Guía Cereza
Publicado hace 7 horas Categoría: Lésbicos 31 Vistas
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Fue hace ya algunos años, ella y yo siempre habíamos coqueteado en broma, abrazarnos o tocarnos un poco más de lo que se suelen tocar las amigas, pero nunca pasamos de ahí. Ella me gustaba mucho, me intimidaba algunas veces incluso, yo era muy tímida así que me costó mucho decirle lo que sentía por ella.

Cuando finalmente pasó y nos dimos cuenta que era mutuo, sentimos la necesidad de tener un espacio para nosotras, lejos del resto del grupo, más privado, donde solo pudiéramos estar las dos, porque claro, estábamos juntas en secreto. Pero luego de las clases no teníamos mucho tiempo libre, teníamos otras clases o trabajo.

La necesidad de estar solas seguía aumentando con la frustración de no poder hacerlo, así que fue su idea faltar a clase el ir a los baños más alejados y solitarios de uno de los edificios. Yo me moría de nervios pero realmente quería estar con ella, así que la seguí tomada de su mano.

Nos encerramos en el último cubículo de aquel baño de mujeres, la miré a los ojos, sentía que su mirada me derretía, el corazón me iba a mil y poco a poco nos acercamos, hasta que sentí el calor de su boca y esos suaves labios que de inmediato me volvieron loca.

Nos besábamos con mucha intensidad, era húmedo, era desesperado, era delicioso. Sus mordidas en mis labios me hacían jadear y cuándo sentí su lengua dentro de mí, sentía que todo me daba vueltas. De manera inconsciente y ella teniéndome contra la pared comencé a mover mis caderas contra las suyas, quería más fricción, quería sentirla mucho más.

En ese baño solo se escuchaban ecos de nuestros jadeos y el sonido tan húmedo y adictivo de nuestros besos. Se alejó un poco sin dejar de mirarme con ese deseo que me estaba volviendo loca, se subió la camiseta mostrándome su sostén, sus senos eran grandes, había fantaseado muchas veces con tenerlos entre mis manos y en mi boca.

Sin pensarlo dos veces y sin que ella me lo tuviera que pedir empecé a besar su piel, dejando un rastro de besos húmedos y calientes, luego mirándola le subí el sostén dejando escapar esas hermosas tetas, sus pezones ya estaban erectos, jadeé ante la imagen y de inmediato comencé a chupar uno de ellos, lamiendo alrededor y sintiendo su dureza entre mis labios, ella gemía suave y acariciaba mi cabello.

Mi manos apretaban y acariciaban sus senos con suavidad, no tenía mucha experiencia y no quería ser muy dura. Luego di algo de atención a su otro pezón, lamiendo en círculos, succionando y mordiendo suavemente en ella. Me estaba enloqueciendo, para ese momento yo estaba tan mojada.

Con sus senos expuestos volvimos a besarnos, yo volvia a frotarme contra ella mientras pellizcaba sus pezones, la hacía gemir, mirarme con tanto deseo y hacer que se mordiera los labios para ahogar sus gemidos.

Luego me puso contra la pared y llevo sus manos a mi cintura, al borde de mi pantalón y preguntó silenciosamente si podía bajarlo, asentí de inmediato y sin pensarlo dos veces. Ella lo hizo y los bajo lo suficiente para dejar ver mi ropa interior. Yo sentía el calor en el rostro,valgo de duda pero el deseo que ella me tocara era muchísimo mayor.

Se arrodilló frente a mi, sin dejar de mirarme, con sus senos fuera del sostén, acarició sobre mi ropa interior con sus dedos, suave y lento, su tacto me quemaba y arqueé las caderas contra ella, ella sonrió sintiendo mi desespero y mi humedad creciente. No teníamos prisa, total, nadie entraba a esos baños por lo lejos que quedaban, así que no presioné en que ella fuera más rápido.

Con su mirada pidió permiso para bajar mi ropa interior y yo acepté susurrando, sintiéndome en el cielo por tenerla a ella así, desvistiéndome. Mi pantalón y ropa interior quedaron en mis rodillas, estaba completamente expuesta para ella, lo mojada que estaba era muy visible y sin dejar de mirarlo deslizó sus dedos entre mis húmedos labios, jadeé su nombre, haciéndola sonreír.

Su tacto era tan caliente, tan precioso y tan adictivo que abrí las piernas para darle algo más de espacio, baje el pantalón y mis panties a mis tobillos para tener más movimiento, apoyada aún contra la fría pared del cubículo.

Sus dedos se deslizaban en mi, el sonido húmedo del tacto resonaba en el lugar y comenzó a dibujar círculos en mi clitoris, estaba tan sensible, le acariciaba el rostro mientras gemía y movía mis caderas contra sus dedos, buscando esa deliciosa fricción. Besó mis muslos mientras yo le acariciaba el cabello, lo sostenía con mis manos y la mantenía contra mi. Guío sus besos húmedos a en medio de mis piernas, a mi desesperada vulva que solo la quería a ella.

Su mirada me hizo empujar mis caderas contra su rostro, mi vulva contra esa boquita deliciosa, sonrió y sin pensarlo, su lengua comenzó a deslizarse en mi, su carita y su boca se llenaban de mis jugos, la sensación de su lengua caliente y tan hábil en mis pliegues y mi clitoris estaban haciendo muy díficil la tarea de ahogar los gemidos.

Subí mi blusa y mientras ella devoraba mi vulva con tanta hambre, yo jugaba con mis pezones, apretando y pellizcando ante la imagen de esa hermosa chica entre mis piernas. Empujaba mis caderas contra ella, le jalaba el cabello y gemía pidiéndole que no parara.

Sus manos apretaban mi culo y su boquita me daba un oral tan delicioso que pronto me estaba llevando al límite, a mi primer orgasmo en un lugar público. Susurré que estaba cerca de acabar y ella apretó su agarré en mis muslos mientras lamía y chupaba mi vulva con desespero para hacerme acabar contra ella.

Pronto lo sentí y mis manos se aferraron a su cabello, manteniendo su hermosa carita contra mi mientras mi cuerpo temblaba y yo fallaba en ahogar los gemidos de un orgasmo tan fuerte y satisfactorio. Caí contra la pared de nuevo, soltandola para acariciarle el cabello mientras recuperaba la respiración, ella se limpió la boca y se levantó para besarme, esta vez más suave pero con el mismo deseo, me acaricio las tetas, bajo sus manos por mis costados para apretar mi culo y darme una nalgada.

El deseo aún era fuerte y quería ser yo ahora la que la hiciera gemir, quería probar su vulva, quería tenerla contra mi rostro hasta que ella se corriera contra mí. Pero, en medio del beso escuchamos voces a lo lejos, un grupo de chicas estaba entrando al baño y con más pánico que otra cosa nos acomodamos la ropa.

Esa interrupción nos dañó el momento y tuvimos que escapar como pudimos luego que ellas se fueran del lugar, era como el medio día y ya muchas clases comenzaban a terminar, la gente iba a salir y no queríamos arriesgarnos a ser pilladas. Así que con nuestras cosas, huimos de la escena del crimen, riéndonos y temblando un poco por el miedo, yo aún tenía las piernas algo débiles pero logré salir del lugar tomada de su mano.

Lo hicimos un par de veces más hasta que fuimos pilladas, no tuvimos mayor consecuencia pero decidimos parar. Aún somos amigas.

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🍒 Pregunta Cereza

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