Las reuniones de los fines de semana se habían convertido en una tradición para nosotros. Eran noches llenas de confianza, buena música, largas conversaciones y momentos que siempre dejaban algo para recordar. Sin embargo, una de esas reuniones terminó siendo muy distinta a lo que habíamos planeado.
Días antes habíamos acordado recibir en nuestra casa a nuestros amigos Roberto y Tania. Todo estaba listo y Andrea y yo esperábamos con entusiasmo su llegada. Ella incluso había elegido con especial cuidado la ropa que usaría esa noche: una falda muy corta, una blusa con un discreto escote y un conjunto de lencería que la hacía sentirse especialmente atractiva.
Se veía segura de sí misma y disfrutaba prepararse para la ocasión.
Pero, unas horas antes de la reunión, recibí un mensaje de Roberto. Me explicó que él y Tania habían tenido una fuerte discusión y que ella había decidido no acompañarlo. Según me contó, se había marchado a una fiesta con su familia y no tenía intención de salir esa noche con nosotros.
Le respondí que, si aún le apetecía reunirse, las puertas de nuestra casa seguían abiertas. Después de todo, ya habíamos reservado la noche para convivir con ellos. Roberto aceptó la invitación sin pensarlo demasiado.
Cuando le conté a Andrea lo sucedido, ambos entendimos que los planes originales tendrían que esperar.
Aun así, decidimos no cancelar la reunión y aprovechar la noche para convivir con un buen amigo.
Roberto llegó poco después. Desde el primer momento el ambiente fue relajado. Pusimos música, servimos tequila y whisky, y comenzamos a platicar de todo un poco.
Entre risas recordamos experiencias compartidas, comentamos algunas anécdotas y hablamos de los encuentros que quizá podríamos organizar en el futuro.
Con el paso de las horas, la conversación se volvió más íntima y la confianza entre los tres hizo que la velada transcurriera de manera muy natural. Andrea se unió a nosotros con una copa de tequila y siguió participando en la charla. Se respiraba un ambiente de complicidad, donde cada comentario provocaba nuevas risas y miradas que decían más que las propias palabras.
En un momento, Andrea se levantó para preparar una bebida en la cocina, aunque admitió entre risas que no le estaba saliendo como esperaba. Roberto se ofreció a ayudarla y ambos desaparecieron por unos instantes.
Desde donde me encontraba podía escucharlos reír mientras intentaban preparar la bebida.
La conversación continuó entre bromas y, poco a poco, el ambiente entre ellos se volvió más cercano. Había una evidente química que ninguno de los dos parecía esforzarse por ocultar.
Al notar esa conexión, les dije en tono relajado que fueran a la habitación si querían seguir conversando con mayor tranquilidad. Ambos sonrieron, intercambiaron una mirada cómplice y caminaron juntos por el pasillo.
Me quedé unos minutos en la sala, disfrutando de la música y terminando mi copa. Pensé en lo curioso que resultaba que una noche que parecía destinada a cancelarse hubiera tomado un rumbo completamente inesperado.
Movido por la curiosidad, decidí reunirme con ellos unos minutos después. Al abrir la puerta de la habitación, comprendí que aquella velada ya no se parecía en nada a la que habíamos imaginado cuando comenzó. La complicidad que había surgido entre nosotros había transformado la noche en una experiencia que ninguno de los tres olvidaría fácilmente.
Cuando entro a la habitacion Andrea esta recostada en la cama con la verga de Roberto en la boca era la primera vez que la veia con otro hombre, se quiso levantar cuando me vio entrar pero le dije que se relajara y continuara, no lo penso dos veces y se la siguio mamando me uni a ellos y la empece a masturbar, la empece besar desde los pechos hasta llegar a su Vagina y se la empiezo a mamar se retorcia como nunca antes le habia visto, despues Roberto y yo cambiamos lugares y se la empezo a coger veia como disfrutaba Andrea como le entraba y pedia aun mas que no parara, mientras me la seguia mamando y volteaba a verme para que yo viera como lo disfrutaba.
Ese trio fue muy especial ya que ella anteriormente me habia dicho que intercambios si queria pero no trios ya que solo le gustaba estar con una sola persona.
Fue nuestro primer trio y lo disfrutamos como nunca fueron varias horas las cuales disfrutamos y terminamos recostados los 3 en la cama haciendo lo que mas nos gusta, vivir nuestra sexualidad y saberla llevar hasta donde queremos, que el ser mente abierta y ser complices como matrimonio lo disfrutamos aun mas si escondernos nada.
Despues le toco a Tania, se las platico en otra ocacion.








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