubricada con la miel de nuestro secreto y máximo placer mutuo de la jornada de hoy.  

Hoy preferí esperar a la hora del almuerzo para tener esta cita contigo en el baño de la oficina, pues a esa hora no hay nadie por allí... Tengo más tiempo, y de verdad necesitaba más privacidad. Esta vez, con mi respiración agitada y el sonido de la húmeda fricción era más que evidente que algo inusual ahí pasaba. 

Publica tu Experiencia

🍒 Pregunta Cereza

¿Usarías una app que te muestre moteles cercanos de forma rápida y discreta? ¡Cuéntanos qué piensas en la sección comentarios!

Por favor, selecciona una opción antes de enviar tu voto.