Relato de comunidad Hetero: Generalschedule 4 min de lectura calendar_today Julio de 2026

Mis experiencias con otros hombres- La casa de Felipe-

Tras un agotador turno de trabajo, una visita a la casa de Felipe. Cuento mis experiencias culiando con otros hombres.

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Contenido adulto. Este relato fue escrito por un miembro de la comunidad. Léelo solo si tienes 18+ y mente abierta.

El turno me había dejado hecha polvo. Sentía el uniforme pegado al cuerpo, el sudor en la espalda, y lo único que deseaba era llegar a casa.

En ese momento me llamó Felipe. Me dijo que pasara por su casa después de terminar el turno.

Accedí porque entendí que sería una forma de relajarme con alguien después de un turno tan cansado. Además, mi nueva pareja no estaría disponible hasta más tarde debido a su trabajo.

Mi relación con Felipe era complicada, llena de altos y bajos. Nunca hubo nada formal entre nosotros; era una relación basada únicamente en el sexo. Ya había estado con él varias veces y siempre lo había disfrutado, pero nuestra relación comenzó a deteriorarse desde el momento en que supo que yo tenía una nueva pareja.

Cuando llegué a su casa, toqué la puerta y él mismo me abrió.

Nada más cruzar la entrada sentí que algo era diferente. Las otras veces que había ido a su casa siempre había ruido. Felipe vivía con toda su familia y era normal escuchar conversaciones, el televisor o gente caminando de un lado a otro.

Pero ese día el silencio era absoluto.

En ese instante comprendí lo que estaba pasando.

—Estamos solos.

Un escalofrío me recorrió de arriba abajo.

Felipe, con esa sonrisa y esa amabilidad que siempre lo habían caracterizado, me hizo un gesto para que entrara.

Ya dentro de la casa me confirmó:

—Estamos solos. Relájate, no te preocupes. Espérame aquí mientras voy a la cocina.

Yo le respondí que prefería acompañarlo y que allí podíamos seguir conversando.

Después de un rato en la cocina, entre risas y una charla bastante agradable, no sé si fue el cansancio, el ambiente o el deseo, pero terminé diciendo una frase que cambiaría por completo el rumbo de ese día.

—Vamos a tu habitación.

Felipe me respondió:

—No.

Quiero hacer algo diferente.

Y me empujó contra la cocina. Nos besamos con una urgencia salvaje. Nuestras lenguas se enredaban mientras nos mordíamos los labios y nos besábamos sin pausa. Sentía la excitación de Felipe contra mi cuerpo. Subió las manos por debajo de mi blusa, encontrando mis pezones ya endurecidos bajo el brasier. Los acarició con firmeza y no pude evitar dejar escapar un gemido.

Felipe me arrancó la blusa del uniforme, dejando mis senos al descubierto. Yo le desabroché los botones de la camisa.

De pie en la cocina, desnudos de cintura para arriba, podía sentir el calor de su cuerpo contra el mío, mientras una de sus manos recorría mi cintura y descendía lentamente hasta encontrarme completamente excitada.

Después fuimos a la sala. Me empujó sobre el sofá y quedé boca arriba con las piernas abiertas. Me bajó el pantalón del uniforme de un tirón y luego apartó las bragas hacia un lado.

Se colocó entre mis piernas y me penetró de golpe. Grité al sentirlo entrar profundamente. Sus caderas comenzaron a moverse con fuerza y rapidez, marcando un ritmo cada vez más intenso.

Más tarde subimos al segundo piso. En el estudio volvió a hacerme suya mientras me sujetaba con fuerza por las caderas.

Después fuimos al cuarto de su hermano. Me lanzó sobre la cama y seguimos cambiando de posición una y otra vez. Él no dejaba de moverse mientras yo seguía el ritmo de sus embestidas.

Luego pasamos a su habitación. Me colocó de espaldas al borde de la cama y continuamos allí durante varios minutos.

Finalmente se detuvo.

Me miró y preguntó:

—¿Dónde te gustó más?

Lo pensé un instante antes de responder.

—En el estudio.

Sonrió de inmediato.

Me tomó de la mano y prácticamente me llevó corriendo hasta allí.

—Voy a venirme —le dije.

Al escucharme, aceleró el ritmo hasta el final. Aquella última vez fue todavía más intensa que las anteriores, me penetraba con una fuerza brutal sentia dentro de mi cada una sus embestidas.

Cuando todo terminó, permanecimos unos segundos en silencio, intentando recuperar el aliento.

Después me vestí, recogiendo una por una las prendas que Felipe me había ido quitando y que habían quedado repartidas por los distintos lugares de la casa.

Fue entonces cuando miré mi celular, que había dejado olvidado en la cocina. Tenía varias llamadas perdidas de mi nueva pareja.

Solo atiné a decirle que el turno se había alargado y que no había podido contestarle. Él me preguntó si podíamos vernos para comer algo y conversar un rato.

Así fue.

Salí de la casa de Felipe y me encontré con él.

Fue uno de esos días en los que coincidieron con tener sexo con Felipe y mi nueva pareja. Aquella experiencia no sería la única vez que se repetiría de tener a dos hombres dentro de mi el mismo dia.

— marce-jose

15 de julio de 2026

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