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Yo fui quien me la enterraba y sacaba a mi propio ritmo, cuando note que mi macho estaba apunto de venirse acelere el ritmo como al le gustaba para que me llenará mi culo de leche.
Y se la apreté lo más que pude para que disfrutará lo más que pudiera de su putita.
Al terminar me dijo.
Muy bien perra ahora ya sabes lo que tienes que hacer si quieres que te rompa el culo.
De ese día hasta que se mudaron de casa fui su putita todas las noches y yo era quien lo calentaba, y preparaba mi comida rogándole por qué me rompiera el culo todos los días.
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Aunque crecí como hombre y me case e tenido varias aventuras donde la putita que el creo y llamo isabel a salido a disfrutar de una rica verga.






