Guía Cereza
Publicado hace 8 horas Categoría: Tríos 42 Vistas
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J y yo somos amigos hace dos décadas, nos conocimos en una plataforma similar a esta. Durante un tiempo fuimos 'cogiamigos' esporádicos y la pasamos muy bien, tenemos una gran química. Todos nuestros planes sexuales eran improvisados, chateábamos y después de un rato ya teníamos los dos las pupilas dilatadas y los calzones mojados (sí, los hombres también mojamos calzón) y nos encontrábamos donde fuera, en mi casa, en un motel, en la oficina, donde estuviéramos más cerca.

En una de esas calenturas de chat, quedamos en que ella iría a mi apartamento esa noche. Yo tenía todo listo, té caliente (hacía frío), algo de comer, música, condones... todo lo que necesitábamos para una noche de nuestros deliciosos desenfrenos. A la hora convenida, mi amiga J no había llegado, le puse un mensaje de texto y le pregunté si estaba bien, si aún la esperaba. Me dijo que sí, que definitivamente sí vendría, que estaba en algo, pero que se demoraba un poco. Ya sabiendo que estaba bien, me relajé y le subí a la música.

Algo más de una hora después de la hora acordada, J me llamó y diciéndome que ya había llegado y bajé a abrir la puerta. Cuando bajé la escalera vi el contorno de dos figuras femeninas, la que conocía de mi amiga y la otra, de una mujer más bajita que ella, de pelo largo y liso. Abri la puerta y dije hola, J me dijo "Sorpresa". En ese momento no había entendido aún que J había traído a su amiga. "Bienvenidas, sigan, por favor, mucho gusto en conocerte", dije, y subimos hasta mi apartamento.

Al entrar y cerrar la puerta, mi amiga J le dio un beso profundo a su amiga, sus lenguas se entrelazaban y jadeaban, yo solo miraba en ese momento. Después mi amiga, me tomó del cinturón y con gran agilidad me desabrochó el pantalón. Me sumé a su beso, la amiga (de quien aún no conocía nada) me besó a mí y me cogió una nalga mientras lo hacía. J nos interrumpió diciendo "Tú te llamas Sara y tú Tadeo, de ahora en adelante".

Apenas habíamos pasado de la puerta y ya había pasado todo eso. Caminamos unos pasos hacia la sala y J dijo que Sara nunca había tenido nada con una mujer. Se hicieron frente a la biblioteca y siguieron besándose, Sara levantaba sus senos grandes y redondos sobre el saco de lana de J, jadeaban, se acariciaban, se besaban. J le levantó la camiseta a Sara para revelar su pecho majestuoso y Sara metió sus manos bajo el suéter de J, se miraban con todo el deseo del mundo. Yo me quité la camisa y dejé caer mi pantalón mientras las miraba y me tocaba por encima del bóxer, no me jalaba la verga, solo me tocaba y las miraba.

Las dos se quitaron lo que traían encima, acto seguido se bajaron los pantalones y estos también cayeron. Sara tenía unos calzones de algodón con un estampado de cerezas, J llevaba encaje negro. Me acerqué para seguir besándonos, con las diferencia de alturas como parte del juego, senos, manos, lenguas, orejas, cuellos... La primera vez que oí una frase completa de Sara fue cuando en nuestro beso, ya con poca ropa, fue cuando ella dijo "qué verga tan rica", cuando me metió la mano bajo la ropa interior y agarró con ganas mi pene erecto.

Tras decir eso, Sara dijo "yo quiero". Fui a mi habitación por los condones y torpemente me puse uno. No podía creer que tuviera en mi casa a dos bellezas en un grado de arrechera elevado, una de las cuales es uno de los mejores polvos que de lejos había tenido en mi vida y la otra una perfecta desconocida que ahora nos quería comer a los dos. Cuando volví, estaban las dos desnudas, se besaban los senos y se pasaban las manos sobre la vulva de la otra, con los vellos magníficos de J y el sexo liso de Sara.

J se echó en el sofá, yo me hice en el piso y Sara se sentó sobre mi verga. Yo la besaba mientras ella me montaba y J nos miraba con atención, cogiéndose las tetas. El pelo de Sara bailaba sobre mi pecho y yo la cogía de sus caderas y ella gemía con su voz aguda. J miraba con cuidado, se agachaba, curiosa. En un momento, Sara apretó sus piernas y empezó a decir con su voz aguda "me vengo, me vengo" y paró, con la cara y el pecho ruborizados me besó, y fue a sentarse con J. Yo, con mi verga parada, me quedé en el piso, con ganas de más, ellas me miraban fijamente. Le pregunté a J "¿Qué es lo que tanto mirabas?", "Solo te veía las bolas debajo del culo de Sara". Les ofrecí té, no quisieron, tampoco agua, nada querían. Yo sí fui por agua.

Al volver, las mujeres estaban dándose besos en el sofá, Sara acariciando los senos de J y esta acariciando la entrepierna de Sara. A los pocos segundos J se bajó del sofá, le abrió las piernas a Sara y empezó a hacerle sexo oral mientras esta le acariciaba la cabeza. Yo me arrodillé detrás de J, le abrí las nalgas y lamí su ano y su vulva, que al abrir vi y sentí que estaba empapada y olorosa. Con el mismo preservativo la penetré mientras le comía el coño a Sara, cada movimiento de mi cadera se transmitía a la cabeza de J y este a las caderas de Sara, que gemía suavemente.

Súbitamente, J se retiró, dándome campo, quise ser parte de ese beso y bajé a conocer la vulva pelada y suave de Sara, ya rosada por la actividad previa. J se sentó en su lado del sofá, con su mano en su sexo peludo, y me dijo "quiero que se la metas", a lo que hice caso. Sara soltó un suave gemido y una pequeña fruncida de ceño al yo penetrarla. Me hice vertical, para que J y yo pudiéramos ver la penetración. Veía mi pene entrando en Sara, a J acariciándose el clítoris y sus labios menores hinchados y metiéndose los dedos, mientras nos miraba con deseo. Jalé las caderas de Sara hacia mí, me arrodillé, la penetré de nuevo, la abracé fuerte y la alcé. Me puse de pie y la llevé colgada de mi verga y sus brazos en mis hombros hacia la cama.

Al llegar al cuarto la dejé caer en la cama y los cojines saltaron. Le abrí las piernas, le lamí la vulva, le metí los dedos, para después metérselos en su boca, ella lamió con avidez los dedos con sabor a su sexo, la puse de medio lado, le levanté una pierna y empecé a darle con fuerza así. Sus gemidos agudos se empezaron a convertir en gritos. Oí unos pasos detrás, J nos había seguido, pero había ido a buscar su Blackberry y nos estaba filmando con ella sin avisarnos.

En el vídeo quedó consignado el momento en el que Sara y yo estábamos viniéndonos, yo gemía, bufaba como un animal y ella gritaba. La imagen era del pequeño cuerpo de Sara con una pierna levantada y yo arrodillado sobre la cama. Tras los gritos de los dos, J se rió y dijo "lo siento" y yo sonreí, aún adentro de Sara, mi cara estaba roja y mi pelo completamente despelucado. Sara se tapó la cara al principio, pero después se la descubrió. Besé a mientras acariciaba su cuerpo yaciente.

J se sentó en la cama y empezamos a hablar, hablamos de un libro que tenía yo en la mesa de noche, la Pedagogía del oprimido, que Sara conocía bien.

Ya se hacía tarde y las dos mujeres debían ir a trabajar, así que se vistieron y se fueron.

J nos mandó el vídeo. Seguimos hablando por correo los tres y a los pocos días los tres nos hicimos un vídeo masturbándonos, dedicado a los otros dos. Aún los conservamos, más de una década después, y Sara aún me dice Tadeo.

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