
Compartir en:
Hola a todos (as), este es mi primer relato y fue hace un par de años; tenia una relación estable, basada en la confianza y en satisfacer aquel deseo que da el sexo. Mi ex es una mujer hermosa, de 1. 60 de, de una piel suave, blanca, de unos senos pequeños pero hermosos, de un culito rico y su vagina simplemente invita a no parar de pasar la lengua por ella. En fin, después compartiré otras experiencias con mi ex, por ahora relataré la que tuvimos un sábado en la noche.
Quedamos en salir a parcharnos un rato en el centro de Medellín y ella me pidió que fuéramos al parque del Periodista, en el barrio Boston, no le vi problema y para allá nos fuimos.
El parque del periodista es un parché chévere, pero es particular porque en su mayoría las personas que van, especialmente hombres son gays.
Llegamos, compramos un par de cervezas y nos sentamos en el parque, conversamos de trivialidades, y con el paso del tiempo, tocamos temas calientes, hasta que ella me dijo:
-Mi amor, te quiero decir que hace mucho tiempo quiero que hagamos algo, por eso estamos aquí, en el periodista.
-Y qué es eso que quieres.
-Mmmm... (se puso algo colorada) es que me da algo de pena.
-No hay problema mi amor, solo dime.
Está bien. (contestó), es que te tije que viniéramos al periodista porque me gustaría ver como un man te hace oral.
-¿Enserio? Le pregunté.
Sí, hace rato quería decírtelo.
La verdad, me sorprendió, e inmediatamente vino a mi imaginación las escena un hombre haciéndome el oral, y he de confesar que me dio un no se qué; mientras asimilaba la propuesta de mi pareja (no dejaba de mirarme), me tomé la cerveza de una.
-Mi amor, pero si no te gusta o te incomoda no lo hagamos, pero a mí sí me gustaría.
Pasado un rato, y después de pensarlo le dije que sí, ya era más de la una de la mañana y el licor hacía sus efectos mágicos.
Pero con quién, le pregunté.
Ella me dijo que hace un rato había un hombre que no dejaba de mirarme, y que podría ser él. Lo miro, y era un hombre de unos 30 años, muy masculino, pero era cierto, no dejaba de mirarme, en algún momento me sentí incómodo, pero en ese instante no lo dudé y le dije a ella: Le vas a proponer a ese man. Sí, respondió y se fue directo donde él, yo solo veía que el hombre asentía con su cabeza y mi pareja regresó con una sonrisa pícara y me dijo que había aceptado.
Para no alargar mucho el relato terminamos en uno de eso hoteles cercanos al parque, y debo decir, que sentía algo de verguenza, pero ella me decía que no me preocupara.
Al hotel llevamos una botella de ron, nos servimos unos tragos, los tomamos, ella puso música y se acercó a mi y me besó, y mientras lo hacía fue metiendo su mano a mi verga, la frotaba y de repente ya lo tenía parado, seguíamos besándonos, y ella desabrocho el pantalón y sacó mi pene y lentamente me masturbaba, y me decía:
-Que rico ver como te lo mamá ese man. Yo tenía la botella y me la llevé a la boca y me tomé un trago largo.
Ella dejó de besarme y se arrodilló y comenzó a mamármela, qué rico lo hace.
Mientas tanto el man solo miraba, y lentamente se fue sacando su verga y comenzó a jalársela, mientras ella me lo mamaba y yo miraba al man. De repente ella se paró y le dijo al hombre que le tocaba a él; él se acercó, (vuelvo a tomarme otro trago y a mirarla a ella) se acero, le mandó la mano a mi pene (sentí como un escalofrío y algo de vergüenza) y de inmediato se arrodilló y metió mi verga en su boca, y comenzó a mamarla, comenzó lento, a saboreara, sacaba la verga y pasaba su lengua por la punta y con una mano él me la jalaba, se la volvió a meter, a sacar y llegó un momento en que la pena se me fue, y comencé a disfrutar de la mamada de un hombre.
Mientras eso pasaba, ella se acerca y me besa y me dice: Gracias mi amor, que rico como te la maman. Me volvió a besar, se apartó y comenzó a quitarse la ropa y cuando quedó desnuda se acostó en la cama y comenzó a masturbarse, y repetirme: Te gusta mi amor como te la maman? Sí respondía yo.
Mientras él me la mamaba, yo no dejaba de mirarla a ella, ver ese rico cuerpo, sus teticas, su piel y cómo sus dedos recorrían esa vagina que tantas veces yo lo había hecho. Ella comenzó a gemir, yo no dejaba de mirar como ella se venía viendo cómo me lo mamaban. El mán seguía metiendo mi verga en su boca y jalándomela y yo lo disfrutaba, mientras ella gemía y se venía.
Pasó un rato, ella se paró y llegó al lado del man y se arrodilló, yo creía que también me lo iba a mamar pero no, se quedó contemplando como un hombre me lo hacía, yo solo miraba y de repente ella se puso detrás de mis nalgas, me las separó y comenzó a lamer mi culo, ella sabe cuanto me gusta eso, me encanta cuando ella me lame el culo y mete su lengua. Mi novia lamiendo y metiendo su lengua en mi ano y un man mamándomela, de repente siento que me voy a venir y cojo la cabeza de él y la empujo contra mi verga y me vengo en su boca.
Lo que pasó más tarde se los compartiré después.






