Guía Cereza
Publicado hace 6 horas Categoría: Hetero: Infidelidad 31 Vistas
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Cuando le digo a Sara ( así llamaremos a mi ex) que terminaba con ella, que no quería seguir nuestra relación no se lo esperaba, y al ver que yo estaba empacando mi ropa, que mi decisión era firme, se acercó llorando diciéndome que cambiaría, que no sería tan celosa y que haría lo que yo quisiera cuando tuviéramos sexo, pero no había vuelta atrás, muchas veces le pedí que gozaramos del sexo, que hiciéramos cosas diferentes y no solo lo que ella quisiera, siempre era lo mismo. Me fuí.

A dónde fui a pasar esa noche? No sabía a dónde ir, tal vez iría a un hotel en el centro, pero sin esperarlo suena mi teléfono y quien llamaba era Luisa, la mejor amiga de Sara; creía que llamaba porque Sara le había pedido el favor que me convenciera que volviera con ella, pero no, le contestó y me comparte que lo sabía todo, que Sara se o había dicho, y me pregunta a dónde iré, le dije que no lo sabía, y sin esperarlo me invitó a pasar lo noche en su apartamento.

Me sorprendió la invitación, pero no la rechacé. Luisa frecuentaba nuestro apartamento y pasar el rato con Sara, y chismosear. Debo confesar que siempre me pareció una mujer muy atractiva, al verla inspiraba muchos pensamientos salidos de tono, me gustaba ver cómo sonreía pícaramente, y cuando llegaba con la ropa apretada, no podía dejar de imaginarla sin ropa y contemplando eso senos paraditos, esas nalgas perfectas y he de confesar que muchas veces imaginé haciéndole oral, imaginaba esa vagina mojadita, y como pasaba mi lengua por ella. Pero todo fue simple imaginación, yo tenía una pareja y realmente la quería.

Cuando llego donde Luisa, ella abre y paso, me tenía hecha la cena y me invitó a comer, ahí conversamos un poco, me contó que Sara estaba muy mal pero qué entendía la situación. Le pregunté el porqué me ofrecía posada y ella simplemente me dijo que se veía en la obligación de hacerlo.

Me tenía una cama lista en una habitación, le di las gracias, descargué lo poco que llevaba y le pedí el favor que me prestará un toalla que me quería duchar, me dice que me duchara que iba a buscar la toalla y me la pasaría, no vi nada extraño y comencé a ducharme, siento que ella toca la puerta y me dice que me va a dar la toalla, antes de responderle, ella abre la puerta, no llevaba nada, y cuando digo nada es nada, estaba desnuda y vaya sorpresa la que me llevé, no era capaz de decir nada, esa amiga de mi ex, de la que me imaginé tantas cosas estaba al frente mío, podía contemplar su cuerpo, esos senos perfectos y con los pezones paraditos, sus piernas majestuosas y aquella vagina de la que muchas veces imaginé hacerle oral.

Luisa me miraba pícaramente, y me dice que quiere hacer con migo lo que yo no podía hacer con Sara, yo seguí como un idiota, de alguna manera aún conservaba el respeto por mi ex, ¿Acostarme con su mejor amiga?

Ella se acerca y lo primero que hace es coger mi verga y suavemente comienza a masturbarme, ( aún yo parecía un idiota) se acerca más y me besa, y a partir de ese momento aquel respeto que tenía por la memoria de Sara se acabó.

Besar a Luisa era algo diferente, era algo placentero y sentir como me masturbaba me gustaba aún más. Luisa lentamente se arrodilla y mete mi verga en su boca, a Sara poco le gustaba hacerme oral, decía que se sentía una puta cuando lo o hacía.

Pero Luisa lo hacía de una manera sublime, mientras lo mamaba me miraba, verla me excitaba más, mi verga entraba y salía de esa boquita, lo sacaba y me masturbaba. Sin pensarlo cojo el cabello de Luisa y meto mi verga en lo más profundo de la boca de ella, sentía como se ahogaba e intentaba apartar su rostro, la suelto y se aparta , mi pene lleno de saliva sale de su boca, ella se para me besa y me invita a la habitación de ella, no nos hablamos nada, todo lo expresaba las miradas y el deseo de hacer lo que quisiéramos. Ella se sienta en la cama y abre sus piernas pidiendo que hiciera lo que tanto me había imaginado, y no lo dudo.

Me acerco a ella y lo primero que hago es besarla, meter mi lengua en su boca y mi mano toca esa rica y mojada vagina, siento como suspira, sigo besando su cuello suavemente, bajo y gozo de esos senos, paso mi lengua por los pezones y lentamente voy bajando hasta que mi lengua saborea esa vagina, una vagina rosadita y cerrada, pero sobretodo mojada, mi lengua entra y sale de su vagina, saboreo su clítoris y ya mis dedos entraban y salía, yo parecía estar con una diosa, me encanta hacer oral, ella cogía mi cabeza y en algunos momentos la apretaba contra su rica vagina y pegaba una leve quejido.

En un momento aparta mi cabeza y me pide que le le meta la lengua en su ano, ( esa era otra de las cosas con Sara nunca permitió que yo le besara el ano y ni mucho menos hacer anal) sentir mi lengua en ese anito fue increíble, mientras lao hacía no dejaba de meter los dedos en la vagina mojadita, luego llevaba de saliva un dedo y le hacía masajes al ano, ella suspiraba, ya no era un dedo, sino dos, despacio, con ternura.

Pasado un momento de saborear el culito de la mejor amiga de mi ex, ella se para y en su mesa de noche busca algo, lo encuentra y me lo pasa, era el lubricante, se pone en cuatro en la cama y con sus manos abre sus nalgas, no dejo de recordar ese ano, ese culito que llenaría de leche.

Lo primero que hago es que mi pene rose la vagina mojada de Luisa, y la penetro, la penetro despacio, saco mi pene y lo vuelvo a meter, Luisa comienza , mientras mi verga entra y sale de su vagina, no para, yo no quería parar, me encantaba estar culiando con Luisa, me estaba gustando escucharla gemir.

Mientras la penetraba echo lubricante en su ano y en mis dedos, la penetro despacio y mis dedos comienzan a masajear, y lentamente entra en primer en ese rico culo, después entra el segundo, mis dedos en su ano y mi verga en su vagina.

Saco mi verga y rozo su culito , lubrico mi verga y lentamente ve entrenando, Luisa pe pide que despacio, le hago caso, despacio mi verga entra, y comienzo a comerme el culo de la mejor amiga de mi ex. Luisa no deja de decir que que rico, que quiere que le llene su culito de leche, yo no paro de penetrarla hasta que me vengo, hasta que lleno ese rico ano de mi leche, pereció que viví un éxtasis, lo que Sara nos me dió , me lo dio su mejor amiga.

Saco mi pene flácido, Luisa se voltea, se acerca y me besa, un beso con sabor a deseo y coge mi verga y la chupa, la saborea.

La noche apenas comenzaba y la historia con Luisa también. Pero no una historia romántica, sino una historia de rico sexo y libertad, fue ella quien me habló de Guía.

La historia continúa.

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