Sólo queria un café. La chica de Tinder
Relato de comunidad Hetero: Primera vezschedule 9 min de lectura calendar_today Septiembre de 2026

Sólo queria un café. La chica de Tinder

A veces lo más delicioso y lo más excitante se esconde detrás de cosas que vemos todos los días, o que omitimos sin intención…

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Para esa época, estaba viviendo en una nueva ciudad; no conocía a mucha gente de allá y habían pasado ya algunos meses solo metido en mi trabajo. No soy una persona realmente social y, pues, ya había agotado la posibilidad de salir solo y conocer la ciudad hasta el límite del aburrimiento. En ese momento decidí utilizar la estrategia más obvia posible y empecé a usar redes sociales como tinder para conocer gente nueva y estaba funcionando de cierta manera bien,  había conocido varias personas.  Ya estaba saliendo un poco más, pero pues realmente no pasaba de una charla o una salida amigable, sin nada que me llamara la atención en ningún sentido. Solamente era gente para salir, charlar y pasar el rato , y estaba bien, después de todo, ese era el propósito principal: salir de ese encierro que tenía por trabajar desde casa.

Cierto día estaba ojeando perfiles y en ese momento me llegó una notificación de que alguien me había hecho like. Miré el perfil y las fotos no eran impresionantes, pero me gustó lo que leí en su descripción. No era una mujer súper atractiva; tampoco era fea,  pero aquello que leí me pareció una buena opción como para comenzar a charlar.

Comenzamos a charlar y fue de lo más normal. Comenzamos a hablar por Tinder; no había ningún avance, no había ningún tipo de insinuación: una charla muy normal, solamente como para conocernos. Ya después empezamos a hablar por WhatsApp; recuerdo que tuvimos una llamada y la charla era tan normal que, en ese momento, mientras hablaba con ella, estaba jugando en la Xbox.  Pero recuerdo en particular algo, y es que súbitamente el tono de la llamada, de su parte, cambió hacia un tono sutil pero sugerente; sin embargo, en la charla pues yo contestaba de una manera normal, hasta un poco seco, porque en ese momento pensé: “de pronto estoy malinterpretando las cosas y, si sí las malinterpreto, puede llegar a que se moleste.”

En ese momento yo vivía en Armenia y ella vivía en un pueblo cerca de Pereira. Quedamos de vernos, y el plan que yo le dije a ella que quería hacer era ir a uno de los miradores que hay acá cerca de Pereira. Ella aceptó; incluso dijo que, si quería, podíamos ir en su carro. Yo acepté gustoso. Aunque sí me daba un poco de desconfianza salir con una perfecta desconocida en su carro en una ciudad que no conocía completamente, aun así me arriesgué….

Nos vimos a mediodía y ella llegó en su carro. Nos saludamos muy normal y comenzamos a hablar. A pesar de que ella estaba manejando, siempre había mucho contacto visual, y eso me parecía interesante. Me gustaba la manera en la que ella se expresaba y cómo hablaba. Era una mujer muy inteligente, lo que hacía que la charla fuera muy agradable. Llegó un momento en que me traicionó un poco mi instinto, ya que, aunque se veía muy elegante con la blusa blanca que llevaba, sí se dejaba ver, de cierta manera, el brasier que tenía puesto: un brasier de encaje blanco. No podía ver todos los detalles, pero sí se alcanzaba a ver por debajo de su ropa. En el momento en que me recogió, había un sol impresionante y hacía mucho calor, pero cuando llegamos al mirador, empezó a nublarse un poco el día. Nos bajamos del carro y, por fin, pude verla completamente. Su figura era menuda, en su silueta, sus curvas no eran muy pronunciadas, pero irradiaba mucha ternura y mucha delicadeza. Tenía una sonrisa tímida. Sus formas no eran voluptuosas; sin embargo, en conjunto, se veía muy bien. Tenía un aire de ternura, junto con esa elegancia y ese aire de mujer madura y tan directa que sabe lo que quiere, y más tarde me lo iba a demostrar.

Del parqueadero hacia el mirador había un camino lleno de arbustos muy bonito muy decorado sin embargo sí era un poco distante de donde quedaban el mirador desde el parqueadero, en esa subida pude sentir el aroma de su perfume, muy delicado y suave, como me gustan, aunque solo lo pude percibir un segundo, ya que estaba disfrutando mas de como se veia la silueta de su cintura y su espalda a traves de su blusa a contraluz. Llegamos a la punta del mirador, pedimos un café y comenzamos a charlar, Seguíamos con el contacto visual siempre, su mirada me parecía tranquila y la forma en que conversábamos me entretenía muchísimo. No duramos mucho hasta que se acerque a mi mano y comenzamos a acercarnos un poco más, pero como no queriendo la cosa, pero queriéndola mucho…Una de las veces que hablamos por teléfono, me había contado que le encantaban las series románticas, los dramas, todas estas cosas sentimentales y llenas de romances y cosas románticas. Yo, en el fondo, también las disfruto, pero no es algo que haga con cualquiera o a cada momento.

Lo más curioso es que en ese momento, se dio la situación perfecta para que pasara algo así…El mirador era completamente despejado; no había árboles que pararan el viento al pasar. El clima empeoró: primero con una llovizna leve, que después se volvió lluvia y, al final, terminó siendo una lluvia con viento. Nos tuvimos que mover de la mesa hacia los kioscos y esperar ahí…Estábamos completamente mojados por la lluvia. Ella acercó su espalda a mí y la abracé…Sentí su aroma mucho más cerca. Le di mi abrigo para que se cubriera y se acercó a mí aún más. No quería acercarme de más a ella, pero cada vez ella lo hacía y me sujetaba con más fuerza. Comenzamos a besarnos y a mirar cómo caía la lluvia; podía sentir su cintura delicada y su espalda, sus manos recorriéndome y su mirada diciéndome que no paramos de besarnos. La lluvia, en vez de cesar, se volvió aún más fuerte; volaban todas las cosas livianas de las mesas, los kioscos; daba igual dónde nos hiciéramos, ya estábamos empapados y aún llovía más. Decidimos irnos al carro, pero el calzado de ella resbalaba. Para que no cayera por el afán, decidí alzarla y llevarla al carro. Fue algo romántico en medio del caos de la lluvia.

Cuando llegamos al parqueadero, solamente quedaban dos autos, el de ella y otro, que no creo que fueran a abordar en plena lluvia. Nos subimos al carro empapados, pero seguíamos besando, delicadamente, despacio, sin afán alguno…sentía su respiración agitarse y mi temperatura subía cada vez más. Declinamos los vidrios y ella acercó su cuerpo contra el mío… subió su pierna encima de mí y la tenía sujetada con mis brazos. En un momento me dijo al oído “me siento muy calientica”, yo pensaba que solamente era por que despues de la mojada, estar asi nos daba mas calor, le dije inocentemente como “si, asi estando cerca nos da calorcito”, pero ella fue mas alla, me acerco su entrepierna a la mia, senti ese calorcito delicioso emanando de ella y en un momento mas subio su pierna en mi cadera, y sintio que yo tambien me habia calentado…Ya ahí fue cuando entendí por completo su mensaje. La besé mientras la subí encima mío. Ella movió su cabello para atrás y comenzó a mover sus caderas deliciosamente sobre mí. Me clavó su mirada primero y después la siguieron sus besos, abriendo mi camisa con tanto deseo y desespero, como si no tuviéramos tiempo de nada más. Se levantó un poco y no perdí la oportunidad de abrir su blusa, aunque en ese momento ella miró las ventanas, confirmando que el parqueadero era solo para nosotros.

Fue la señal, sentia como el calor en su entrepierna me enloquecia, no se si por la friccion o por la excitacion, pero me fascinaba, las ventanas estaban completamente empañadas y al quedarnos sin camisa veiamos como el vapor se desprende de nuestros cuerpos, era muy excitante, el riesgo de estar ahi a plena luz del dia, las ganas que ella hacia crecer en mi, el verla inclinando la otra silla y quitar mi pantalon para empezar a darme un oral en ese momento…era delicioso, no podia quedarme solo disfrutando, queria que ella lo disfrutara aun mas. le dije que se bajara el pantalon y que se girara para que pudiera alcanzar sus caderas con mis manos, fue un poco caotico, pero pudimos acomodarnos, por fin pude sentir el calor de su vagina en mi boca, en mi lengua…me encantaba sentir como su respiracion se cortaba a veces, cuando pasaba mi lengua por sus labios, o hacia circulos con ella en su clitoris…Nos quedamos asi un tiempo y estaba a punto de venirme, pero le pedi que se detuviera un poco, me acomode, la puse de lado y comence a penetrarla, mis brazos pasaban por sus pechos, sentia sus pezoncitos duros al roce de mis brazos, y la sujetaba por los hombros, con mi pecho en su espalda y mi boca en su cuello…eela no perdia oportunidad para mover sus caderas, perpendicular a las mias…nos sincronizamos tan naturalmente, que me fascinaba…era delicioso sentir su humedad en mi, con cada embate, con cada penetracion, cada uno de sus gemidos largos y deliciosos, ese “me encanta tu verga” que me excito mas…El carro se movia demasiado, pero nada nos podia importar menos, la lluvia era nuestra complice y el cuerpo y el sexo del otro eran lo unico que nos importaba…ella, tan receptible como era, sintio que ya iba llegando al orgasmo, sentia como palpitaba mi pene en su interior y me animaba diciendome “dame lechita”, y yo sin pensarlo y sin soportarlo mas, le di gusto…ella sintio mi orgasmo, extasiada, no por un orgasmo de ella, sino por experimentar como toda esa excitacion que me generaba habia llegado al maximo.

Se dio la vuelta y nos volvimos a besar, disfrutando del momento. Así estuvimos unos minutos, hasta que vimos una silueta de un vigilante con una sombrilla que se acercaba por allí. Nos vestimos tan rápido como pudimos y decidimos salir de allí. Yo, aunque ya complacido, quería más…Había sido una sorpresa todo esto, pero no quería que parara ahí; le dije que fuéramos a mi apartamento y, aunque estaba lejos de donde estábamos en ese momento, ella accedió. En el camino charlamos de lo que habia pasado y como lo habiamos disfrutado, pero le dije que no habia sentido que ella hubiera estado cerca de llegar a un orgasmo, en ese momento me confeso que aunque disfrutaba muchisimo hacerme oral y que la penetrara, ella no podia tener orgasmos con penetracion, pero que no le molestaba tener sexo sin llegar al orgasmo, pero a mi me quitaba cierta parte de disfrute eso, le comente que me encantaria ver y sentir uno de sus orgasmos, y que no esperaba a que llegaramos a casa para darle uno…Y era verdad, por que un poco despues de mitad de camino, mientras ella iba conduciendo, me hice en la silla de atras, solte su pantalon y comence a tocar su entrepierna…despacio, disfrutando de cada uno de sus suspiros, de sus gemidos, esta vez mas suaves…con mucho mas placer, pero me  pidio que me detuviera hasta que llegaramos a casa, ya que queria disfrutarlo a pleno y sin distracciones. Y así fue cuando llegamos a casa, pero esta vez me quedé ahí, dándole un oral, con tanta calma y tanta dedicación, que hacía que llegara deliciosamente…y así poder disfrutar mientras la penetrara, haciendo por fin que lo disfrutáramos los dos.

Ese fin de semana, la pasamos tan deliciosamente que quedamos con ganas de seguirlo repitiendo tanto como pudiéramos… ¡y así lo hicimos !

Ya despues, al recordarlo todo, llegue a pensar, no pense que pasara todo esto, despues de todo, solo queria un cafe !

— _shadow_keeper_

13 de septiembre de 2026

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