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-"Llevo un mes saliendo con amigos que me han presentado y no me convence ninguno, no se, me miran con ojos de otra forma", comento Isabela.
-"Pacho, yo se que este favor no lo hace nadie.. y no es fácil tomar una desicion de estas, pero créame que lo conocemos bien a usted y sabemos que tipo de persona es... y el hecho de que usted realmente se preocupa por Daniel hace la diferencia... Pacho, usted seria la persona ideal para Isa", dijo Claudia en tono sincero.
-"Usted es un buen candidato para ella e Isabela quiere conocerlo mas", agrego Claudia.
Un baldado de agua fría circulo por mi cuerpo. Nunca, nunca, nunca jamas esperaba yo ese ofrecimiento, mucho mas cuando mi interés natural era por Claudia, y yo sabia que con ella podía organizarme, pero jamas me imagine que Isabela se iba a interponer en medio de mis intenciones, y mucho mas jamas me imagine que ambas se ofrecían a esa opción. Tener a Isabela a mi lado era algo que jamas nunca me había imaginado.
Respire profundo y en mi cabeza pasaban raudos dos pensamientos, uno el de rechazar esa arriesgada propuesta, y el segundo, el de abrir mi cabeza y mi mundo de soltero con ciudadanía española a explorar una oportunidad en mi vida, dejando a un lado las reglas de la cotidianidad colombiana y de paso los comentarios de la demás gente.
-"uyyy me cogieron frio ustedes dos, me están abriendo la opción de que yo le ayude a Isabela con lo de los papeles?", pregunte tontamente.
-"Si mi Pacho, es un favor único y una desicion solo suya, solo queríamos saber si le llama la atención considerar la posibilidad de que Isabela se case con usted para pasar papeles con ella", comento Claudia.
Pase saliva de forma pesada. Tenia un nudo en la garganta. No dije nada. Aun yo no salia de la sorpresa por semejante ofrecimiento. Y en mis oídos retumbaba con natural sorpresa la frase de Claudia una y otra vez:.." que Isabela se case con usted para pasar papeles con ella... que Isabela se case con usted para pasar papeles con ella... que Isabela se case con usted para pasar papeles con ella..."
-"Pacho, tómese su tiempo, no se afane y después nos avisa. Solo queríamos contar con la posibilidad de que usted nos ayude a Daniel y a mi, y si la opción del matrimonio es algo que le llame la atención pues me dice y lo hablamos", agrego Isabela.
-"Yo pienso seguir saliendo con los amigos que me van a presentar, es mas, mañana voy a salir con un español de 46 años que me quiere conocer, pero solo quiero decirle que a usted lo tengo de primero en la lista", dijo Isabela.
-"Un man de 46 años para usted?, guau Isa, la misma edad mía", comente con envidia y sorpresa.
Claro, pensé con el pipí en ese instante. Iba a dejar que se me fuera de mis manos la opción de Isabela? Iba a dejar pasar esa oportunidad de intentar algo con ella? Iba a renunciar a la improbable y absurda posibilidad de que Isabela se acostara conmigo a cambio de los papeles?. Iba a decirle que no a la opción de culearme a esa diosa de 28 añitos?. Iba a dejar que un español desconocido de 46 años, con la misma edad mía, conociera a Isabela para muy seguramente comérsela en menos de una semana?.
Claro que no.
-"Mi Isa... yo realmente te aprecio por la relación con tu madre de tantos años, y mucho mas ahora que tienes la responsabilidad de Daniel. Si tu madre me da la opción de ayudarte en lo que sea, cuenta conmigo, pero eso si necesito la aprobación de Claudia para que si vamos a hacer papeles para ustedes, pues hagamos las cosas bien, sin afanes, pues nos casamos e intentamos lo que sea", dije.
Isabela se abalanzo y me dio un beso en la mejilla, para luego abrazarme fuertemente, al escuchar mis palabras.
-"Gracias Pacho... gracias en nombre mio y de Daniel...", me susurro ella en voz baja a mi oído.
Claudia se noto emocionada también y me abrazo con amor de madre en señal de agradecimiento al aceptar su arriesgada propuesta.
-"Si claro Pacho, tiene toda mi aprobación de organizarse con Isa y Daniel... recuerden que es su vida lo que van a explorar y de paso intenten sacar provecho de lo mejor de ustedes", dijo Claudia.
-"Salimos a celebrar Pacho esta buena noticia?.. te dejas invitarte a un barcito?", pregunto Isabela emocionada.
-"Listo.. va pa' esa.. dejen la mesa así, abriguen a Daniel y fuimonos", respondí caminando hacia mi cuarto, mientras que Claudia me siguió caminando detrás mio e Isabela corría a abrigar al pequeño Daniel.
-"Y yo que quería pasarle mi hoja de vida Claudia.. jamas me imagine que Isabela se iba a interponer entre usted y yo, usted así de bella y sexy y mas aun separada.. debe ser una delicia organizarse con usted Claudia.. con ese cuerpo y ese carácter suyo que enamora a cualquiera... me encantaría ayudarla Claudia para estar a su lado de día, como apoyo incondicional, y de noche, como hombre que la desea..", le dije a ella de una lo que yo tenia atorado en mi mente en los pasados dos meses desde que nos volvimos a ver.
Claudia se rio y se sorprendió por mis palabras tan reales.
-"Si lo se Pacho, yo aun lo tengo a usted en mis pensamientos.. pero mi prioridad es Isabela y mi nieto.. y por eso pensé en Pacho para ellas... le prometo que el día que usted se case con ella y hagan papeles, lo invito a que me lleve a un hotel y desfoguemos en una suite estos 10 años sin vernos", dijo Claudia en tono seguro.
No dije nada. Estaba aturdido. En mi cabeza retumbaban sus palabras "...el día que usted se case con ella y hagan papeles, lo invito a que me lleve a un hotel y desfoguemos en una suite estos 10 años sin vernos...".
-"Si quiere tráigase a Isabela y Daniel a vivir con usted Pacho... vivan lo que tengan que vivir como pareja, y seamos claros desde ya Pacho, al pan, pan.. y al vino, vino... se lo digo con la seriedad que esto necesita... si se quiere acostar con ella, y pasar la noche juntos, no me importa, no me incumbe, vívalo como si fuera la primera y la ultima vez", dijo Claudia de nuevo.
No dije nada, no podía, mi mente estaba en otra parte tratando de procesar lo que mis oídos habían escuchado.
"...si se quiere acostar con ella, y pasar la noche juntos, no me importa... si se quiere acostar con ella, y pasar la noche juntos, no me importa... si se quiere acostar con ella, y pasar la noche juntos, no me importa...", retumbaba una y otra vez sus palabras en mi mente oscurecida por lo que acababa de escuchar.
Claudia me acababa de dar el visto bueno para comerme a su hija. Claudia me entregaba a Isabela en bandeja de plata. O mejor, en bandeja de oro.
Nerviosamente saque mi chaqueta y Claudia y yo caminamos de regreso a la salita donde Isabela y Daniel nos esperaban.
-"Amor, quieres que me lleve a Daniel para la casa de mi hermana?... así pueden salir ustedes dos mas libres y tranquilos", dijo Claudia proponiendo que Isabela y yo nos quedáramos solos.
-"Si es mejor así mama", respondió Isabela inmediatamente sin dudarlo un segundo.
-"O porque no mejor Isabela y yo nos quedamos acá en el apartamento celebrando, mientras Claudia lleva a Daniel donde tu hermana?", pregunte atrevidamente viendo que Claudia nos quería dejar a solas.
-"Bueno esta bien... te parece mami?", dijo Isabela de inmediato.
Claudia de una le dio un beso de despedida a Isabela y luego se volteo a abrazarme de nuevo.
-"Gracias Pacho.. muchas gracias de nuevo", me dijo dándome un beso en la mejilla.
Isabela se agacho y le dio un beso de despedida a Daniel que estaba ya acomodado en el cochecito de bebe.
Claudia salio con el y cerré la puerta y ahí me di cuenta de que esa tarde de Otoño madrileño la vida me había cambiado. Y yo lo había decidió así.
Isabela se despojo de nuevo de su chaqueta,la cual se había puesto para salir tan solo hacia 2 minutos y ahí, en frente mio, el sexy vestido negro bien ajustadito a su cuerpo, mostraba de lleno las razones por las cuales esa noche pensé mas con el pipí que con la cabeza. La corta falda llegaba bien arriba de los muslos de ella y esas dos perfectas y paraditas nalgas sobresalían de su cadera pidiendo a gritos ser consentidas por la verga de un afortunado hombre. El rico culazo de Isabela se veía hermoso, suculento y portentoso. Sus largas piernas se veían sexys y hermosas. Sus gruesos y atléticos muslos se mostraban majestuosos. El apretado vestido destacaba esas sensuales caderas vallunas y en su torso, los pechos de Isabela se veían ricos y suntuosos. Baje de nuevo mi mirada a sus paraditas nalgas y pase saliva de forma pesada, viendo como esa hermosura de nalgas estaban pidiendo a gritos tener un único dueño. Y yo estaba a punto de finalmente hacerlas mías.
"Dios mio.. que estoy haciendo?... me voy a comer a esa cosota?.. dios... le voy a clavar mi verga por entre esas nalgotas de diosa?", pensé en voz baja mirando el cuerpo escultural de Isabela de pies a cabeza.






