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Este es mi primer relato, así que espero que tengan algo de paciencia con esta escritora novata. Si tuviese que pensar en un título, lo primero que se viene a mi mente es la mala racha a veces se disfruta. Hace un par de años, pase por un momento algo complejo emocionalmente, no conectaba con nadie y las pocas salidas donde daba una oportunidad resultaban en fiascos llenos de aburrimiento y chichipatos.
Tenía más o menos un año en esas cuando por redes sociales me contacto un caballero, bastante mas maduro que yo, incluso las canas lo hacían parecer un cigarrillo cuando esta por apagarse; quizás en otros tiempos hubiese sido un tipo buenmozo, pero ahora su apariencia me resultaba de lo más común y desapercibida. Era algo moreno, con el cuerpo de papá que si bien no es gordo claramente no esta en forma. Su cara era mas bien fea, con cabello corto y mirada algo perdida.
Todo lo que tenia de corriente en su apariencia lo compensaba con una actitud amable, graciosa e ingeniosa, y algo que personalmente nunca me había resultado interesante, era un hombre generoso, ofrecido hasta resultar incomodo pero que, con mucha cortesía supe rechazar.
Estuvimos en ese juego de platicas y tonterías un par de meses, cuando por azares de la vida nos encontramos cerca de donde el trabajaba. El me reconoció y yo en primer lugar estuve nerviosa y un poco asustada, el notándolo fue bastante amable y recurrió a hablarme como siempre lo hacia hasta que fui soltándome poco a poco. Me hizo saber que tenia su moto cerca y que si no me incomodaba la idea podía llevarme a casa, que bastante lejos quedaba, por lo que acepte sin dudarlo y luego de un par de minutos comenzamos el recorrido de regreso.
Claramente iba al pendiente de la ruta, no quería terminar en un potrero haciendo parte de un número más, cuando el con algo de timidez me ofreció tomar algo, pensé en rechazarlo por un instante, pero ya al estar en un lugar medio conocido, y aquella sed de la mala que nos da los viernes me hizo caer ante tal ofrecimiento. Mientras íbamos en la moto pude notar que el tipo olía delicioso, incluso a esas horas de la tarde y después de trabajar todo el día, y no puedo negar que en este punto ya por mi mente comenzaban a pasar un par de ideas curiosas.
Llegamos a un bar conocido, apenas al llegar salude a un par de amigos y nos sentamos todos en la misma mesa. El tipo, como mosco en leche, intentaba encajar en nuestras charlas, pero los años de diferencia desentonaban todo. No me pregunten porque, pero en todo momento ese esfuerzo por agradar y quizás los tragos hicieron que me acercara un poco más a él; fui sutil, pero estaba segura de que el lo notaba y sus ánimos fueron creciendo.
Mis amigos desaparecieron de la escena, habían conseguido un par de fulanas recurrentes y estaban en lo suyo cuando el sujeto en cuestión comenzó a tocar mi rodilla con su mano, solo en este momento noté lo enorme de ella y con el calor de los tragos puse mi mano sobre la de el, la diferencia era ridícula y estoy segura por la mirada que lanzamos y compartimos que ambos hicimos los mismos cálculos.
Después de un rato mas el pagó la cuenta y se ofreció a pagar la parte de mis malnacidos amigos que se fueron sin dar cara. Tenía vergüenza así que le pedí disculpas y acepte marcharnos con la promesa de compensarlo.
Habíamos tomado suficiente para que montarnos en la moto resultara peligroso, pero estaba cerca de mi casa y no pensaba con claridad. Manejamos con cuidado y cuando estábamos a punto de entrar a mi calle los tragos tomaron el control de mi y le pedi que siguiera de largo, el extrañado me pregunto si estaba segura pues sabia que siguiendo ese camino había un descapotado enorme. Quizás el pobre sujeto pensó que lo estaba llevando a una trampa, lo supongo por la cara de susto que tenía, pero al final del día se arriesgó.
A regañadientes dejo la moto al final de un sendero y nos encaminamos hacia la parte interior de un matorral enorme, ni, aunque quisiera podrían notarnos y la oscuridad de la noche hacia las cosas aun peores. Mientras caminábamos podía notar la respiración agitada de ese pobre ser y yo no podía evitar sonreír de manera picara y maliciosa. Al llegar donde sabia que nadie nos vería tomé la iniciativa.
- No suelo hacer este tipo de cosas, pero te has portado muy bien y la verdad hace tiempo necesito esto.
El pobre tipo me miraba entre incrédulo y asustado, sin pensarlo dejé mi mano hacia su entrepierna y ahí la sorprendida fui yo, aunque no estaba duro el paquete que cargaba el tipo era enorme. Tomado por la sorpresa el dejo salir un poco de aire y dio un pequeño salto, pero se incorporó. Algún interruptor debió activarse en el causando que su mirada de despistado desapareciera y en medio de la noche un brillo animal desterrada de sus ojos haciéndome sentir un pedazo de carne a punto de ser devorado por un cazador.
El tipo llevo sus enormes manos a mis nalgas que, como han notado en las fotos son enormes, y las tomo como si apenas fuesen mas que almohadas pequeñas. Las apretó con tanta fuerza que deje salir un gemido y me vi sorprendida cuando el metió su lengua en mi boca. Podría sentir el gusto a alcohol, su cálido aliento y los vellos de su barba todo junto, pase mis manos por su cuello y lo bese tan intensamente como pude. Todas mis ganas desbordaron en ese instante comiendo su boca con tal sevicia que se vio superado por el momento.
Los besos iban y venían, el frotaba todo mi cuerpo con sus titánicas manos y en un instante me tomo del cuello y cadera y me hizo girar quedando de espaldas, me inclino y apoyo su enorme cosa entre mis nalgas, la sensación era ridícula, incluso sobre la tela de mi short de jean podía sentir como lo empujaba separando mi carne y amenazando por atravesar todo hasta entrar en mí.
Nunca he sido de las que se dejen dominar, pero disfrute sentirme tomada de esa forma. El tipo comenzó a bajarme todo sin siquiera desabrocharlo, pero lo empuje y le pedi que se quitara la camisa, con cuidado la apoye sobre el suelo y me puse de rodillas, el entendiendo dejo su cinturón abierto y se acercó a mí.
Decir que era enorme era quedarme corta, la puso contra mi cara y aun sin que sus bolas tocaran mi mentón el glande quedaba lejos de mi frente, calculen lo larga que era y ni hablemos del grosor. El malnacido sabía lo que tenía así que comenzó a frotarla por toda mi cara, me pegaba con esa enorme masa de carne y la frotaba en mis labios hasta que en un momento que sinceramente no espere la dejo ir. Ese enorme glande empujaba mi boca al límite, no puedo decirlo con seguridad, pero creo que eran mas o menos unos 26 centímetros.
La saqué de mi boca y comencé a besarla y saborearla, agradecí tanto que estuviese depilado porque tenia un par de huevos morenos enormes, comencé a jugar con ellos y a lamerlos muchísimo, entretanto comencé a frotar su verga cuando el muy desgraciado me pidió que parara, pero yo no quería, así que subí el ritmo y vi salir una cantidad de leche espesa y absurda. Esa cosa drenó como nunca antes había visto durante un largo instante. Sorprendida y risueña tome la ultima gota con mi lengua y la trague mientras lo veía jadear. Por unos instantes estuvimos así hasta que la realidad me dio un duro golpe nunca mejor dicho. Ese enorme vástago en mi mano seguía duro, no había dejado de latir ni un poco.
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