Compartir en:
Debo empezar este relato con la fascinación e interés que siempre me han despertado los hombres mayores. Por su experiencia y convicción; siempre me han atraído, en especial los hombres tipo "oso" grandes con mucho vello corporal que emanan esa masculinidad única; al verlos, sabes que son muy fuertes, vigorosos; no sé, siempre me ha parecido el prototipo de hombre perfecto para una chica trans como yo.
Al ser de Clost, veo que los años ya han pasado y nunca decidí dar ese paso a ser una chica trans full por todo lo que ello implica. Estoy en un momento de reflexión en el que no sé si arrepentirme por no dar ese paso o si pienso que realmente hice lo correcto evitando todo ese camino que tienen que transitar las chicas trans; sin embargo, ya no soy la misma adolescente de dieciséis años que soñaba con ser trans.
Recuerdo que en esa época, al vestirme de chica, me conectaba a los chats de Terra o similares para interactuar con hombres que adoraban mi juventud y belleza andrógina, pero con los que nunca me atreví a tener nada, quizás por miedo o por vergüenza. Ahora pienso, ¿y si me hubiera atrevido a ir más allá? Ahora sería una chica trans full. ¿Cómo sería mi vida como una mujer trans?
Todo este contexto para que entiendan la historia que voy a contarles a continuación.
Ya con 28 años soy muy diferente a la adolescente que en su momento fui; inclusive por mucho tiempo dejé atrás esta atracción de vestirme de mujer, maquillarme y demás.
Pero en el último tiempo, ese deseo volvió como una tormenta que ha revuelto toda mi vida; volvió esa fogosidad e interés por los hombres, por sentirme sexual y deseada principalmente.
He retomado la compra paulatina de lencería y maquillaje para poderme vestir en la intimidad, principalmente para mí, para sentirme femenina de alguna manera, volver a sentir esa hermosa sensación de ver al espejo una mujer sexual e interesante. En este proceso he comprado dos bodys y un disfraz de colegiala sexy, así como algún maquillaje con el cual estoy retomando los tutoriales de maquillaje y el proceso de feminización.
Así mismo, he vuelto a abrir algunas redes para intentar encontrar algún chico interesante, pero en su gran mayoría, solo conversaciones sin profundidad que no conllevan a algo real, que es lo que busco en estos momentos en los que quiero estar con un chico, sentirme y ser una mujer en la intimidad.
He pasado por aplicaciones como Grindr la misma guía con cero resultados positivos, hasta que abrí una aplicación llamada Taimi. De nuevo muchos patos, hasta que en las coincidencias... vi un hombre de todo mi gusto, mayor, interesante, muy bien portado, alto y acuerpado.
Empezamos a hablar por algunos días y a compartir fotos; en medio de esas conversaciones me contó que es un hombre de 55 años separado que buscaba una relación formal con una chica trans.
Pasaron un par de días; luego de eso pasamos a hablar por WhatsApp, hablábamos todos los días y me empezó a compartir sus fotos íntimas; debo confesar que me enamoré de lo que vi.
Un hombre alto, ya con canas, pero muy bien conservado, con barba musculosa. Con algunos tatuajes en sus brazos, un estilo algo alternativo pero muy masculino que le daba un toque cool, cero comunes.
Él es de otra ciudad, lo cual me desanimaba un poco. Un día me escribió muy temprano: "Estoy en Bogotá, ¿quieres venir a mi hotel? Me estoy quedando en Chapinero. Al inicio me invadió el miedo, pero decidida le dije: "Si quieres, paso esta tarde", a lo que respondió algo que me dejó perpleja.
Si quieres, puedes quedarte y pasas toda la noche conmigo.
así que después del trabajo llegué a casa con una maleta con mucha prisa. Empaqué un body negro referencia Aisha y el disfraz de colegiala sexy que había comprado, así como un poco de maquillaje.
Pasé por una cadena de supermercados y, con mucha pena, compré unas medias de liguero que sentía que faltaban para complementar mi outfit.
Mientras pasaba todo esto, todo el tiempo había conversado con él, por lo que le había pedido que tuviera un par de cosas listas para poder transformarme en su habitación, entre ellas jabón íntimo y un lubricante anal.
Ya camino a su casa, me envió una foto de todas las cosas listas, incluyendo condones, unas feromonas femeninas, aceite para masajes, un tarro de aceite para bebés y algo de alcohol, una botella de ron para ser exacto.
Ya en ese momento dije: "No hay camino atrás, debes ir y ver qué pasa". Tomé un carro en el cual todo el camino me fui pensando, tal vez una media hora de viaje. Al llegar, pagué y sentí al bajarme un escalofrío en todo mi cuerpo, pero a su vez me sentía profundamente excitada.






