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Teniendo 37 años, con una compañera de trabajo 13 años menor, nos vimos en el centro de Bogotá, fuimos a tomar un cerveza, las miradas, las manos buscando la piel bajo la ropa nos apoyaron para salir a buscar un lugar, ese lugar fue al frente de la plaza de toros, pasamos al ascensor donde nos besamos y tocamos aun mas, llegamos a la habitación, era un viejo edificio, puerta con llave, el lugar tenía 3 espacios, uno de ellos la sala con dos sillas y un sofá, y dos habitaciones con camas dobles, empezamos en la sala porque las ganas casi no pasan de la puerta de entrada, al ser nuestra primera vez nos besamos y tocamos todo, mis manos temblaban al tratar de revelar su hermosa y suave piel de la ropa citadina que la cubría, pasaron unos minutos entre movimientos apurados, algo torpes, caricias, besos, para quedar finalmente desnudos, increíble y glorioso momento en el que me detuve por un segundo y la contemplé, hermosa, brillante, suave, fría y caliente a la vez, no lo dude y me acerqué a sus senos, algunos besos, leves mordiscos, pero en ese momento tuve un objetivo al que quería llegar, despacio descendí al paraíso entre sus piernas donde mi paladar se lleno de su aroma, me inundé con su humedad, y si, le hice sexo oral, en el sofá, ella se sorprendió por que no esperaba que al ser la primera vez fuera a hacerlo, la levante, nos pusimos de pie, le di la vuelta y de espaldas a mi besé su espalda y nuca, cuello, agarré sus tetas, y metí mi verga dura entre sus nalgas,, sentí como se movía y con una de mis manos abrí sus nalgas hasta sentir como mi glande rozaba su vagina que estaba ya húmeda con la mezcla de sus fluidos y mi saliva, lentamente empecé a acercarme, a frotar, sin dejar de besar y tocar sus senos, sus pezones cada vez mas duros, así seguimos hasta que sentí como llegué al lugar correcto, encajamos, sentí mi pene entrar, ambos gemimos al tiempo en ese justo instante, sentí su interior realmente caliente, palpitante, siento como se acomoda, gira un poco su cadera y ahora si que nos acoplamos a la perfección, nos movemos juntos, siento como ella marca su ritmo, con el que la respiración de los dos aumenta, me uno a su movimiento, a su compás, es un vaivén, en el que su espalda de arquea hacia mí, gira su cabeza, nuestras miradas se encuentran, veo como pasa la lengua por sus labios, me invita, acepto unir mi lengua con la suya, siento como con ese movimiento acompasado de nuestras caderas las lenguas se encuentran entre saliva que sale y resbala por mi mentón, por su cuello. Después de un par de minutos, en los que todo se hace más caliente, en el que los vidrios del lugar se empiezan a empañar, veo como pasa su lengua, llena de saliva, por una de sus manos para llevarla a su vagina, mi pene siente como llegan sus dedos que lo aprietan suavemente, esos mismos dedos que encuentran a su clítoris, es así como siento que tiembla, se estremece, su cadera me empuja, mi pene entra un poco más, vuelven a chocarse nuestras lenguas, la respiración es más honda, la penetración más profunda, el ritmo se acelera hasta que su cuerpo se detiene con una bocanada de aire, un estremecedor y sordo quejido, toda su piel tiembla, veo mi sudor deslizarse por su espalda hasta meterse entre sus nalgas, vuelve a moverse, una, dos, tres veces, fuertes, profundas, hasta exhalarlo todo... así comienza esa joven noche, que aún no había terminado...






