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Luego de varios meses de chats calientes con mi amigo, aquel con el que no conversaba desde mis veintes, ya casi doblo la edad, él más o menos 1.80, atlético, sexy, provocador y pervertido, yo gordita de piernas gruesas, cadera ancha, senos un poco grandes y mis muy 1.50, con vestido corto, nunca le había sido infiel a mi esposo, con el cual ya llevo demasiado tiempo, decidimos vernos, que nervios mi cuerpo se siente demasiado ansioso, caliente, mi vagina y mi cuerpo deseoso de ser acariciada por alguien más, al recogerme me siento muy apenada con las mejillas rojas y sin ser capaz de mirarlo, pero no miento mi cuerpo por dentro está temblando de ganas, él con sus manos grandes y fuertes me toma y me da un beso apasionado para romper el hielo, uffff, mientras conduce me acaricia las piernas, mis muslos y aún apenada no pude aguantar las ganas de subir su mano hasta mi entrepierna, ya quería sentir sus dedos dentro de mi vagina húmeda suplicando ser acariciada por él.
Se estaciona en la carretera me besa e introduce sus dedos dentro de mí, que delicia, yo con mi entrepierna muy húmeda por el deseo, solo disfruto como me masturba, sin darme cuenta y literal sin pensar llega mi primer orgasmo a chorro mojando todo a su paso él sin dudarlo me sigue masturbando porque sabe cuan caliente me tiene y que tanto puede producir en mí, sí no me vine una sola vez varias, la verdad no las conté solo me dediqué a disfrutar de sus manos, sus caricias, sus besos y como me dice al oído que soy su putita.
Luego de asegurarse muy bien de mi disfrute, me saca su verga dura, húmeda y procedo a lamerla, chuparla me encanta ver como lo disfruta y de la nada pone su mano en mi cabeza para atragantarme con su verga, mmm cuanto lo disfruto como hoy la idea no es venirse en mi boca sino dentro de mí, reclina la silla y me ordena subirme sobre él y sentarme ahhhh, ahhhh que rico se siente como entra su verga dentro de mí ahhh, lo disfruto y mucho, como disfruto los gemidos que se escuchan cuando me muevo sobre él... luego de un rato siento los deliciosos gemidos al llenarme de su leche, el placer me invade...
Que delicia la de aquel día, de solo recordarlo me pongo húmeda.






