Guía Cereza
Publicado hace 1 mes Categoría: Transexuales 1K Vistas
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Son las 4 de la tarde estoy en el portal de calle 85 y tomo un tranmi para el portal 80, ultimamente ando muy enfocado en mi trabajo no tanto sexo sino trabajo, deudas y trabajo.

estaba ahi con mi pinta de ejecutivo pero dejando que mi forma de arreglar sea siempre listo para una aventura, para conocer un femboy o un trans en tranmi, pero siempre con la cabeza en otro lugar.

Cuando te vi entrar por esa puerta que se abre, entras tu con un pantalon de bota ancha señido a tu delicioso cuerpo petit dejando ver que tienes una cadera formada como nenita, no eres trans eres femboy pero con una cara preciosa, tu cabello rubio corto, tu altura pequeña calcule que deberias tener menos de los 1,60 yo con mis 1.80 veo que me das como a los hombros o menos tal vez, muy petit, tu sabes quien eres.

Te conteneas por el transmi sabiendo que mas de uno te mirara con ganas a pesar de que sean heteros, me quede viendote pero tu te enfocaste en tu celu, no se si no te interese, tal vez te pareci mayor, pero bueno, te segui observando de vez en cuando para saber si volteabas, pensaba esta nenita debe tener mucho exito, anda con mucha seguridad y sabe caminar deliciosamente, su maquillaje si porque tenias maquillaje, te veias super linda.

asi viendote admirando cada una de tus curvas tu cara bella y tu lindo cuerpo petit,se me fueron los semaforos, pensando como te cargaria en mis brazos y llenaria tu ser con mi amor tu abrazada a mi besandome desnuda y yo parado literalmente por tu feminidad por tu cuerpo blanco inmaculado viendo tus lindos ojos mientras que te entrego mi ser en tu interior.

ufff se me fue la ochenta y ya estabamos en el portal, miraba para ver si me veias, y no. me dije mala suerte esta vez no fue, todavia yo sin tanta fuerza y voluntad para atreverme a hablarte, solo me dije ok esta bien, aparecera alquien para mi.

Te bajaste y por andar atontado todavia de mi sueño se me fue mi aparicion, no pude ver por donde cogio si vive en un pueblo o salio para un alimentador nada. bueno las cosas pasan y lo deje asi sin mucho remordimiento.

Pasan los dias, y no se que paso pero no te saque de mi cabeza, es muy dificil antes peor mas estabas en mi, pensaba en tus labios en tu piel, en tus ojos, en tu cuerpo, solo me lo imaginaba con una tanguita, tu en 4 viendome con esos ojos claros y yo dandote con todo mi ser.

Te juro que a pasar que tengo mis salidas y tuve sexo, lo hacia pensando en ti. me vi en mileroticos, buscando a alguien parecido a ti, nada, he ido a theatron a buscarte, he vuelto a la misma hora al mismo portal, he bajado programas a ver si te veo ahi, nada, me he llenado de unas ganas locas de tenerte de besar tu boca, que me vean tus ojos desnudo y deseoso por ti, quiero cargarte y hacerte el amor quiero saborearte toda.

definitivamente la vida se encarga de darte lo que deseas ya como 5 o 6 meses despues sin mucho esperar me fui al tranmi de la 100 a las 5 pm a reventar no me gusta mucho ese porque siempre esta lleno pero andaba por la 104 esa vez me quedaba mas cerca tomar ese pa casa

me subi al transmi que iba al portal 80 a empujones, cuando pum apareciste yo estaba en la puerta y ya se iba a cerrar, te dije entra que aca cabes abri campo con mi cuerpo y entraste delante mio pero dandome la espalda.

mi corazon se puso a mil de una vez las manos frias y solo atinaba a olerte, olias deli una fragancia dulce pero citrica, tu cabello me daba ese olor, no lo podia creer, hable y dije esto esta llenisimo, tu me volteaste a mirar y solo me dijiste con una voz suave, ay si mucho, que hartera, te dije mas cerquita del oido, bueno tambien es bueno asi no sentimos frio. me volteaste a mirar de nuevo, y dijiste eso si, y te reiste, que sonrisita mas linda.

esa sonrisa me calento de una mi pene se puso a tope, como sabiendo que de eso dependia, mi sueño. y como estabamos tan pegados, tu lo sentiste de una vez, cuando viene la parada de la 85, una señora se quiere bajar y tu te viniste a apretarte contra mi, uf, esa sera mi señal la aprieto contra mi? para que sepa que yo quiero con ella? no me atrevia a nada cuando yo estaba cogido del paral de arriba que tu no alcanzabas la señora te empujo y tu te cogiste de mi brazo, le respondiste a ella, uf pero pasee, la señora salio pero entro un hombre osea que seguias cogida de mi y sentias mi excitacion por ti, me miraste y me dijiste ay que pena, es que esta muy apretado, y yo te dije tranquis aca estoy te puedes coger de mi.

sucedio mi sueño tu con tu mano izquierda que estaba contra la puerte la llevaste para atras y me apretaste mi miembro, y me dijiste si esta super apretado como con carita de sufrida, si demasiado dije yo.

en eso momento me puse a templar, me comia las ansias de besarte, y mis manos se pusieron a un mas heladas, todo en mi temblaba y tu me soltaste, y dijiste pere aca estoy comodo. te dije me alegra.

me soltaste y seguimos hablando

bueno tengo que irme pero mañana les termino el relato

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🍒 Pregunta Cereza

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  • Sera que aca puedo la segunda parte Bueno estabamos en el transmilenio y seguimos hablando bajito, la electricidad entre nosotros creciendo. La verdad fue muy magico me encanta su cara y su sonrisa, y hablabamos pasito, entonces mas sensaciones de excitacion habia, ella me hablaba al oido y a mi me daba escalofrio. El Transmilenio se detiene en una estación menos concurrida, y algunos bajan, pero nosotros no nos separamos. Bajamos juntos en el portal, no me di cuenta otra vez cuando pasaron todas las estaciones, tomados de la mano discretamente pero cuando salimos del bus nos soltamos, y encontramos un rincón apartado en la estación. Ahí, por fin, la lleve contra una de las rejas y una pared, nuestros labios se encuentran en un beso intenso, sus labios suaves y carnudos, mis manos recorren su espalda mientras él aprieta mi cintura. Nos tocamos con urgencia, mis dedos bajan a su trasero, apretándolo, y él roza mi erección por encima del pantalón y dice uf que delicia de erección tienes, El deseo nos consume, pero el lugar es demasiado expuesto; no podemos seguir ahí sin riesgo. —No puedo esperar más, pero salgamos de aquí —le digo, jadeando contra su boca. Cuando nos salimos de ahi, algunos se dieron cuenta, la verdad, poco me importo. Él asiente, excitado, y salimos de la estación hacia el centro comercial. Caminamos rápido, rozándonos, la tensión palpable. Mientras pasamos por los pasillos, le digo: 'Tengo que ir al baño'. Él sonríe pícaro y responde: 'Yo también'. Se acerca a mi oído y susurra: 'Yo entro en un cubículo primero, y luego tú'. Me río, pero estoy muy excitado y feliz, el pulso acelerado por la promesa de lo que viene. Llegamos al baño del centro comercial. Él entra a un cubículo sin mirar atrás. Yo me acerco al lavamanos, fingiendo lavarme las manos, esperando un rato hasta que veo que los otros tipos salen. Entro sigilosamente al cubículo, cerrando la puerta con llave. Ahí está él, sentado en el retrete, esperándome con ojos llenos de lujuria. Me toma de las nalgas con fuerza, atrayéndome hacia él, y baja mi cremallera con manos temblorosas de anticipación. Saca mi verga erecta, gruesa y venosa, midiendo 20 centímetros de largo por 6 de ancho. La acaricia un segundo antes de meterla en su boca caliente y húmeda. Empieza una de las mamadas más deliciosas que me han dado. Su lengua recorre el glande, chupando con succión perfecta, bajando por el tronco hasta donde puede. Me cuesta quedarme callado; gimo bajito, consintiendo su cabeza con caricias, y empujo suavemente para que se meta más, sintiendo cómo lucha por acomodar mi tamaño en su garganta. Él aprieta mis nalgas con sus manos, clavando los dedos en mi carne, y succiona con más fuerza, sus labios estirados alrededor de mi grosor. Yo solo me dejo llevar, empieza a chuparme las huevas, me encanta, mis caderas moviéndose instintivamente, luego otra vez penetrando su boca con ritmo controlado para no hacer ruido. Saliva gotea por su barbilla, y sus ojos se humedecen por el esfuerzo, pero no para. El placer me recorre la espina, mis bolas se tensan contra su mentón. En un impulso, lo levanto del inodoro, atrayéndolo hacia mí. Nuestras bocas se chocan en un beso profundo; saboreo mi propio pene en su boca suave, el gusto salado y almizclado que me excita aún más el olia delicioso tenia un perfume de hembra. Mi lengua invade la suya, lamiendo cada rastro, mientras mis manos bajan a su pantalón, rozando su propia erección dura y pequeña. Él gime en mi boca, frotándose contra mí. Nos separamos un poco, jadeando, y hablamos pasito en el cubículo estrecho. 'No aguanto más', le susurro, mi voz ronca. 'Me encantas, qué delicia de hembrita eres. Quiero tenerte ya, pero vamos a mi apto, yo vivo cerca, por el Unicentro de occidente'. Él me mira con ojos brillantes, mordiéndose el labio. 'Ay, me están esperando en la casa, pero tu pene está muy rico y me encanta cómo besas'. Nos volvemos a besar, sus labios sorprendentemente suaves rozando los míos, tiernos y adictivos. Mi verga sigue afuera, palpitando, y él la aprieta con sus manos delicadas, acariciando el tronco con movimientos lentos. 'Ahh, me encanta', murmura contra mi boca. En eso, él suspira y dice: 'Sí, listo, vámonos'. Yo sonrío, el corazón latiendo fuerte. 'Dale, pero déjame hacer algo primero'. Lo volteo con gentileza, sacando su pene delicado. Es pequeño, pero erecto y super suave al tacto, rosado y sensible. Me siento en el retrete y lo mamo con amor, mi lengua lamiendo la punta, succionando el eje entero sin esfuerzo. Él jadea como una niña, sus manos en mi cabello, el cuerpo temblando con gemidos agudos y contenidos. Lo chupo despacio, saboreando su piel sedosa, esta muy mojado con mucho precum, separo me lengua y veo como el precum se estira entre su miembro y mi boca, vuelvo y la chupo con hambre de sus sabores, hasta que me levanta la cara con ternura y me da un beso delicioso, profundo y húmedo. 'Ay, divino', dice, su voz temblorosa de placer. 'Qué delicia de hombre eres. Llévame, que quiero todo contigo'. Me dice ya, con urgencia en los ojos, me dice yo salgo primero porque tu tienes que dejar que te baje eso, se baja a el y le da un mordisco, al final ella salepara no levantar sospechas, despues solgo yo. Caminamos por el CC 80, nos vamos a pie, cuando veiamos un arbol o algo lo arrinconaba denuevo y lo besaba, la verdad no quiero dejar de besarlo, me encanto sus formas femeninas, su olor, su piel blanca, su cabello rubio, sus ojos, su cuerpo petit, la verdad me estaba dejando llevar por el deseo que generaba en mi, asi hablando y tocandonos llegamos a mi apartamento. La puerta apenas se cierra detrás de nosotros, y el deseo explota: lo empujo contra la pared, besándolo con hambre mientras le quito la ropa, mi verga dura presionando su vientre. Él se deshace en mis brazos, gimiendo, listo para que lo penetre entero. esto me excita mucho...................... Ahí estábamos en mi apartamento después de ese viaje mágico en el Transmilenio, donde la electricidad entre nosotros había crecido con cada susurro al oído que me erizaba la piel. Andrea, con su cara angelical, ojos azules preciosos, cabellera rubia y esa sonrisa que me volvía loco, me había tenido al borde toda la noche. Ahora, solos por fin, el aire se sentía cargado de promesas sucias. estábamos ahí parados desnudandonos besándonos, como si nunca hubiéramos besado con tanta entrega y le había quitado el pantalón ella hacia lo mismo cuando Andrea me miró con ojos juguetones y dijo bajito: 'Para un momento, precioso, voy al baño.' Cogió su maletita pequeña y desapareció detrás de la puerta. yo me quite ya los pantalones y me quede en camisa sentado en el sofa, masturbandome y mi mente imaginando qué tramaba. a los 3 Minutos después, salió y UAUU, era una visión. Llevaba un pijama de seda negra que se le pegaba al cuerpo como una segunda piel, apenas cubriéndole esa cola redonda y perfecta. Su piel blanca inmaculada contrastaba con la tela oscura, haciendo que pareciera una diosa traviesa. Se había maquillado más, sus ojos ahumados brillaban como nunca, resaltando esos labios carnosos que rogaban ser besados Se acercó contoneándose, modelando sus piernas estilizadas y cortas, firmes como si las hubiera esculpido un dios del sexo. Se dio la vuelta despacio, sacó la cola levantando el borde del pijama, mostrándome esa curva impecable sin una sola marca de celulitis. '¿Te gusta, amor?', murmuró con voz esa voz dulce, meneándola un poco para tentarme. Mi pene ya estaban que explotaba que hasta dolia y el calor subiendo por mi cuerpo. Se acerca mas, yo en el sofa que la estaba esperando me besa, mis labios chocando contra los suyos en un beso hambriento. Saboreé el labial dulce en su boca mientras mis manos bajaban a masajearle las nalgas. Sentí el hilito delgado del tanga metido entre ellas, apretado contra su ano. 'Mmm, estás tan suave', gruñí contra su cuello, apretando más, sintiendo cómo se arqueaba contra mí. Ella jadeó bajito, aceptando todo lo que esta pasando. La volteé con ganas, la pijama pequeña me daba entrada a todo su culito. Besé sus nalgas blancas, mordiéndolas con fuerza suficiente para dejar marcas rojas. Ella soltó un gemido agudo: '¡Ay, sí, muerde más!' Mi lengua trazó la raja de su culo, siguiendo el hilo de la tanga, lamiendo toda su espina en la parte baja y el aroma limpio de su piel. 'Qué delicia', susurró ella, temblando. ella jadea, ella solo dice que delicia y se contonea mas. Aparté el hilo a un lado y mi lengua se hundió en su ano chiquito y apretado. UFF, me enloquece, me doy cuenta que ya se había echado lubricante con sabor a canela; el gusto cálido y especiado me volvió loco, haciendo que mi lengua entrara fácil, resbaladiza. Mientras lamía profundo, mi mano derecha buscó su miembro erecto, envolviéndolo y masturbándola con tirones firmes. Su sexo se mojaba mucho en mi puño, goteando ya, me lamia la mano para probar su sabor de vez en cuando y me gustaba y seguía a masturbarla y me lengua en su ano, ella se movía dejando entrar mi lengua cada vez mas y jadeaba mas y mas, con mi otra mano tocaba sus piernas separaba sus nalgas y me masturbaba desesperado por ella. Ella con sus manos me consentía la cabeza y separaba sus nalgas para sentir sin freno la humedad y las ganas de mi lengua. 'Siente cómo te quiero', jadeó, mientras yo metía la lengua más adentro, chupando su ano como si fuera mi postre favorito. Me levanté, la volteé de nuevo para quedar frente a frente y la besé con furia, nuestras lenguas enredándose en un baile salvaje. Amaba ese sabor a labial mezclado con su saliva. Ella tomó mi pene y la estrujó con fuerza, estaba tan duro la verdad. La levanté firme, poniéndola de pie sobre el sofá, sus piernas divinas. Besé sus rodillas, subiendo por los muslos suaves hasta llegar a su miembro. Lo chupé entero, mamándola con succiones fuertes, la lengua lamiendo la cabeza sensible. La dejé mojada de mi saliva, mis manos una en su culo metiendo dos deditos resbaladizos en ese ano lubricado, mi otra mano en su boca para que la succionara como yo a su sexo. Era delicioso que fuera petit para poder hacer todo. Ella chupó mis dedos con fuerza, gimiendo alrededor de ellos, y yo hice lo mismo con su verga, mamándola más duro, sintiendo cómo palpitaba. Cuando salia de su verga veia como estaba de espesa su precum, ya sabia diferente, creo que ya sabia a algo de semen, seguía, mamando, mis dedos en su culo, pero ella temblaba. 'Mi vida, me vas a hacer venir', jadeó, su voz entrecortada. 'No quiero así.' Subí a besarla, nuestras bocas chocando. '¿Cómo quieres, entonces?' mientras la bajaba del sofa, pregunté, mi verga dura rozando su muslo su penesito y su barriguita. 'Quiero que me preñes y venirme contigo', susurró, sus ojos brillando de lujuria. Uff, esa idea me enloqueció. La besé más, mordiendo su labio. 'Estás sana, ¿verdad?' 'Sí, solo he estado con tres hombres en mi vida, contigo incluido. Me hice controles, estoy bien.' Yo asentí: 'Yo también, hace tres meses, y no he tenido sexo con nadie.' Nos besamos con más ganas, el alivio mezclándose con el fuego. Besándonos todo el camino. Me hizo sentar y se subió sobre mi, sentí su excitación presionando mi abdomen, totalmente mojada y dura. Se frotó contra mí, el hilito del tanga aún en su sitio, resbalando mi pene duro entre sus nalgas. 'Necesito más', murmuró, levantándose para buscar en su maleta. Sacó el lubricante de canela y se echó un chorro generoso en el culo, en mi pene, en sus pezones, en su sexo, el olor especiado llenando el aire, calentándome la sangre. Se sentó de nuevo, guiando mi verga a su ano. Poco a poco, se penetró, jadeando por cada centímetro que entraba. Llegó a la mitad y empezó un mete y saca lento, su culo apretado tragándome. 'Ay, mi vida, está deli', gimió, sus uñas clavándose en mis hombros. Yo la agarré de las caderas, empujando un poco más. 'Amor, así me tienes, que rico, tu verga me abre tan rico.' Ella aceleró, el lubricante haciendo todo resbaladizo, el calor subiendo, sus jadeos mezclándose con los míos mientras me cabalgaba más profundo, el sofá crujiendo bajo nosotros. Nuestras bocas se devoraban con una pasión que me tenía jadeando, mis manos clavadas en sus caderas mientras ella se penetraba mi verga cada vez más rápido. UFFFFFF, hacía mucho que no besaba tanto, su lengua enredada con la mía, saboreando ese lubricante de canela que aún flotaba en el aire. Andrea gemía sin control, casi gritando contra mis labios: '¡Ay, mi vida, qué rico!' Su culo apretado se tragaba más de mi pene duro, abriéndose paso centímetro a centímetro, el lubricante resbaladizo haciendo que todo entrara fácil y caliente. Yo jadeaba, empujando desde abajo: 'Así me pones, ricura, tu culo me aprieta como debe ser mi puta.' Ella aceleró, sus nalgas chocando contra mis muslos con un sonido húmedo y obsceno, gritaba "si tu puta, solo tuya" el sofá temblando bajo el peso de nuestra faena salvaje. Sus ojos ahumados me miraban con lujuria pura, el maquillaje corrido un poco por el sudor, haciendo que pareciera aún más puta y deliciosa, sudábamos los dos veía ya los vidrios del apartamento totalmente empañados. De repente, empezó a saltar sobre mi pene, subiendo y bajando con fuerza, su miembro juguetón y mojado golpeando mi abdomen a cada rebote. Chupaba mi lengua como si fuera mi verga, succionándola con hambre mientras me cabalgaba sin piedad. '¡Adoro este mástil, amor, me parte en dos!', gritó, su voz ronca y entrecortada, el sudor perlando su piel blanca inmaculada. Yo la agarraba fuerte, sintiendo cómo su ano palpitaba alrededor de mi verga entera, el calor de su interior quemándome, el olor especiado del lubricante mezclándose con el de nuestros cuerpos sudados. El ritmo se volvió frenético, ella saltando más rápido, sus tetillas pequeñas endurecidas rozando mi pecho buscaba lengüetearlas si la pijama me dejaba. Sentí su orgasmo venir primero: su sexo se tensó contra mi vientre, y un chorro caliente de su leche salió disparado, salpicándome la piel. '¡Me vengo, me vengo!', aulló, su culo contrayéndose alrededor de mi pene, ordeñándome. No la solté, seguí empujando duro desde abajo, mi verga hinchada a punto de explotar, me vine tan duro y tanto como nunca me había venido. Nos Vinimos juntos con una fuerza bestial, mi semen llenándola profundo, chorros calientes que la hacían temblar salían de su culo por mi pene duro aun. Ella cayó sobre mí, jadeando, y yo temblaba entero, el placer recorriéndome como un rayo. Nos reímos entre jadeos, besándonos suaves al principio, luego con más hambre. 'Ufff, qué rica venida, mi vida', murmuró ella, resfregando su leche pegajosa por mi pecho con la mano, untándome como si fuera su marca. Me pasó los dedos llenos de su semen a la boca: 'Lámelos, amor, prueba lo que me haces.' Chupé fuerte, saboreando el salado de su venida mezclado con el sudor, mi lengua lamiendo cada gota mientras ella gemía bajito. Me besó de nuevo, susurrando: 'Tengo que ir al baño, me dejaste muy llena.' Yo sonreí, aún palpitando dentro de ella: 'Sí, hace mucho no me venía así de rico.' Nos besamos una vez más, lentos y juguetones. Andrea se levantó de golpe, mi verga saliendo de su culo con un sonido húmedo, y corrió al baño dejando un rastro de semen y lubricante por el piso, gotas blancas brillando en la madera. Me quedé ahí un segundo, sintiendo el calor residual en mi verga, antes de ir a la cocina por un paño. Me limpié la verga, mi pecho lo deje con su sabor. frote el semen pegajoso, el olor de canela aún pegado a mi piel. Luego, al baño de la alcoba para enjuagarme rápido la verga, el agua fría calmando el fuego en mi. Ella salió buscándome, aún con esa pijama de seda negra que se le pegaba al culo, viéndose tan linda y caliente, el cabello revuelto y los labios hinchados. 'Ven, amor', dijo, tomándome la mano. Nos fuimos a la cama, besándonos todo el camino, tumbándonos en un enredo de piernas y brazos. 'Ufff, ¿esto es así siempre?', preguntó ella, acurrucándose contra mí, su piel suave rozando la mía. 'Si quieres, sí, y vendrán días mejores', le respondí, besándola profundo. Nos pusimos en cucharita, mi verga ya semierecta contra su culo, pero antes le besé una tetilla pequeña y linda, chupándola suave, sintiendo cómo se endurecía en mi boca. Me encantaba que fuera toda lampiña, su piel tan suave y blanca, invitándome a lamer cada centímetro. Esa noche siguió y siguió, follándonos de nuevo en la cama, en la ducha, sus gemidos llenando el cuarto hasta que el cansancio nos ganó un poco. Al final, la llevé a su casa, que no estaba tan lejos de la mía. Salimos a pie como a las 2 de la mañana, el aire fresco de la noche calmando nuestros cuerpos aún calientes, besándonos como par de novios enamorados. Ella iba asustada por la oscuridad, y me dice, que tal que salga alguien a violarme, apretándose a mi brazo, pero el deseo entre nosotros no se apagaba; entonces, le dije quien quieres que sea, el que te proteja o el que te viole y rei, ella también, se acerco a mi oreja me la mordio y me susurro, el que me viola. y rie con una mirada de picara deliciosa. La lleve contra un árbol la bese, la aprete y le dije, esta noche no va a ser, pero te violare. y la manoseaba la tocaba la besaba y me separo, la verdad me dieron ganas ahí mismo de violarla, si llévame a casa, pórtate bien que hoy eres mi príncipe azul. vive en uno de los conjuntos, por tal la deje antes de la portería nos besamos y hemos estado viéndonos casi todos los días desde entonces llevamos 2 semanas de puro sexo y lujuria, hemos hecho muchas locuras que serán razón de otros relatos.
    • Hola cómo estás, que delicia de relato, me encantó, soñé contigo tu emosion y tu felicidad de estar con Andréa, fue como un sueño leerte, que rico graciasssss, solo me queda el deseo de sus cuerpos, mira como la vida de repente les brindó ese regalo
    • Hola, que relato tan bueno, espero mas próximamente. Quisiera tener una Andrea asi tal y como la describes, hace mucho que la deseo, llevo con esto mucho tiempo y necesito descargarme de todo eso que tengo. Buen relato estaré atento a los demás.

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