Guía Cereza
Publicado hace 6 horas Categoría: Sexo con maduras 20 Vistas
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Rodeando mis 18 años programaron una de las clásicas de la época, fiesta de casa, en el apartamento de unas vecinas, un par de hermanas que gustaban de hacer planes, visitas, bailar, cantar, pero que para mi siempre fueron eso, amigas. Esa noche de sábado llegamos los de siempre, los amigos del barrio y algunos familiares de las dueñas de casa... y ahí cuando llegamos nos recibió una mujer de 35 años, la edad la pude confirmar más tarde, muy alta, delgada, ropa ajustada, pelo rubio natural, ojos verdes, con una amplia y cautivadora sonrisa. Pasaron algunas canciones en las que muchos de mis amigos, mayores a mi, la sacaban a bailar con insistencia tratando de hablar y bailar apretado, muy amable y sonriente a todos los descartó, después de unas rondas de música, se me acercó y me sacó a bailar, desde ese entonces ya estaba por mi estatura final de 187 cm, cuando me levanté a bailar con ella mencionó que era muy alto y que eso le gustaba, podría decir que me sentí halagado y valiente, pero no, sentí como me ruboricé de inmediato y solo sonreí tímidamente sin decir nada, recuerdo muy bien el mirarla con incredulidad, no podía creer que una mujer tan hermosa, tan mujer, tan mujer, se fijara en un chico tan joven como yo, sobretodo después de haber rechazado a todos los demás que en ese momento consideraba mucho mejor partido de lo que yo podría ser... ese baile con prolongo a muchas, no se cuantas, pero muchas canciones, ella no dejaba de decirme cosas, que bailaba muy bien, que tenía una linda sonrisa, que ojos expresivos...

Mucho baile, algunos tragos para soltar mi timidez.

Más baile, apretado.

Ahora mis amigos me miran con envidia y sonrisas.

Bailamos más, ahora es más cerca, ella realmente se mueve de formas que no había sentido.

Hace calor, sudo con el baile.

Su olor, me atrapó, sus miradas coquetas me hacen temblar, el mover de su cadera se choca contra la mía.

Se acerca, me agacho un poco para que ahora sea un encuentro entre nuestras mejillas.

...como toda fiesta de casa, apagan la la luz, la música se hace lenta, resuena la fricción.

Suavemente me dice, muy cerca, "siento como se te puso dura", un escalofrío me recorre

...y de nuevo me habla "¿puedo probar?"

un segundo en mi mente, como una eternidad, retiro mi mejilla, rozando su cara, hasta encontrar su boca con la mía.

Me besa con tal intensidad que su lengua se enrosca con la mía, esos besos que te hacen agua la boca...

y se repiten, cada vez más intensos, cada vez más mojados... tan intensos que sentí que me podría hacer llegar solo con sus besos

....

para el baile, me lleva a un rincón, me pide que la espere,

la veo ir a hablar con su sobrina, mi amiga, las dos sonríen y me miran,

ella vuelve y sin decir nada me lleva de la mano al interior del apartamento, a la habitación de su complice sobrina.

Tiemblo, ella va adelante y vuelvo a mirarla, su delgado y esbelto cuerpo, con cada paso se marcan sus redondas nalgas,

me sudan las manos, ya llegamos a la habitación, paso, y la puerta se cierra,

solo me dice, tranquilo,

me besa, nos besamos

su mano llega directo sobre mi pantalón, aprieta con fuerza,

con esa misma intensidad, abre mi pantalón, lo baja, me empuja sobre la cama, caigo sentado, y sin mediar, me mira, me mira con calma, me mira y no me deja de mirar mientras toma mi pene con sus manos, lo lame, da suaves besos, sus verdes ojos brillan, se lo mete en la boca,

tiemblo como nunca he temblado en la vida, siento la fuerza de sus labios al succionar, siento su lengua dar vueltas, entrecierro los ojos, la habitación se ilumina, siento el sonido de la música y el sonido húmedo de su chupar, lamer, succionar....

estoy en trance,

siento sus manos que agarran mis nalgas,

ahora es solo su boca que se enfrenta ante mi erección,

ya no veo sus ojos, su mi pene desaparece por completo entre su boca,

me vuelve a mirar y sus ojos verdes, más brillantes, por las lagrimas que los llenan y el tono rojizo que los acompaña

baja la velocidad,

chupa, lame, retuerce con sus labios,

de detiene...

la veo levantarse, menea el cuerpo para sacar su ajustado pantalón,

va afuera con ropa interior, la recuerdo azul con encajes,

ahora en un parpadeo su blusa ya no está, ni rastros de su sostén,

se acerca, me besa con la misma intensidad,

siento el sabor de mi pene en su boca,

de un corto paso. se sube en la cama, dobla sus piernas,

con sus pies plantados desciende lentamente,

veo su vagina pasar frente a mi, una pequeña cresta de pelos rubios la decora,

desciende aun más,

una de sus manos toma mi erección, frota de arriba a abajo,

se acerca, se encuentran, se conocen,

se penetra...

no hay resistencia,

no se siente fricción,

hay calor, mucho calor,

humedad, casi vapor,

baja del todo,

reposa su cuerpo sobre el mío,

vuelve a subir,

vuelve el temblor, el brillo en la habitación,

la musica ahora viene y va,

muerdo mis labios,

escucho su respiración, gime, suave y profundo,

se repite, reanuda, sube, entra, baja, calor, humedad,

veo mi erección brillar con sus fluidos,

me abraza, la abrazo, no hay descanso, no hay cansancio,

me empuja, mi espalda cae, sus rodillas reemplazan a sus pies,

sus manos reposan sobre mi pecho,

ahora estoy totalmente adentro,

con fuerza, resisto, respiro, maldigo, respiro, imploro por continuar,

aparece la fricción, el roce, me moja, empapa mi abdomen

no hay porque parar,

su cabeza gira, gime, resiste, suplica, se muerde los labios,

empuja, frota, roza,

tiembla con un ahogado aullido,

sus dedos se incrustan en mi pecho,

tiembla, vuelve a rugir,

me mira, no me saca, no para,

y su mirada, su aroma, su expresión, me desborda

ahora todo para mi se ilumina, mis manos ajustan su cadera frente a mi,

tiemblo, ahogo mis gemidos, me retuerzo, me esfuerzo,

pasan como mil vidas, cientos de épocas, el aire se hace espeso,

deja caer su torso sobre mi,

su espalda está mojada, mi frente suda,

nuevamente mejilla contra mejilla,

un beso, suave, profundo,

respiramos en un mismo compás

la música nos vuelve a tocar,

la habitación para de brillar,

se levanta, despacio,

su mano recibe algo de lo que sale de su interior,

lo lleva frente a su cara, siente el aroma,

lo pasa por su lengua y viene directo a mi boca,

beso suave, empapado, profundo, fluidos, olores,

todo combina a la perfección,

sonreímos, respiramos profundo...

"¿salimos?", me pregunta, "no quiero", le respondo, "pero creo que no nos podemos quedar acá",

lentamente volvemos a cubrirnos con la ropa,

más besos, muchas risas,

...salimos de la mano, con descaro y desparpajo,

más baile, más besos,

hasta que el sol repuntó,

y nos despedimos, para nunca más volvernos a encontrar.

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