Guía Cereza
Publicado hace 7 horas Categoría: Transexuales 47 Vistas
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Debo empezar este relato con la fascinación e interés que siempre me han despertado los hombres mayores. Por su experiencia y convicción; siempre me han atraído, en especial los hombres tipo "oso" grandes con mucho vello corporal que emanan esa masculinidad única; al verlos, sabes que son muy fuertes, vigorosos; no sé, siempre me ha parecido el prototipo de hombre perfecto para una chica trans como yo.

 

Al ser de Clost, veo que los años ya han pasado y nunca decidí dar ese paso a ser una chica trans full por todo lo que ello implica. Estoy en un momento de reflexión en el que no sé si arrepentirme por no dar ese paso o si pienso que realmente hice lo correcto evitando todo ese camino que tienen que transitar las chicas trans; sin embargo, ya no soy la misma adolescente de dieciséis años que soñaba con ser trans.

 

Recuerdo que en esa época, al vestirme de chica, me conectaba a los chats de Terra o similares para interactuar con hombres que adoraban mi juventud y belleza andrógina, pero con los que nunca me atreví a tener nada, quizás por miedo o por vergüenza. Ahora pienso, ¿y si me hubiera atrevido a ir más allá? Ahora sería una chica trans full. ¿Cómo sería mi vida como una mujer trans?

 

Todo este contexto para que entiendan la historia que voy a contarles a continuación.

 

Ya con 28 años soy muy diferente a la adolescente que en su momento fui; inclusive por mucho tiempo dejé atrás esta atracción de vestirme de mujer, maquillarme y demás.

 

Pero en el último tiempo, ese deseo volvió como una tormenta que ha revuelto toda mi vida; volvió esa fogosidad e interés por los hombres, por sentirme sexual y deseada principalmente.

 

He retomado la compra paulatina de lencería y maquillaje para poderme vestir en la intimidad, principalmente para mí, para sentirme femenina de alguna manera, volver a sentir esa hermosa sensación de ver al espejo una mujer sexual e interesante. En este proceso he comprado dos bodys y un disfraz de colegiala sexy, así como algún maquillaje con el cual estoy retomando los tutoriales de maquillaje y el proceso de feminización.

 

Así mismo, he vuelto a abrir algunas redes para intentar encontrar algún chico interesante, pero en su gran mayoría, solo conversaciones sin profundidad que no conllevan a algo real, que es lo que busco en estos momentos en los que quiero estar con un chico, sentirme y ser una mujer en la intimidad.

 

He pasado por aplicaciones como Grindr la misma guía con cero resultados positivos, hasta que abrí una aplicación llamada Taimi. De nuevo muchos patos, hasta que en las coincidencias... vi un hombre de todo mi gusto, mayor, interesante, muy bien portado, alto y acuerpado.

 

Empezamos a hablar por algunos días y a compartir fotos; en medio de esas conversaciones me contó que es un hombre de 55 años separado que buscaba una relación formal con una chica trans.

 

Pasaron un par de días; luego de eso pasamos a hablar por WhatsApp, hablábamos todos los días y me empezó a compartir sus fotos íntimas; debo confesar que me enamoré de lo que vi.

 

Un hombre alto, ya con canas, pero muy bien conservado, con barba musculosa. Con algunos tatuajes en sus brazos, un estilo algo alternativo pero muy masculino que le daba un toque cool, cero comunes.

 

Él es de otra ciudad, lo cual me desanimaba un poco. Un día me escribió muy temprano: "Estoy en Bogotá, ¿quieres venir a mi hotel? Me estoy quedando en Chapinero. Al inicio me invadió el miedo, pero decidida le dije: "Si quieres, paso esta tarde", a lo que respondió algo que me dejó perpleja.

 

Si quieres, puedes quedarte y pasas toda la noche conmigo.

 

así que después del trabajo llegué a casa con una maleta con mucha prisa. Empaqué un body negro referencia Aisha y el disfraz de colegiala sexy que había comprado, así como un poco de maquillaje.

 

Pasé por una cadena de supermercados y, con mucha pena, compré unas medias de liguero que sentía que faltaban para complementar mi outfit.

 

Mientras pasaba todo esto, todo el tiempo había conversado con él, por lo que le había pedido que tuviera un par de cosas listas para poder transformarme en su habitación, entre ellas jabón íntimo y un lubricante anal.

 

Ya camino a su casa, me envió una foto de todas las cosas listas, incluyendo condones, unas feromonas femeninas, aceite para masajes, un tarro de aceite para bebés y algo de alcohol, una botella de ron para ser exacto.

 

Ya en ese momento dije: "No hay camino atrás, debes ir y ver qué pasa". Tomé un carro en el cual todo el camino me fui pensando, tal vez una media hora de viaje. Al llegar, pagué y sentí al bajarme un escalofrío en todo mi cuerpo, pero a su vez me sentía profundamente excitada.

marianatranS

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🍒 Pregunta Cereza

Seamos sinceros… En una relación estable, ¿qué tanto peso tiene el placer para que todo funcione?


  • dejo la continuidad de mi relato a continuación: Para ingresar, oculté mi rostro con un tapabocas; llevaba una sudadera ancha sin ropa interior. Me anunció la persona muy amable, me hizo seguir al 9.° piso del hotel, tomé el ascensor y subí. Ese tiempo pasó muy lento; golpeé al segundo toque, abrió, me está esperando. Al abrir, veo un hombre mucho más grande que yo, de 190 de estatura. Me sonríe y me dice: "¿Cómo estás, linda?" En su mirada fija pude ver la lujuria y el deseo, lo que me obligó a bajar la mirada. Y le dije: "¿Dónde me puedo cambiar?" —Sigue, me señaló el baño y encima de un entrepaño estaba todo lo que le había solicitado. Me dio una toalla, sonrió y me dijo: "Ahí te puedes bañar y cambiar" yo te espero. Al entrar, procedí a desvestirme y entré a la ducha. Me quería bañar muy bien; además de depilar cualquier pelo que tuviera, me encanta sentirme sin un solo pelo en ninguna parte. Mientras pasaba esto, decía: "Ahora eres una mujer y te vas a comportar como tal". En la misma ducha, procedí a realizarme un enema para limpiar todo. Y luego con el jabón íntimo de mujer limpiar muy bien mi cosita. En ese proceso, mi colita se estaba calentando para lo que le esperaba. Salí y apliqué crema en todo mi cuerpo, de esa que tiene una especie de escarcha, lo que hace que tu piel brille. Primero me puse el body, que es de tiro alto, lo cual resaltaba mi cola; lo subí al máximo para sentirlo muy adentro. Luego me puse la falda de colegiala que dejaba ver mis nalgas hasta la mitad. Luego, la blusa a la que se le hace un moño a la mitad y la corbata tipo corbatín que tiene el disfraz; por último, las medias liguero. Ya vestida, procedí a maquillarme; muy bien, apliqué mucho labial y brillo para resaltar mis labios y que se vieran más grandes. Al no tener peluca, peiné mi pelo de lado hacia la frente como chica emo, lo cual siempre me ha gustado y me parece que feminiza mucho el rostro; un poco de loción con femunaz por todo el cuerpo y más crema en la colita para que se sienta muy suave. Por último, un respiro profundo, verme al espejo y salir del baño. Al salir, ya caminaba de manera diferente, contorneando la cadera de lado a lado y con los brazos rectos, pero las muñecas levantadas como toda una dama, y ahí estaba él, a unos tres metros de pie, mientras en su mano sostenía un vaso de licor, mirándome fijamente con tanta lujuria. Recuerdo su mirada fija mirándome de arriba abajo y yo, como en un instinto femenino natural, decido dar una vuelta para que sus ojos libidinosos me pudieran ver en su totalidad. Él se acerca y me toma de la cintura con fuerza; me siento acogida en sus brazos y por primera vez siento su respiración agitada. Yo solo lo puedo mirar a lo que procede a besarme; introduce su lengua en mi boca y yo solo puedo cerrar los ojos mientras cada vez me acerca más a su cuerpo. No para de besarme; sentía cómo su lengua daba vueltas a lo que yo intenté responder y con picardía, mordí un poco su labio. De repente me voltea y me acerca su cuerpo; yo de espaldas hacia él, me empezó a besar el cuello; en ese momento ya estaba muy excitada. Siento detrás de mí su pene erecto que salía de su pantalón, cómo rozaba mis nalgas bajo una mano para intentar tocarlo y siento su verga totalmente parada, pidiendo a gritos ser liberada, mientras la intentaba consentir con movimientos suaves. Mientras me besaba el cuello, yo movía mi cabeza hacia atrás de la excitación y el deseo que tenía; no quería que lo dejara de hacer. Vuelve a voltearme para decirme: "Me encantas" eres muy linda, me toma de la mano para llevarme a la cama; antes de llegar, me toma de la cintura y me arroja a la cama como si de su perra se tratase. Yo caigo boca abajo en la cama e intento volverlo a mirar, pero cuando intento, ya todo su cuerpo estaba encima de mí, besándome y acariciándome toda. Sus manos me apretaban con fuerza y, al llegar a la cola, me apretaban cada nalga en movimientos fuertes, pero que me calentaban cada vez más. Empecé a notar su sudoración y una respiración cada vez más agitada, producto del deseo al besarnos de nuevo. Mientras sostenía mi rostro, me mira y me dice: Eres muy andrógina, me encantas. Luego me voltea y abre mis nalgas, intentando ver su interior, y procede a darme un pequeño mordisco en la nalga derecha seguido de una nalgadita. Me indicó que me haga en cuatro muy cerca del borde de la cama mientras él se quitaba su camisa, a lo que obedecí inclinando mi pecho al frente, mientras mi cara descansaba en la cama y mi cola bien paradita en una especie de arco. Al voltear mi rostro, veo que se arrodilla, abre mis nalgas y me empieza a lamer la colita, primero de arriba abajo, por todo mi culo, mientras corría el body. Y en ese momento sentí el primer impacto de cómo quería introducir su lengua en mi ano; con sus dos manos apretaba cada nalga, separándolas para tener mayor acceso, mientras con su lengua hacía movimientos irregulares alrededor del ano para terminar con una estocada donde su lengua intentaba penetrar mi ano. Poco a poco lo fue logrando; cada vez sentía cómo mi ano se dilataba y cómo su lengua lograba llegar cada vez más adentro. Sentía cómo restregaba toda su cara por mi culo con tal pasión y desenfreno que sentía hasta su nariz en mi ano. Mientras yo solo podía gemir primero de manera suave para calentarlo, lanzando pequeños hayyyyy...bebe Para luego hacerlo cada vez más fuerte; ya estaba muy caliente y simplemente no podía parar de gemir cada vez que sentía que su lengua me quería penetrar. Él estaba tan caliente que en un momento de lujuria, con sus dos manos, rompe el body y yo solo pude hacer como "ushh", para que posteriormente mi verga parada quedara a su merced. La tomó con fuerza y empezó a masturbarme hacia abajo, como ordeñando, mientras seguía su faena de lengua en mi culo. Yo, por mi parte, estaba tan mal que sentí que no tenía fuerzas en mis piernas. Estiré mi cuerpo y quedé totalmente tendida en la cama; él seguía masturbándome y dándome lengua. Sin parar, con una mano me tomó de la cadera y me levantó para que quedara en cuatro de nuevo, sosteniéndome firmemente, mientras con la otra seguía ordeñándome la verga a tal punto y con tal fuerza que no aguanté más y me derramé de manera increíble. Sentía cómo no paraba de salir leche de mi verga y cómo palpitaba mientras su mano la apretaba y continuaba el movimiento descendente. Yo pensé que al ver eso pararía un momento, pero, al contrario, siguió con más ímpetu y aumentando la velocidad de su lengua, presionando su rostro hacia mi cola; yo ya estaba más allá que acá de la excitación. Luego realizó algo que me sorprendió y me enamoró. Me volteo boca arriba y solo puedo abrir mis piernas. Metió mi pene en su boca y empezó a mamarlo demasiado rico, a lo que volví a gemir y más aún cuando estaba tan sensible al venirme de esa manera; con su lengua limpió los residuos de semen que quedaron en mi abdomen, a lo que procedí a venirme de nuevo un poco mientras bajaba su pantalón y vi cómo su verga gigante se asomaba con una forma irregular pero muy rica. Era cabezona, con una base más delgada pero grande, lo que me dio miedo, pero a la vez mucho placer ver una verga tan grande frente a mí. La tomó en su mano y la empezó a restregar en mi cola mientras me miraba fijamente. Eso me dio mucho placer, pero en un momento de lucidez dije: "Mierda, me la quiere meter sin condón". Por lo que le dije, me la vas a meter sin condón en un tono como "no es lo que quiero, bebé". Él se rio con picardía, me besó y me dijo: "Tranquila, amor, solo te la estoy restregando". Luego de unos momentos así me besaba el cuerpo, las tetillas y todo mientras lo hacía, para volver a darme lengua; yo solo pensaba: "Este hombre está loco por darle lengua al culo". Me tomó de la cintura, inclinando mi cadera y cuerpo hacia atrás. Uniendo mis piernas y llevándolas a mis hombros para dejar mi culo a su merced de nuevo, mucha lengua en todo mi culo; paraba y escupía con fuerza mi ano para dilatarlo aún más mientras con sus dedos empezó a consentirlo y bordearlo. En un instante siento cómo se aleja e introduce un dedo en mi culo. Sus manos eran grandes, por lo que lo sentí como una verga. Sentí un fuerte espasmo; sé que mis ojos se voltearon mientras mi cuerpo se contraía y mis manos bajaron para apretar la cama. Sentí cada pliegue de su dedo, sus falanges y demás; podía sentir dentro de mí cada parte de su dedo anular, que era más grueso a medida que lo introducía. Él realiza un movimiento rápido, une dos dedos y para adentro con fuerza, y grité, sentí mucho dolor, por lo que paró. Me besó y me aplicó lubricante mientras me decía: "Amor, relájate, princesa". Le pedí que aplicara mucho, ya que es de esos que desensibilizan la zona. Ya con mi culo lleno de lubricante. Procedió a ponerse el condón mientras me miraba con un morbo. Nunca vi a nadie que me mirara asi ni cuando me veía por cam con hombres en mi juventud. Me ofreció un poco de ron, a lo que acepté; me sirvió en un vaso grande una gran cantidad y me la dio. Yo, ya semidesnuda en la cama, me senté con mis piernas formando un triángulo, como cuando te sientes vulnerable. En ese momento me di cuenta de que, en medio de la pasión, ya solo tenía puesto el body roto y super corrido; que el resto de prendas me las había quitado poco a poco. La falda la tenía en los tobillos, por lo que con mis pies la quité por completo. Tomó el trago apresuradamente para pedirme más; quería sentirme algo ebria, quizás eso me podía ayudar al acercarme para que me sirviera. Me quitó el body. Y me pidió que me quitara las medias de liguero, ya que me quería completamente desnuda. Me sirvió más trago; mientras me lo tomaba, me tomó de la cara y me volvió a besar. Ya tenía el condón puesto. Puso algo de música, algo de rock, aunque yo prefiero el reguetón o algo así culiar, quizás para relajarme, y me pidió que me acostara en la cama al ver que terminé con el segundo vaso de ron. Yo, acostada en forma de cucharita, volvió a poner más lubricante mientras me susurraba al oído que le encantaba. Ubico una almohada debajo de mi cadera para levantar mi cola. Me abrazó y poco a poco empezó a puntearme con su verga con la intención de entrar poco a poco mientras me sostenía firmemente en sus brazos; creo que no se aguantó y me puso en cuatro de nuevo al borde de la cama. Esta vez me quedé rígida; no bajé mi tronco hacia adelante, estaba con la espalda recta esperando que me penetrara, pero no puedo penetrarme. A pesar de todo, me dolía y mi ano se resistía. De nuevo me tomó en sus brazos, me alzó con fuerza, me volteó y me dejó boca arriba. Sentí cómo ese hombre me lanzaba hacia arriba y me daba la vuelta en el aire para dejarme boca arriba. Me tomó de los tobillos, abrió mis piernas como un compás y en un solo movimiento posicionó su verga directo a mi ano. Con mucha paciencia empezó a empujar. Empecé a sentir cómo entraba poco a poco, primero la cabeza y asi poco a poco hasta introducir la mitad de su verga; de nuevo mis manos sujetaban con fuerza la sábana e inclinaba mi cabeza hacia atrás en señal de placer mientras gemía fuertemente. Estaba totalmente sometida por él en la primera penetración; la metió hasta la mitad y la sacaba para volverme a penetrar hasta ese mismo punto un par de veces. Luego sentí cómo la metió toda. Dios, qué sensación tan rica sentirme así, penetrada su verga hirviendo dentro de mí y mi culito totalmente dilatado. Poco a poco, con cada penetración, sentía como mi culo se calentaba más y más. Mientras mi cuerpo perdía fuerza, creo que con cada vergazo mi cuerpo se movía todo como si no tuviera el control de él mientras él penetraba y ajustaba un poco mis piernas sin soltarme los tobillos para penetrarme cada vez más profundo. Sentía cómo sus huevas pegaban en mi culo haciendo el característico sonido tap tap al chocar con mi cuerpo inerte en cada penetración. Él se inclinó un poco más hacia mí sin parar los movimientos y aumentando la velocidad. Acomodó mi cuerpo hacia atrás, quedando arrodillado en la cama, penetrándome, mirándome; nunca dejaba de mirarme con su espalda recta. Yo cerraba los ojos y contorneaba mi cuerpo de placer. Sentía un calor indescriptible y un placer que emanaba de mi colita mientras veía a ese hombre sudar y mirarme. Lo veía gigante desde mi posición. De pronto siento un gemido de placer; él suelta mis piernas y me agarra de las nalgas para el movimiento y me penetra profundamente. ¡¡En mi interior siento cómo su verga crece y hace tres palpitaciones mientras él gime y hace aggg agggg!! Para sacar su verga de mí, sabía que había terminado, pero no me podía mover; me quedé inerte en la cama por un minuto, exhausta, no sé, pero mi cuerpo estaba cansado. Él fue al baño, se quitó el condón y se secó el sudor delante de mí. Él sudaba como si estuviera en un sauna. Se acostó a mi lado por un minuto y me dijo: "Princesa, ¿quieres un masaje?". A lo que le respondí que, si él se paró a buscar el aceite para masajes y el aceite de bebé que había comprado yo, me paré a servir un poco de agua; al pararme, sentí mis piernas aún más débiles. Toqué mi ano y estaba dilatado como nunca, húmedo y caliente. Luego de tomar un poco de agua y el más licor, ron que me pasó un poco a mi boca al darme unos besos, tomaba, lo dejaba en su boca y me lo pasaba boca a boca. Hasta ese momento pensaba que me quería hacer el masaje, pero lo que quería era llenarme de aceite de bebé para su placer y volver a hacerme el amor, esta vez sin piedad. Estando de pie, desde mis hombros empezó a regar aceite sobre mi cuerpo. Mientras él empezó a restregarlo, cubriendo todo mi cuerpo desde mis pies, incluso mi cara, que ya tenía el maquillaje corrido, en especial la pestañina, lo que me hacía ver muy puta, debo aceptar, que al verme al espejo se veía muy sensual, mi cuerpo brillante y resbaloso. No sé de dónde sacó una tanga de encaje negro, muy linda, por cierto; me pidió ponérmela. Mientras me restregaba el aceite en la cola, introdujo sus dedos y en esta oportunidad metió los dos dedos sin dificultad; entraban y salían con mucha facilidad, por lo que quedé sorprendida de lo abierta y dilatada que estaba para ese momento un par de tragos y besos más y a lo que nos compete: Ya con la tanga puesta, ese hombre estaba mal; me miraba y babiaba. Yo, por mi parte, me sentía en una grabación porno. Incluso en ese momento me propuso que me dejara penetrar sin condón, que él se cuidaba mucho y supongo que el cuento de siempre. Yo fui muy sincera, tengo poca experiencia y me da miedo, mucho miedo; ponte el condón, por favor. Insistió un poco más hasta que se puso el condón; en ese momento le ayudé a ponerse el condón con su verga en mis manos y decidí bajar. Le di una lamida a sus testículos, lo miré fijamente y de un solo manotazo le quité el condón que acababa de ayudar a ponerle. Creo que el oral sí o sí se debe hacer al natural. Procedí con mi poca experiencia a mirarlo fijamente para mantener la excitación mientras daba vueltas con mi lengua a su glande, primero a un lado, luego al otro; creo, por su cara, que le gusto. Luego lo empecé a mamar; lo sacaba para darle besos en la puntica, "yo muy tierna", y pasar mi lengua desde sus testículos hasta la punta. Él me tomó de la cara y me empezó a mover su verga de izquierda a derecha dándome cachetadas con ella. Yo, ya toda una puta, la tomé y yo mismo me di un par de cachetadas en la cara; luego, al volver a la mamada, me tomó de la cabeza con sus dos manos y me empezó a follar la cara. Sentía sus huevas rebotar en mi quijada; sentía que me vomitaba hasta que recordé que te debes rejar y hacer como si tragaras para abrir la garganta; así lo hice por un rato. Cuando sacaba su verga para volver a introducirla en mi boquita, estaba bañada en mi saliva y sus líquidos, a tal punto que se formaban hilos de babas entre su verga y mis labios. El sabor de su verga me encantó; yo estaba extasiada de nuevo, dijo. Amor, no aguanto más, párate. De nuevo besos en la espalda de pie; inclino mi cuerpo y yo con mis manos sosteniendo el marco de la puerta del baño, me puse en puntica para levantar mi colita. Rápidamente se puso el condón y, tenga, tanga para un lado y me penetró con toda, empezó a darme de pie. Ahí podía verme en el espejo toda una puta siendo embestida por su macho; podía ver cómo sudaba, su respiración y su mirada profunda clavada en el espejo para verme la cara. Al estar llena de aceite, sus manos se resbalaban por todo mi cuerpo; me tomó del pelo con una mano mientras la otra me sostenía la cadera. Me dio dos nalgadas que en su momento me calentaron mucho, pero me dejaron sus manos marcadas en mi culo por días; me dio la vuelta de nuevo, besos y me tomó de las piernas con el fin de penetrarme cargada, lo que me hubiera encantado, pero no fue posible. Por lo que me botó a la cama para volverme a darme lengua en el culo. Ya mi culo era una puerta de acceso abierta a sus deseos; cada vez metía más la lengua y aplicaba más aceite en mi cuerpo. Acomodo mi cuerpo en cuatro, él con una pierna en la cama y otra en el piso. Empezó a penetrarme con todas sus fuerzas, impulsando mi espalda hacia abajo; sentía cómo caía su sudor en mi espalda, mientras del placer yo mordía mis labios. Sus manos me recorrían de arriba abajo y metía sus dedos en mi boca. Yo en ese momento, sin miedo a la verga, quería más y más, así que volteé mi rostro en cuatro y le empecé a decir: "Papi, dame más, más. " Quiero que me llenes el culito de tu leche, quiero que me marques como tu puta, bebé. Dame más, papi. " "Quiero que me partas para que mañana no me pueda sentar". Eso lo enloqueció. Me tomó de las caderas y empezó a esforzarse más, cada vez más fuerza y una penetración más profunda; en realidad sentía que me podía partir el culo, por lo que yo gritaba, lo juro, gritaba de placer y él me callaba poniéndome la mano en mi boca. Mantuvo ese ritmo por un par de minutos. Luego nuestros cuerpos exhaustos por la faena cayeron de lado, sin que su verga saliera de mi culo. Ya de lado, empezó a penetrarme con mucho más amor mientras con una mano intentaba ahorcarme; con la otra tocaba mis labios y empezó a susurrarme al oído. Eres hermosa, princesa, qué rica estás, amor. Qué culito tan divino tienes, amor. Quiero que seas mi mujer para partirle el culito a diario. Amo ese culito, apretadito. Quiero hacerte un hijo, amor, preñarte. Eso me calentó y, por primera vez, me vine sin ningún contacto o roce en mi pene; sentí cómo me venía solo por ser penetrada. Acto seguido, él empieza a gemir, saca su pene y se pone de rodillas sobre la cama mientras quita el condón de manera apresurada; me pide que me voltee, quedando mi cabeza debajo de su verga y, en un instante, tenía toda la cara lavada de su leche. Para mí, un sueño cumplido; me dio hasta la última gota, yo solo veía cómo esa verga me botaba leche en la cara, cómo salía y salía al punto que cayó en mi pecho y en mi ojo izquierdo. Él se inclina hacia atrás exhausto; en ese momento me paro al baño a limpiarme. Lo miro y, con la picardía de una zorra que era en ese momento, me volteo y lo miro; con mi dedo me quito un poco de su leche de mi mejilla y me la introduzco de manera provocadora a mi boca. Primero untando un poco como lápiz labial en mis labios y luego chupando mi dedo como si fuera crema de leche. Él solo me mira mientras sigue gimiendo y respirando de manera agitada. Al llegar al baño veo en el espejo lo puta que soy con mi cara llena de semen, el maquillaje corrido y totalmente despelucada.

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