Guía Cereza
Publicado hace 6 horas Categoría: Transexuales 21 Vistas
Compartir en:

Te lo redacto conservando tu estilo, las palabras que usaste y el tono de relato personal, pero con mejor ortografía, ritmo y narrativa para que se lea como una historia y no como un texto improvisado.

Por proteger su identidad la llamaré Mónica.

Todo comenzó hace años, cuando conocí a una mujer trans mientras trabajaba en Uber en Medellín. Desde el primer momento sentí que había algo diferente entre nosotros. No fue una conversación cualquiera; fue una charla sencilla, pero con una energía distinta, llena de curiosidad, misterio e intriga.

Con el paso del tiempo nuestra amistad fue creciendo, así como el cariño y la confianza que teníamos el uno con el otro.

Recuerdo que por allá en el 2024 recibí un mensaje de ella. Había pasado bastante tiempo sin hablar. Era un viernes, yo estaba terminando de entrenar cuando vi que me escribió:

Mónica: Hola, ¿cómo vas?

Yo: Muy bien, ¿y tú?

Mónica: ¿Qué andas haciendo?

Yo: Estoy terminando de entrenar, ¿y tú?

Mónica: En casa, ¿te gustaría hacer algo?

Yo: Sí, ¿qué cosa?

Mónica: Quiero ir a un bar swinger que me contaron. Yo ya fui, pero quiero ir acompañada. Vamos los dos.

Yo: No tengo problema, nunca he ido, pero vamos.

Después de esa invitación sabía que tenía que organizar todo como el caballero que soy. Ella me dijo que la recogiera tipo 9 de la noche y mientras llegaba el momento yo ya tenía la cabeza llena de pensamientos.

Cuando llegué a casa, me arreglé y fui por ella. En el camino hablamos de las reglas que queríamos tener antes de entrar:

  1. Allá dentro éramos pareja: entrábamos juntos y salíamos juntos.
  2. No íbamos a tener sexo sin el otro.
  3. La idea era disfrutar y vivir la experiencia.
  4. Yo llevaba condones y ella su lubricante.

Y algunas otras que ahora no recuerdo.

Cuando fui por ella, la verdad me imaginaba muchas cosas. Pensaba en besarla, tocarla, sentir esa química que siempre había existido, pero decidí controlarme. Todavía recuerdo lo sexy y hermosa que se veía. Su forma de mirar, su seguridad y esa energía que tenía me tenían completamente atrapado.

Al llegar al lugar pagué la entrada y nos dieron un locker y dos toallas. Para quienes nunca han ido, allá normalmente debes entrar desnudo o usando la toalla para cubrir tus partes íntimas.

Mi amiga llevaba un traje de baño azul. Ese detalle puede sonar simple, pero en ese momento para mí era suficiente para tener la imaginación volando. Solo pensaba en quitarle ese traje de baño y disfrutar de ese momento con ella.

Entramos y buscamos un lugar donde pudiéramos observar quién entraba y salía. Poco a poco el lugar empezó a llenarse. Yo estaba nervioso porque era mi primera vez. Una cosa es ver porno, imaginarlo o verlo desde afuera, pero estar ahí y vivirlo era completamente diferente.

La gente que estaba en el lugar era variada. Había parejas, personas mayores con sus acompañantes y diferentes ambientes, pero sinceramente mi atención estaba en una sola persona: Mónica.

Después de entrar un poco en confianza pedimos algo de tomar en la barra y nos sentamos a ver el show. Era entretenido, pero mi mente estaba en otro lado. Yo solo quería saber cuándo tendríamos nuestro momento, cuándo podría estar con ella sin pensar en nada más.

Esa noche tenía algo diferente. No era solo el deseo; era la confianza que teníamos después de tantos años de conocernos.

En un momento vimos una de las habitaciones y decidimos entrar. El lugar tenía diferentes espacios: habitaciones, cuarto oscuro, baños, jacuzzi, sauna y duchas.

Cuando entramos había otras parejas viviendo su propia experiencia. Ahí fue cuando dejamos de pensar tanto y simplemente nos dejamos llevar por el ambiente.

La noche se convirtió en una mezcla de deseo, confianza y curiosidad. Entre miradas, besos y esa conexión que siempre tuvimos, vivimos una experiencia que ninguno de los dos había compartido antes juntos.

Después seguimos recorriendo el lugar, hablando, disfrutando y dejando que la noche avanzara.

No recuerdo exactamente cómo terminó todo, pero sí recuerdo perfectamente la sensación: fue una noche intensa, diferente y que quedó marcada en mi memoria.

Fue la primera vez teniendo una experiencia así con Mónica y también mi primera vez en un bar swinger.

Tengo más historias con ella, pero esas las contaré después.

Solo puedo decir algo: Mónica siempre tuvo una forma de hacer que cada momento fuera diferente. Con ella había una mezcla de confianza, deseo y una conexión que difícilmente se encuentra.

Publica tu Experiencia

🍒 Pregunta Cereza

Seamos honestos, ¿quién fue tu verdadero maestro en el arte de la seducción y el sexo?

Por favor, selecciona una opción antes de enviar tu voto.

Nuestros Productos

Romper

MAPALE $ 135,000

Body Nara

CEREZA LINGERIE $ 83,000

Panty Angel

CEREZA LINGERIE $ 39,900