. Yo estaba ahí como invitada, como algo extra que ellos habían decidido incluir esa noche.
Lo veniamos charlando hacia un tiempo. Tenía intención de crecer y proceder cada vez mejor.
Desde el principio les dejé claro lo que quería.
No pedí que me cogieran.
No pedí ser el centro. Les dije exactamente lo que me excitaba: quería lamerles los culos y chuparles las huevas mientras ellos follaban. Quería ser una herramienta de morbo para los dos. Algo útil, sucio, secundario. Ellos se miraron, se rieron un poco y aceptaron. Queria sentirme un objeto de deseo, una cosa que se usa para el deseo y se deshecha una vez terminamos.
Empezamos en el sofá. Se besaron primero, profundo, como si yo no estuviera. Después me hicieron arrodillarme entre los dos. Me pusieron a chuparles las vergas por turnos mientras se tocaban entre ellos. Estaban besandose y tocandose mientras les chupaba la vergha,. Ambos completamente desnudos y yo completamente vestida. Faldit6a y escote, tampoco es que tuviera más.
No me trataron con delicadeza. Me agarraban del pelo, me movían la cabeza de un lado a otro, me hacían abrir la boca más. Cada vez que uno se la sacaba de mi boca, el otro se la metía. Yo solo abría y recibía. ya me dolia la boca y tuve que tocarme porque las ganas me ganaban.
En un momento los dos se pusieron de rodillas frente a mí y me obligaron a chuparles las huevas al mismo tiempo. Las tenía pesadas, calientes. Me las metía a la boca mientras ellos se besaban arriba. El olor, el calor, el sonido de sus lenguas… me tenía empapada y ni siquiera me habían tocado todavía.
Después me hicieron girar.
Uno se arrodilló y me empujó la cara contra el culo del otro. “Lámelo”, me dijeron. Y lo hice. Pasé la lengua lento, desde abajo hasta arriba, sintiendo cómo se contraía. Escupí sobre el ano y volví a lamer. El otro me sujetaba la cabeza con fuerza, empujándome más contra el culo de su pareja. Yo solo abría la boca y dejaba que me usaran.
Esa fue la dinámica de toda la noche: ellos follándose, tocándose, besándose… y yo como un accesorio caliente que estaba ahí para chupar, lamer, escupir y obedecer.
Todavía no me habían metido nada.
Todavía no me habían usado del todo.
Pero la noche apenas empezaba.








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