AÚN RESPIRO TU AUSENCIA
No preguntes, poeta, cómo consigo contener este amor...
La verdad es que no lo contengo.
Lo escondo entre mis sonrisas para que nadie descubra que por dentro también se desmorona mi universo cuando tu voz se aleja.
Dices que mi ausencia perfuma tu soledad.
No imaginas cuánto pesa la tuya sobre mis días.
Hay mañanas en que el sol atraviesa mi ventana y, aun así, todo permanece en penumbras porque tus palabras no llegan a despertar mi alma. Es entonces cuando comprendo que no es la distancia la que duele... es el vacío que deja tu silencio.
También te busco.
En el murmullo del viento que pronuncia tu nombre sin saberlo, en las estrellas que parecen escribir tus versos sobre el cielo y en cada latido que insiste en recordarme que mi corazón aprendió a respirar con el ritmo del tuyo.
He querido convencerme de que el tiempo aliviaría esta nostalgia.
Pero el tiempo, caprichoso y cruel, solo ha logrado enseñarme a extrañarte con más profundidad.
Porque cuanto más pasan los días, más vivo habitas en mi alma.
No eres un recuerdo.
Eres la presencia invisible que acompaña cada uno de mis pasos.
El suspiro que nace sin permiso.
La esperanza que se niega a morir.
Y si alguna noche el destino vuelve a cruzar nuestros caminos, no hará falta una sola palabra.
Bastará con mirarnos para comprender que jamás dejamos de pertenecernos.
Porque hay amores que no necesitan la cercanía para seguir floreciendo.
Les basta un mismo cielo, un mismo anhelo y dos corazones que, aun separados por el mundo, continúan buscándose con la certeza de que ningún olvido puede vencer aquello que el alma decidió amar para siempre.
La Musa
Ángel de las Letras








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