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Tras el umbral de mis temores, errores y fracasos, y la espina cruel del desengaño, llegas a mi vida como un sol, como una brisa en la mañana.
Qué fácil fue rendirme a sus pies, con cuanta quietud, hablamos de tres, sin ser multitud.
Agradezco volverte a disfrutar, que te haya recorrido, desde el cuello hasta el ombligo, y mucho más. Tú boca, tus manos me tocan, borrachos de amor, llenito de ayer
Olor a tabaco y a tu piel.
Te prefiero compartido, antes de dañar mi vida. Nacer de nuevo en ti, llenando para siempre mi existir.






