Compartir en:
MI esposa y yo tenemos 11 años de casados, por lo que siempre estamos buscando cosas nuevas para experimentar. Un día, compramos una oferta para un día de spa con masaje relajante y jacuzzi (era un sitio bien elegante en el poblado, osea que no nos pasó por la mente que algo raro podía pasar). El masaje estuvo rico, pero donde se puso buena la cosa fue en el jacuzzi, ya que nos pasaron solos a un área cerrada y nos dijeron que volvían en 30 minutos. Casi de inmediato comenzamos a besarnos y tocarnos, pero mi esposa insistía que no pasara de ahí, porque la puerta no estaba cerrada y constantemente pasaban otros clientes y las masajistas. Luego de unos minutos ninguno de los dos se aguantaba y terminé penetrando a mi esposa con pasión. Ella al ser bastante caliente fue gimiendo más y más fuerte hasta que una de las masajistas entró a ver que pasaba. Nosotros nos sorprendimos al principio, pero al ver que no nos decía nada, decidimos continuar como si nada. La chica era relativamente bonita, bajita, delgada, morena muy clara, cabello recogido en un par de colitas, sin maquillaje, voz suave y relajante (le daría 7 sobre 10, solo porque el uniforme no mostraba mucho de su cuerpo). Ella se veía muy excitada por lo que estaba observando. MI esposa y yo la veíamos fijamente mientras teníamos sexo hasta que llegó la hora de acabar en la boca de mi esposa (es su lugar favorito). Luego de esto la chica visiblemente agitada se fue acercando a ella y le preguntó suavemente en su oído que si la podía "limpiar" a lo que esposa respondió que si, entendiendo que sería con una toalla o algo. Lo que sucedió luego fue que la chica procedió a lamer toda la leche de su rostro y boca mientras se la iba tragando con algo de dificultad (era mucha y estaba tan espesa como colbon, porque habíamos estado con gripa y hace dos semanas que no teníamos sexo). La chica dio las gracias y se retiró con una media sonrisa. Nosotros al salir la buscamos para darle una buena propina, pero nos dijeron que se había ido. Las otras chicas nos miraban medio raro (pensamos que algo se estaban imaginando entre el ruido y que la chica entró 10 minutos, solo para salir con cierta complicidad en su mirada y para rematar nosotros la estábamos buscamos para darle una "propina especial". Desde ese día no hemos vuelto a ir, porque sentimos que quizás nos pasamos un poco, pero a veces recordamos ese día y pensamos en volver, para darle su propina a la chica o quien sabe que más.






