Guía Cereza
Publicado hace 6 horas Categoría: Transexuales 14 Vistas
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Un día caminando por la noche en el centro de mi ciudad, llegué a una calle donde habían muchas trans ofreciéndose por unas monedas, siempre me atrajeron las trans activas, me encantan verlas desnudas y caminando completamente erectas hacia mi, es lo mejor. Nada más sexy que una trans con su pene erecto.

Cuando llegué a esta calle, había una chica que me preguntó si quería salir, yo le dije que no, no me gustaba pagar por mi placer, pero si fueran otras circunstancias, la agarraría y le sacaría todos los jugos a punta de chupadas. Parece que esa descripción le gustó porque me dijo "ven", mirando hacia los lados, cuando me acerqué me dijo, "vamos". ¿A dónde? - pregunto- ella mira hacia una esquina oscura semi cubierta por un muro corto a dos metros y me mira a los ojos, ella empieza a caminar, yo la quedo mirando y ella se coloca en la oscuridad, aún la puedo ver y me dice "a ver" y se levanta la falda, se mueve la ropa interior hacia un costado y veo su miembro, "veamos si es cierto".

Aún estaba flácido y era largo, ahora yo miro hacia los lados y me acerco, mirándola a los ojos y poniéndome a 5 cm de su boca, pensando que quería besarme pero no, pone su mano sobre mi cabeza, me empuja hacia abajo y cuando estoy a la altura de su pene, empuja mi cabeza hacia adelante, yo me hago el que no quiero, así que su pene flácido choca contra mi cara, como un beso forzado. Pero eso era lo que quería, sentir esa piel en mi rostro, sentir ese olor característico, sentir sus pelos a la altura de mi frente y básicamente hacerle un masaje con mi cara, ella entendió esto y siguió frotando su verga con mi rostro, sentía cómo iba poniéndose dura mientras se enfocaba más en pasarlo por mis labios, cuando estaba parada literalmente la clavo en mi boca, me decía "chúpamela" mientras me empujaba la cara hacia ella.

En ese momento me alejé un poco, como un metro, ella se confundió y me preguntó "¿no quieres?", "quiero verte primero" le dije, estaba completamente erecta a un metro de mi cara y, como les dije, esa es mi imagen favorita, su erección era tal que vibraba un poco, su pene era grande y relativamente grueso, sentía como yo salivaba mientras tomaba una foto mental. Después de contemplarla un momento, la mire a los ojos y me acerqué de nuevo, sin dejar de mirarla abrí mi boca, saqué la legua y empecé a saborearla, lamía sus bolas, su tronco y la parte donde empieza el pene, lamía como si fuera un niño con un helado delicioso, ella no aguantaba más, empujaba mi cabeza hacia ella y a la fuerza introdujo su pene completo a mi boca. Entró todo, no quedo nada afuera, sentía su glande en mi garganta y me hizo quedarme así por varios segundos. Creía que me iba a faltar el aire pero yo estaba en el cielo, no me movía hasta que ella misma me retiró la cabeza y gemía de placer: "qué rico, ahora sigue tú".

Y así fue, empecé a chuparla casi con desesperación, pero me dijo que me calme un poco porque se iba a venir rápido, no quería eso, quería tener ese pene de mujer erecto por todo el tiempo posible, bajé a velocidad y empecé a alternar entre chupadas y lamidas, nunca dejé de mirarla a los ojos, su pene parecía estar hecho de piedra, me dijo que la chupaba riquísimo y empezó a mover sus caderas como si follara mi boca. "Quiero violarte" me dijo, yo sentía mi ano completamente dilatado pero estábamos en la calle, sin dejar de chupárselo le dije "¿aquí?", "donde sea" -me dijo-. Pensé que íbamos a hacer mucho escándalo y sin decirle nada aumenté la velocidad y profundidad de la chupada, puse mis dos manos en sus caderas y las movía más fuerte, desde atrás hacia adelante, como diciéndole "fóllame más la cara", ella entendió y empezó a moverse muy rápido mientras tenía las dos manos en mi nuca.

Cuando empezó a gemir de menos a más sabía que iba a terminar, después de unos segundos dio un gemido muy grande y se quedo quieta, doblando su cuerpo hacia adelante sobre mi cabeza que sentía todo su peso, no me importaba, yo estaba concentrado en sentir cómo salía su leche a borbotones, la sentía en mi lengua y garganta, ella seguía gimiendo y temblando, después de unos segundos se para derecho y yo, que seguía con su pene ya no tan duro dentro de mi boca le pregunto "¿te gustó?" ella, respirando agitada solo asintió con los ojos abiertos como platos.

Yo no me había venido y seguía muy excitado, por eso limpié su pene de comienzo a fin con mi lengua, pero ella estaba muy sensible, se alejó riéndose. Le dije que me iba a venir en casa repasando esta escena una y otra vez en mi cabeza, intercambiamos teléfonos, un beso muy apasionado y me fui caminando aún saboreando su sabor a pene y leche, oliéndome la mano con la que lo había agarrado y sonriendo. A lo lejos vi que ella volvió a su esquina a hablar con sus amigas. ¿Qué les habrá contado? ¿Habrán visto mal que dio un servicio gratis? Poco después que me junté con ella de nuevo, pero ya en su departamento, me contó lo que pasó después, pero esa es otra historia...

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