Guía Cereza
Publicado hace 6 horas Categoría: Hetero: Infidelidad 4 Vistas
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Me escribió él primero. Un mensaje corto desde un perfil sin foto: "Somos pareja joven, estudiante de ingeniería, queremos probar algo nuevo". Quedamos en mi apartamento un viernes por la noche.

Llegaron puntuales. Daniela y Sebastián, veintidós años, ella con jeans ajustados, tenis blancos y una blusita de tirantes que dejaba ver un ombligo perforado. Piel canela, el cabello recogido en una cola alta y esas mejillas sonrojadas que delatan a una chica de la San Fernando que nunca había hecho esto. Sebastián cargaba una mochila con cervezas, nervioso, evitando mirarme directamente. "Ella quiere aprender", me dijo en voz baja mientras Daniela se sentaba en el sofá mordiéndose el labio.

Los hice sentir cómodos, les serví algo, hablamos de la universidad, de lo aburrido que podía ser el mismo novio de siempre. Daniela reía con timidez, pero sus ojos me recorrían descaradamente. Cuando me acerqué a ella y le rocé el cuello con los dedos, Sebastián se puso tenso, pero no dijo nada. La incliné sobre el sofá, justo frente a él, y le bajé los jeans con calma. Daniela temblaba al sentir mi lengua en la parte baja de su espalda. Sebastián, desde la silla del rincón, se aflojó el pantalón sin que nadie se lo pidiera.

Míralo le ordené a ella mientras la penetraba lentamente. Dile que esto era lo que querías.

Sí, esto, esto...gimoteó ella con los ojos fijos en su novio, que ya no sabía dónde meterse de la excitación.

Daniela se corrió abrazada a un cojín, gritando un "gracias" que iba dirigido a los dos. Sebastián, al final, nos aplaudió con manos sudorosas y besó a su novia con una ternura que contrastaba con el morbo de la escena.

Si eres pareja joven en Cali y quieren estrenar esta fantasía, hablemos.

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