Lucas me agarró del pelo con fuerza y me levantó la cara.
—Mirá lo que hiciste, Lore. Nos pagaron estos enfermos para que vengan a romperte. Y todavía no terminamos.
Uno de los desconocidos, un tipo grande con la polla gruesa y venosa, se acercó y me dio una bofetada suave en la cara con su verga pesada.
—Abre, puta secuestrada.Me dijeron que eras muy perrita
- a ver que tanto - le conteste y le escupi en la cara. Pensé que se iba a excitar, pero creo que no le gusto-
- Es que esta de grosera la malparida esta
- y que vas a hacer_? Yo bien metida en el papel
- Oigan - les dice mirándolos - es que es bien maleducadita. Toca es ajuiciarla a punta de vergha
- PUes - dice Lucas - suerte con eso por que esta mk le encanta la vergha.
- Venga a ver como se porta despues de esto. Abra la jeta malparida
Me metió todo de golpe otra vez. Esta vez no tuvo piedad. Me folló la garganta como si fuera un agujero de mierda, golpeándome las amígdalas con cada embestida brutal. Mis arcadas eran fuertes, ruidosas, y la baba me salía a chorros por la nariz y la boca. Cada vez que intentaba respirar me la hundía más profundo, cortándome el aire hasta que veía puntitos negros. Estaba empezando a sentir arcadas, pero no queria vomitar, eso duele mucho.
Mientras tanto, otro se puso detrás de mí. Me abrió las nalgas y escupió directo en mi culo antes de meterme dos dedos gruesos.
—Este orto también es nuestro ahora —gruñó.
Sentí cómo alineaba su polla y empujaba. El ardor fue inmediato. Me abrió el culo sin piedad, centímetro a centímetro, mientras el de adelante seguía destruyéndome la garganta. Estaba completamente empalada por los dos extremos, balanceándome como un trapo entre ellos.
Los otros miraban y se pajaban, esperando su turno. Uno grababa con el celular, enfocando mi cara destruida, los ojos rojos y llenos de lágrimas, la baba y el semen chorreando. Me mostró a modo selfie, mis ojitos hinchados que parecia que esa vergha fuera a sacar desde adentro, abriendose paso sin respeto, sentía que me la estaba metiendo demasiado lejos, que no pod´+ia respirar.
En resumen, lo disfrutaba como no tenía idea
—Diga “gracias por secuestrarme” —ordenó Lucas, sacándome la polla de la boca un segundo.
Apenas pude balbucear entre tos y arcadas:
—G-gracias… por secuestrarme…
Se rieron como animales.
Me cambiaron de posición. Me tiraron boca arriba sobre el capó de la camioneta, con las piernas abiertas y colgando. Uno me agarró las esposas por detrás y las usó como manija para arquearme mientras me cogía el coño con fuerza. Cada embestida hacía que mis tetas rebotaran. Otro se subió al capó y me volvió a llenar la boca.
Estaba siendo usada como un juguete colectivo. Polla en la boca, polla en el coño, manos apretándome las tetas, dedos en el culo. Uno me pellizcaba los pezones con saña mientras me llamaba “puta barata”, “secuestrada de mierda”, “esclava de verghas ”.
El que me estaba cogiendo la chochita aceleró y se corrió adentro con un gruñido animal, llenándome hasta que sentí cómo me chorreaba por los muslos. Apenas se salió, otro ocupó su lugar, follándome el coño lleno de semen.
—Vamos a llenarte como una puta —dijo Lucas—. Y después te vamos a dejar tirada aquí hasta mañana, esposada y con el cuerpo cubierto de leche.
Sentí otro orgasmo traicionero subiendo por mi cuerpo. Estaba humillada, rota, usada… y sin embargo mi clítoris palpitaba como loco. Cuando el siguiente se corrió dentro de mí, exploté. Me corrí tan fuerte que me temblaron las piernas y solté un gemido ahogado alrededor de la polla que me follaba la garganta.
Se rieron más fuerte.
—Mirá, a la puta le encanta que la secuestren de verdad.
Me dieron vuelta otra vez. Ahora me tenían en cuatro patas en la tierra. Me cogieron el culo uno tras otro, estirándome hasta el límite. Cada vez que uno se corría adentro, el siguiente entraba más fácil en el desastre resbaladizo.
Perdí la cuenta de cuántas veces me llenaron. La cara, el pelo, las tetas, el coño estaban muy sucios,
Jaaa pero mi culo, y el culo… todo cubierto. Estaba hecha un desastre babeante y tembloroso cuando Lucas se agachó frente a mí por última vez.
—Esto recién empieza, LOre. Mañana te llevamos a otro lado. Y van a venir más.
Me metió la polla hasta el fondo de la garganta y se corrió directamente en mi estómago mientras yo lo miraba con los ojos vidriosos. >Todo bien que tampoco la dejo morir. Pero como la esta pasando.
Ni respirar podía, me adían las nalgas, el coño lo sentía devastado, la boca la sentía sin amigdalas. Si tenía cuerdas vocales, se las tiraron estos malparidos con el sin respeto. Y ojalá hubiera terminado ahi. Tengo seis partes mas...








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login EntrarA ver las de más partes, una lástima no haber estado allá y ser parte de ese combo