Bienvenidos a mi primer confesión. No habia publicado porque aun me debatía si empezar por aqui. Al fin me he decidido, sera breve. Solo porque guardo el recuerdo como algo lindo en lo que en todo momento estuve de acuerdo.
Todo comenzó a temprana edad. Siempre fui inquieto y precoz. Y hablo así porque entonces no sabia de la chica que vivia en mi. Recuerdo haberme sexualizado muy rápidamente y todo gracias a las revistas porno que encontré en su cuarto de mi tío. Al principio veia a las mujeres, y pronto me atraeria el cuerpo de los chicos. En especial el pene. La imagen que solia ver demasiado es donde una de ellas estaba haciendo un oral al hombre. Y me causaba curiosidad y morbo. Fue en esos dias cuando apareció Armando. Primo de mi primo. El era 6 años mayor que yo. Y un día de visita en casa decidió pedir permiso para ir a jugar conmigo. A mi no me pareció mal ya que era hijo único y solia estar solo.
Sin liarme demasiado. Llego la primera visita. El era alto, o al menos asi lo recuerdo, blanco, y lampiño (eso lo descubriria pronto. Las primeras sesión de juego fue x. Supongo estaba tanteando el terreno. Pero no tardaría mucho en llegar con un juego que cambiaría todo.
Él lo llamaba "El policia y el contrabandista". Las reglas fueron simples. Esconder un juguete pequeño entre mi ropa y el sería el policía quien me revisaría. El tema fue que sentir las primeras veces que me tocaba fue una sensación que me emocionó, me gustó y excitó. El juego evolucionó rápido. Hasta que el policía me exigía quitarme la ropa. Y así desnudo me revisaba, recuerdo que más que revision, en todo momento fueron caricias. Siempre todo con cuidado claro. Si no nos podrían pillar.
Mientras estos encuentros ocurrian (demasiado rápido ya que empezó a ir diario) yo empezaba a imaginar mil cosas. Y lo que más era mirar su miembro en persona, pero no sabia como pedirlo.
El día habia llegado, esta vez, yo seria el policia. Como de rutina, busque entre su ropa (la cual era muy ligera, llevaba short y playera olgada). No sin abusar de mi autoridad al buscar en su entrepierna. Habia algo. Duro y grande. Entonces la calentura me llenó. Solo dije "¿Qué es eso?" Y el respondió. "Es mio, pero si duda puede revisarlo".
Entonces tome una iniciativa. Cansado de tanto protocolo fui directo. Ya que soy muy ansioso.
- Armando, sientate... quiero hablar. - Dije
- ¿Qué pasa? ¿Todo bien? - Se notaba nervioso
- Si, pero no me creas tonto, se que hacemos y que si alguien lo sabe tendriamos problemas porque esta mal. Por eso debemos ser rápidos y cuidadosos... ya no quiero jugar. Quiero que me digas que quieres. Porque yo imagino algunas cosas. Así que mejor dime que quieres y enseñame otro juego...
- Yo vengo a jugar. Y es divertido... no se que imagines - Aun me trataba como tonto.
- No te hagas, me desvistes y me tocas... ¿Te gusta?, yo siento rico y sé que lo que toque es tu pene y quiero verlo...
- ¿Estas de acuerdo? Estas cosas ya las hacen adultos y se llama hacer el amor...
- Entiendo... entonces enseñame...
Entonces se puso de pie, bajó su short a los tobillos junto a su boxer y ahi estaba yo. De frente al gran miembro de Armando. Sin un vello porque se rasuraba. Y se quedo mirandome con incertidumbre mientras mi corazón aceleraba a mil por hora. Entonces dijo lo que estaba esperando...
- Puedes tocarlo. Ven dame tu mano, te enseñare...







Comentarios
0 comentarios
Inicia sesión para dejar un comentario.
login Entrar